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Alcoleja y Balones exigen que no se cierren las escuelas rurales

Los habitantes de las pequeñas poblaciones de interior temen lo peor. La intención de la Consejería de Educación de cerrar las escuelas rurales de Alcoleja (L'Alcoià) y Balones (El Comtat) y una unidad de Educación Infantil en Beniarrés (El Comtat) ha caído como un jarro de agua fría en estas poblaciones rurales del interior de Alicante, que pensaban que las movilizaciones de años anteriores habían servido para garantizar el servicio.

El primer sorprendido era el alcalde de Alcoleja, Francisco Gadea, del PSPV, que aseguró esta semana que no esperaba esta medida y que contaba con el compromiso de la Inspección Territorial de Educación, adquirido hace un año, de mantener estos centros educativos. "Esta cuestión ya nos la plantearon el curso pasado. Entonces ya quedó garantizado el cupo mínimo de cinco niños para que no nos cerrasen la escuela. Esta cifra se va a mantener al menos dos o tres años más como mínimo", aseguró Gadea. Explicó que el mayor de los escolares de Alcoleja tiene 10 años por lo que aún le quedan, al menos dos más de escolarización en el pueblo en el que hay censados 250 habitantes.

El caso de la escuela de Balones es similar. La Escuela Pública San Francisco de Asís abrió sus puertas hace más de 30 años y es una de las razones que tiene los matrimonios jóvenes con hijos pequeños para quedarse en el pueblo, que no supera los 120 habitantes. El centro educativo funciona como una escuela unitaria donde comparten aula escolares de Educación Infantil y Primaria. Algunos de sus profesores son itinerantes e imparten clases también en otras escuelas rurales de la comarca como las de Villena, Gorga o Penàguila.

Dificultad de vivir

El primer edil de Alcoleja no comprendía la repentina decisión de la Consejería de Educación de cerrarles el colegio. "Desde la Administración se ponen en marcha medidas para tratar de fomentar la economía rural, a fin de que se creen negocios que eviten el despoblamiento de las localidades pequeñas de interior. No se entiende que del mismo modo vayan quitándonos servicios. Esto hará cada vez más difícil que la gente se quede a vivir aquí".

El alcalde de Alcoleja anunció que no se quedará de brazos cruzados e iniciarían, al igual que el año pasado, una campaña para recoger firmas a fin de evitar la supresión de las escuelas rurales de L'Alcoià y El Comtat. "Es necesario que nos ayuden más y no nos pongan tantas trabas para la educación de nuestros hijos", concluyó. Una vez concluyan su formación estos escolares se enfrentan a nuevas preocupaciones. Han de desplazarse a las escuelas más cercanas, que están en Cocentaina y Benilloba para seguir con la Educación Secundaria Obligatoria. Entonces comienza un nuevo problema como es el transporte de escolares. Este fue suspendido durante un tiempo, en el curso pasado, ante la retirada de ayudas públicas que hacían posible su financiación.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 15 de enero de 2007