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Un submarino de EE UU colisiona con un petrolero japonés en el golfo Pérsico

Un submarino estadounidense propulsado con energía nuclear y un gran buque cisterna japonés, que transportaba petróleo para la empresa Showa Shell Sekiyu, colisionaron cerca del transitado estrecho de Ormuz, en el golfo Pérsico, por causas desconocidas sin ocasionar heridos graves, vertidos de crudos ni de combustible atómico, aunque sí daños materiales, pese a lo cual ambos pudieron seguir navegando, informaron portavoces de los ministerios de Exteriores y de Defensa de Japón.

Parece ser que el suceso, confirmado también por la marina y el Pentágono estadounidenses, se produjo cuando la proa del submarino subía a la superficie en el sur del mar Arábigo y chocó contra la popa del petrolero nipón, de 300.000 toneladas, el Mogamigawa, de la compañía Kawasaki Kisen.

El Gobierno japonés fue informado por EE UU a las 7.00, hora local japonesa del martes (23.00 hora peninsular española del lunes 8) sobre el incidente.

Pese al impacto, el buque cisterna que se dirigía desde el golfo Pérsico a Singapur, pudo navegar por sus medios y atracar en el puerto de Khor Fakkan, en la costa este de los Emiratos Árabes Unidos, donde se esperaba que sus daños fueran examinados por buceadores. Antes se había procedido a achicar unas cuatro toneladas de agua que entraron en sus depósitos.

El submarino, el Newport News, de 6.300 toneladas e integrante de la V Flota estadounidense, con base en Manama (Bahrein), no sufrió entrada de agua y ni se vieron menguadas sus tareas, según datos de la marina de EE UU. Se trata de uno de los submarinos impulsados con energía nuclear de la clase Los Ángeles, de los que unos se encuentran desplegados en la flota del Pacífico y el resto, la mayoría, en la del Atlántico. Son naves de ataque equipadas para guerra antisubmarina, misiones de inteligencia, despliegue de fuerzas, inserción de fuerzas especiales, minado, búsqueda y rescate.

Se cree que la misión del Newport News era vigilar a barcos sospechosos operados supuestamente por terroristas.

Japón, por su parte, envía barcos con efectivos de la marina de sus Fuerzas de Autodefensa para suministrar crudo a barcos de EE UU y de sus aliados en su campaña antiterrorista en Afganistán.

El ministerio japonés de Tierra, Infraestructura y Transporte, así como Kawasaki Kisen, indicaron que el submarino contactó, poco después de la colisión, al petrolero por radio para saber si necesitaba algún tipo de ayuda, pero evitó responder cuando la tripulación del buque nipón, con una tripulación de ocho japoneses y 16 filipinos, le solicitó su afiliación.

La falta de respuesta del submarino irritó al director ejecutivo de la compañía del buque, Katsuei Yoshida, quien expresó, en una rueda de prensa en la sede de la firma en Tokio, su convicción de que "ello no hubiera pasado si se hubiera tratado de dos barcos comerciales", hecho que ha llevado al Gobierno japonés a solicitar a EE UU que investigue el hecho, lo que Washington comenzará próximamente, ha asegurado el comandante Kevin Aandahl, de la marina estadounidense.

El ministerio de Exteriores japonés enviará un equipo a los Emiratos Árabes Unidos para interrogar a las personas involucradas en el choque, revelaron fuentes de ese departamento.

Un incidente de similares características se produjo en febrero de 2001 cuando en unas maniobras un submarino de la marina estadounidense embistió a una embarcación pesquera japonesa frente a las costas del archipiélago de Hawai, causando la muerte a nueve personas, cuatro de ellas adolescentes, y heridas a otras 26.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 10 de enero de 2007