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El presidente palestino declara ilegales las milicias islamistas de Hamás

El Gobierno de Haniya duplicará sus fuerzas especiales en Gaza en respuesta a Abbas

Un día después de su reunión de reconciliación con el primer ministro y líder de Hamás, Ismail Haniya, el presidente palestino, Mahmud Abbas, ha declarado "ilegal" la nueva fuerza de seguridad del grupo integrista. Las peticiones de calma siguen sin llegar a las calles de Gaza y Cisjordania, escenario ayer de la muerte de tres personas y del secuestro de siete milicianos y funcionarios de Hamás. Haniya rechazó tajantemente la orden del presidente. "El cuerpo de seguridad es legal y seguirá bajo las órdenes del Ministerio de Interior", aseguró. La decisión de Abbas es una nueva prueba de fuerza en la disputa que enfrenta a las dos facciones palestinas por el control de la seguridad del territorio.

"Estoy convencido de que hay quienes no quieren que los palestinos disfruten de calma y estabilidad", afirmó el líder de Hamás, al tiempo que pedía reanudar las negociaciones para un Gobierno de unidad.

Horas antes, a través de un comunicado difundido en Ramala, Abbas justificaba su decisión de reestructurar las fuerzas de seguridad de la Autoridad Nacional Palestina (ANP). "A la vista del permanente caos en la seguridad y los asesinatos de varios de nuestros combatientes... y a la luz del fracaso de los aparatos de seguridad en la imposición de la ley y el orden y la protección de los ciudadanos, el rais Abbas ha decidido realizar cambios en los organismos de seguridad y considerar la fuerza ejecutiva (el Gobierno Hamás), sus responsables y miembros, como ilegales y fuera de la ley". Unas líneas que encendieron aún más los ánimos en Gaza y Cisjordania.

Decisión precipitada

El portavoz del Ministerio de Interior, Jaled Abu Hilal, decía que era una decisión "precipitada que da luz verde a aquellos que quieren derramar la sangre de los miembros de la Fuerza Ejecutiva". Hilal dejó claro que no sólo no van a aceptar el dictamen de Abbas sino que duplicarán el número de efectivos en Gaza de la polémica fuerza especial, hasta llegar a 12.000. "Llamamos a todo ciudadano creyente para que se prepare a alistarse", retó uno de los portavoces de la milicia, Islam Shahwan, tras exhibir ante las cámaras un entrenamiento de sus hombres.

La decisión de Abbas se entiende como un intento de calmar a sus oficiales de la Seguridad Preventiva tras el asesinato de uno de sus responsables, el coronel Mohamed Gayeb. "El liderazgo de Hamás no puede afirmar que no sabe nada de esa acción ni de otras cuando el oficial de la fuerza especial es Yusuf Zahar, hermano del ministro de Exteriores y hombre clave en la política del movimiento", acusaban ayer en la Mukata de Ramala.

Por otra parte, diversas fuentes afirmaron ayer que el primer ministro palestino, a su regreso a Gaza trajo consigo 20 millones de dólares, recaudados en Arabia Saudí. Una información puesta en duda anoche por la Inteligencia militar israelí.

Por otro lado, varios diarios árabes destacaban ayer las afirmaciones del presidente egipcio, Hosni Mubarak sobre el armamento nuclear en Oriente Próximo, en su reunión con el primer ministro israelí, Ehud Olmert. Mubarak "sorprendió" a su interlocutor cuando reconoció por primera vez en público que "Egipto no se quedará observando desde fuera si se acelera la carrera de armamento nuclear en la zona y para defenderse deberá buscar por su cuenta las mismas armas".

El presidente egipcio afirmó que "estudia seriamente dicha opción" tras comprobar los avances del proyecto nuclear iraní y "las armas nucleares de Israel que también nos amenaza pese a las buenas relaciones bilaterales". Mubarak espera que el dirigente iraní, Mahmud Ahmedineyad, no consiga sus propósitos. "Las armas de destrucción masiva son un peligro para todos. No nos mantendremos con los brazos cruzados si Irán consiga dichas armas que pueden ser también una amenaza para Egipto". El presidente reiteró su postura en una entrevista conjunta a un diario israelí y egipcio:

"En los inicios de los 90 le dije al presidente Sadam Hussein en Bagdad que mi deseo es que la región esté libre de armas de destrucción masiva. Sadam me aseguró que Irak no poseía tales armas".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 7 de enero de 2007