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El desafío iraní

La ONU impone sanciones a Irán y le da dos meses para que abandone su plan nuclear

Bush y Putin desbloquean la votación-. El Consejo de Seguridad prohíbe los intercambios de materiales y tecnologías que puedan ser utilizados por Teherán para su programa atómico

Nueva York
El Consejo de Seguridad de la ONU votó ayer por unanimidad imponer sanciones a Irán por su programa nuclear, que se incrementarán de forma gradual si el Gobierno de Teherán persiste en su desafío. El consenso entre los miembros permanentes se hizo rogar hasta el último minuto, después de dos meses de negociación. Rusia, que contaba con el respaldo de China, logró aplazar el viernes el voto del texto, propuesto por Francia, Reino Unido y Alemania, pero la situación se desbloqueó ayer después de una conversación telefónica del presidente ruso, Vladímir Putin, con el presidente de Estados Unidos, George W. Bush. El Gobierno de Teherán reaccionó apelando a su "derecho inalienable" a continuar con su programa nuclear.

El Consejo de Seguridad de la ONU dio ayer dos meses de plazo a Irán para que proceda a la suspensión inmediata y sin condiciones de su programa nuclear, y acordó por primera vez imponerle sanciones no militares, que se incrementarán de forma gradual si Teherán persiste en su desafío. La resolución 1.737, aprobada por unanimidad, busca persuadir al régimen iraní para que retome la vía del diálogo, una vez que paralice las actividades de enriquecimiento y reprocesamiento y el desarrollo de un reactor de agua pesada.

El consenso entre los miembros permanentes del Consejo de Seguridad más Alemania se hizo de rogar hasta el último minuto, después de dos meses de negociación. Rusia, que contaba con el respaldo de China, logró aplazar un día el voto del texto propuesto por Francia, Reino Unido y Alemania. El apoyo de Moscú era clave por las estrechas relaciones que mantiene con Teherán y la influencia que puede ejercer sobre el régimen.

El presidente ruso, Vladímir Putin, habló a primera hora con su homólogo estadounidense, George W. Bush, para desbloquear la situación y forjar un acuerdo. Los dos mandatarios acordaron que era vital en este momento mantener una "posición unida" frente al desafío iraní, lo que allanó el camino hacia el voto unánime.

La acción de la ONU se apoya en el artículo 41 de la Carta de las Naciones Unidas, que acota la reprimenda a los ámbitos económico y diplomático. A partir de ahí, se aplicará un embargo a los intercambios de materiales y tecnologías que puedan ser utilizados por Teherán para desarrollar su programa nuclear y de misiles balísticos. Y se impone la congelación de activos en propiedad de individuos o entidades relacionados con el plan atómico iraní, recogidas en una lista. Se restringe el intercambio de conocimientos, para que no se puedan utilizar para el desarrollo de las centrifugadoras y el reactor de agua pasada. Pero quizás lo más llamativo sean las excepciones que se recogen en el texto.

La resolución está diseñada para preservar los intereses rusos en el país árabe, en concreto el proyecto para la construcción de un reactor nuclear de agua ligera en Bushehr. Los países podrán voluntariamente aplicar embargos a materiales de doble uso, civil y militar. Y la idea inicial de aplicar una prohibición de viajes a individuos relacionados con el programa nuclear se queda al final en una mera notificación, para que puedan ser sometidos a vigilancia cuando cruzan las fronteras.

El embajador ruso, Vitaly, Churkin, dejó claro que para su país era "crucial" que las restricciones deben aplicarse a los ámbitos del programa nuclear iraní que preocupan al Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA). Y reiteró que este expediente debe resolverse por la vía "política, diplomática y legal, no por la fuerza". El diplomático ruso espera que esta resolución incite a Teherán a actuar de una forma "activa" y "abierta" para recuperar la confianza internacional hacia su programa nuclear.

Francia y Reino Unido consideran que las sanciones recogidas en la resolución son "proporcionadas" y "reversibles", lo que deja la puerta abierta al diálogo. "Seguimos comprometidos a una solución negociada, basada en la cooperación", indicó el diplomático británico Emyr Jones Parry. El estadounidense, Alejandro Wolff, advierte entre tanto que esta segunda resolución muestra la "gravedad de la situación" y espera que las sanciones convenzan a Teherán de que la mejor manera de preservar su seguridad es restaurando la confianza internacional.

Qatar, país que representa los intereses de los países árabes en el Consejo de Seguridad, considera que la situación en Oriente Próximo es de por sí suficientemente compleja como para añadir nuevos problemas. Aun así, optó por votar a favor para preservar la unidad de acción aunque defendió el derecho de Irán a dotarse de esta tecnología para usos civiles.

El director general del Organismo Internacional de la Energía Atómica, Mohamed el Baradei, abogó por el establecimiento de un "acuerdo global a largo plazo" para solucionar el contencioso nuclear iraní. En un comunicado difundido en la sede central del OIEA en Viena, El Baradei subraya que cumplirá con lo establecido en la resolución aprobada ayer por el Consejo de Seguridad y que expresa su esperanza de que el contencioso se solucione mediante la negociación.

La resolución 1.737

La resolución 1.737 es la segunda que adopta el Consejo de Seguridad contra Irán y la primera que contempla sanciones. La ONU aprobó en verano un primer texto (1696) en el que daba de plazo hasta el 31 de agosto para que suspendiera su plan nuclear. En ambos la carga de la prueba recae sobre Teherán. La negociación fue compleja y para forjar el consenso se tuvo que rebajar el alcance de la reprimenda. Éstos son, en síntesis, los puntos principales del texto.

-Base legal: la resolución se apoya en el artículo 41 de la Carta de la ONU, que limita la acción al ámbito económico y diplomático, y excluye la amenaza militar.

- Embargo: los países deberán prohibir la distribución, venta o transferencia directa o indirecta a Irán de material, equipamiento y tecnología que pueda ir destinado al programa nuclear y de misiles balísticos, así como asistencia técnica y financiera.

- Viajes: los países deberán vigilar la entrada en su territorio de individuos iraníes relacionados con el programa atómico. Los movimientos deberán ser notificados.

- Activos financieros: la resolución obliga a congelar los fondos en el extranjero controlados o en propiedad de individuos o entidades vinculadas con el plan nuclear.

- Formación: se restringe cualquier tipo de formación de especialistas iraníes en ámbitos que puedan ser utilizados para desarrollar la bomba atómica.

- Plazo: el Organismo Internacional de la Energía Atómica deberá presentar un informe en 60 días. Si los iraníes cumplen, se podrían eliminar las sanciones. Si sigue desafiante, se adoptarán otras nuevas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 24 de diciembre de 2006

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