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Crítica:

Superman es humano

Antes de que Christopher Reeve quedara parapléjico por la caída de un caballo, la llamada maldición de Superman se había cebado ya con George Reeves (el parecido de los apellidos es una casualidad), primer intérprete del superhéroe y estrella en los albores de la televisión, que acabó muerto con un disparo entre ceja y ceja. La pesadilla en la que en algunos momentos se puede convertir la fábrica de sueños se hizo carne en la persona de Reeves, encasillado en un personaje maldito y arrastrado hacia un socavón en el que los magnates de aire mafioso, las busconas profesionales, las mujeres fatales, las homosexualidades encubiertas, las adicciones y las orgías eran tan habituales como la connivencia con la policía.

HOLLYWOODLAND

Dirección: Allen Coulter. Intérpretes: Adrien Brody, Ben Affleck, Diane Lane, Bob Hoskins. Género: cine negro. EE UU, 2006. Duración: 126 minutos.

Allen Coulter, realizador de Los Soprano, recupera con notable pulso el irrespirable ambiente del cine negro enmarcado en Hollywood (de L. A. Confidential a El último magnate), y mantiene bien los distintos puntos de vista para ser fiel a una historia cuya resolución es sólo materia de elucubración. Quizá esto último le reste garra a la película, pero Coulter sabe imprimirle la aspereza y el desencanto que provocaba un personaje engullido por la crueldad de la fama efímera.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 5 de enero de 2007