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Reportaje:

Oración reivindicativa

El presidente de la Junta Islámica reza junto a los muros de la mezquita de Córdoba para pedir el uso conjunto del templo

El presidente de la Junta Islámica de España, Mansur Escudero, se descalzó y adoptó la posición inicial qiyam. De pie, con las manos a la altura del estómago, comenzó a rezar mirando a La Meca. Durante los cinco minutos que duró la simbólica dohr (la oración que los musulmanes realizan al mediodía), las cámaras de fotos no dejaron de retratar a Escudero. Las de los periodistas y las de los turistas, la mayoría japoneses, que ayer visitaban los alrededores de la mezquita de Córdoba, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 1984.

Este monumento, el más emblemático de toda la ciudad andaluza, padece una paradoja parecida a la del huevo y la gallina. ¿Qué fue antes? Porque, aunque se conoce popularmente como la mezquita, en su interior, en mitad del famoso bosque de columnas, se levantó en el siglo XVI la que hoy sigue siendo catedral de la ciudad. Y, antes de que el primer emir omeya Abderraman I decidiera ordenar la construcción de la mezquita en el siglo VIII, allí, en ese mismo lugar, había una iglesia visigótica que, según sostienen algunos historiadores, pudo levantarse sobre un templo romano... En fin, una metáfora de la propia ciudad de Córdoba, mezcla de las culturas que la poblaron.

Sofián, un joven argelino que estudia en Córdoba, prefiere una mezquita nueva

Pero la oración que realizó ayer Escudero no pretendía ser una reivindicación musulmana del templo que, desde el siglo XIII, pertenece a la Iglesia católica. Lo que quería este converso cordobés, presidente de la Junta Islámica de España, era "ablandar el corazón" del obispo, Juan José Asenjo.

Escudero, en representación de la Junta Islámica, ha remitido una carta al papa Benedicto XVI en la que le solicita permiso para que los musulmanes puedan orar frente al mihrab de la mezquita cordobesa. Pero Asenjo hizo público un comunicado el miércoles en el que rechazaba ese uso conjunto del templo.

Así que el musulmán Escudero ayer tuvo que rezar la dohr fuera del recinto de la mezquita y no frente al rico mihrab (nicho, hornacina o habitación que marca en las mezquitas la orientación para orar y que también puede albergar el corán). A su izquierda estaba uno de los muros del templo. A su derecha, detrás de lo curiosos, la portada gótica de la iglesia del Hospital de San Sebastián, hoy convertido en el Palacio de Congresos de la ciudad.

La reivindicación del uso conjunto de católicos y musulmanes de la mezquita no es nueva. De hecho, en marzo de este año, el pleno del Ayuntamiento de Córdoba aprobó una moción para "respetar el diálogo y abordar cualquier asunto relacionado con el culto en la mezquita-catedral". El texto salió adelante con los votos favorables de IU y PSOE. La alcaldesa de la ciudad, Rosa Aguilar (IU), no quiso ayer salirse de los términos de esa moción y dijo que es algo que deben dialogar las religiones y que no compete al Consistorio cordobés.

El coordinador de IU en Córdoba, Enrique Centella, fue mucho más allá que la alcaldesa y tildó de "payasada" y de "circo" el rezo de Escudero. "El debate que ha provocado [Escudero] va a resultar muy perjudicial para los católicos, para los musulmanes y para los que no somos ni lo uno ni lo otro ni queremos serlo", afirmó el representante de Izquierda Unida.

Este asunto ha vuelto a generar un debate tras unas declaraciones de Ricardo Blázquez, presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), el pasado 13 de diciembre. El prelado, preguntado por la posibilidad del uso ecuménico del templo, dijo que "si unos musulmanes entran y quieren rezar en el mihrab no habría ningún problema". Al día siguiente, la CEE desautorizó a Blázquez a través de un comunicado en el que se afirmaba que el obispo de Bilbao "no ha recomendado ni recomienda" que los musulmanes "recen de ningún modo" en la catedral de Córdoba.

Pero Escudero no desistió y mandó una carta al papa en la que solicitaba el uso compartido del templo, algo, que según la Junta Islámica de España, serviría para "enterrar enfrentamientos pasados".

El obispo cordobés no ha dejado que el asunto avance más y difundió el comunicado de siete puntos en el que se rechazaba la propuesta porque, entre otras cosas, "sólo generaría confusión en los fieles, dando pie al indiferentismo religioso".

Para Sofián, un joven argelino que lleva dos años en Córdoba estudiando en la facultad de Agrónomos, no se trata de un problema de confusión de los fieles. Es más práctico. Afirma que él, como musulmán, no podría rezar de forma cómoda entre los miles de turistas que visitan cada día la mezquita. "Éste es ya un templo turístico". Por eso, sostiene que sí está a favor de que a los musulmanes se les permita realizar una pequeña oración de saludo frente al mihrab, aunque no le parece "cómodo" que se hagan allí las cinco oraciones del día a las que obliga su religión. "Prefiero que nos amplíen la mezquita que tenemos ahora o que nos hagan una nueva, porque en la que hay ahora no cabemos", añadió el joven argelino.

Sofián, además de estudiar, trabaja en una de las tiendas de recuerdos que rodean el monumento cordobés. Ayer, los turistas llenaban el establecimiento y las calles de la judería.

Los valencianos José Gómez y Gema Bernal eran dos de esos visitantes. ¿La mezquita? "Impresionante", responden a la vez. ¿La propuesta de su uso conjunto? "Nos parece muy bien, también tienen derecho los musulmanes a rezar", afirma José. "Es muy grande, hay sitio para todos", remata.

Pero no todos los turistas opinan lo mismo. El madrileño Luis Montenegro, a la misma pregunta, responde con un contundente "no". "Si quieren rezar que lo hagan en otro lugar preparado para ellos", añade. Según su opinión, permitir ese uso conjunto sería "origen de conflictos".

Algo parecido piensa Carmen, dependienta de Manuel J. Regalos, otra de las tiendas de recuerdos que rodean el monumento. "Tienen que entender que el tiempo ya ha pasado y que ahora es una catedral cristiana", afirma. En todo caso, Carmen apunta que la posibilidad de que pueda haber un uso conjunto depende sólo de la generosidad del Obispado.

José Castro y Eva Romero, otra pareja de turistas que han llegado para pasar un par de días en Córdoba, no lo tienen tan claro como Carmen. Es más, no ven "ningún problema" en que los musulmanes también puedan rezar allí. "Es de sentido común, es la mezquita de Córdoba", afirma José.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 29 de diciembre de 2006