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La ofensiva terrorista

Hallado el cadáver de Diego Armando Estaci

El ecuatoriano, segunda víctima mortal del atentado de Barajas, se encontraba dentro de su coche

Pasaban las dos de la madrugada cuando los equipos de rescate comprobaron visualmente, a través de una minicámara, que el cuerpo de Diego Armando Estacio, considerado como desaparecido hasta anoche, se encontraba sin vida dentro de su vehículo, aplastado por los escombros del módulo D del aparcamiento de la terminal 4 de Barajas arrasado por una bomba de ETA el pasado día 30.

El primer avance en la búsqueda desesperada de este ciudadano ecuatoriano había llegado a las nueve de la noche, cuando los bomberos tuvieron ante sus ojos el número de la matrícula del coche de Diego Armando Estacio. El coche fue hallado en la planta primera del módulo D del aparcamiento. Se encontraba aplastado por otros dos coches y a su vez bajo tres forjados.

Pasada la medianoche, los bomberos aún no podían acceder hasta el vehículo debido a las toneladas de escombro que lo cubren, por lo que tuvieron que lanzar un cable con una minicámara para intentar saber si, como en el caso de Carlos Alonso Palate, el cuerpo de Estacio se encontraba dentro del coche. Los bomberos trabajaron durante horas apartando los escombros con las manos para hacer un a minigalería a través de la cual poder introducir la minicámara y así comprobar visualmente el interior del vehículo.

Finalmente, el director de Emergencias y Protección Civil del Ayuntamiento de Madrid, Alfonso del Álamo, confirmó pasadas las dos de la madrugada que habían podido apreciar gracias a la minicámara parte de un brazo del cadáver de Estacio, concretamente "una manga", según informó Europa Press.

La novia del fallecido, que había seguido desde el primer momento las tareas de búsqueda, y rectificó ayer su primera versión sobre el lugar donde había aparcado Diego Armando y aseguró que se encontraba en la planta primera, y no en la segunda, como dijo en un primer momento en concreto en la plaza 616. La policía le mostró imágenes del estado del aparcamiento antes de estallar la bomba. La mujer, según fuentes de la investigación, se mostró muy segura al señalar el lugar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 5 de enero de 2007