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Reportaje:

Las mujeres avanzan (no la democracia) en las monarquías del Golfo

Una candidata obtiene un escaño en los comicios de Emiratos Árabes Unidos

Amal Abdalá al Qubaisi apareció ayer en las portadas de todos los diarios de Emiratos Árabes Unidos (EAU). Es la única mujer elegida en la primera elección que se celebra en ese país desde su creación en 1971. El impacto de esa imagen ha eclipsado el modesto alcance del experimento democrático, que sigue la línea de otros países de la región como Kuwait o Bahrein. Las mujeres de las monarquías árabes del Golfo empiezan a participar en la vida pública, pero su presencia por sí sola no garantiza la apertura política.

"Es un honor que debo asumir toda mi vida y la prueba de que los emiratíes son [políticamente] conscientes", declaró Al Qubaisi a la agencia France Presse tras conocer los resultados de la votación. "[Mi elección] es un mensaje claro de que la participación de la mujer en la vida pública es muy importante", añadió esta arquitecta de 35 años que da clases en la Universidad de Abu Dhabi.

El Consejo elegido carece de poderes, y sus recomendaciones no son vinculantes

Menos de un 1% de los ciudadanos ha podido votar en las elecciones

Sin embargo, tal como advierte el último informe de desarrollo humano en el mundo árabe de la ONU, "tener mujeres en el Parlamento no sirve de mucho si la Cámara no tiene poderes". Ante los riesgos que supone la democratización o la libertad de expresión, aseguran los autores, el avance de la situación de la mujer es una de las formas más fáciles de librarse de la presión occidental para iniciar reformas políticas.

La cita con las urnas de EAU, que prosigue hoy y pasado mañana, está limitada a 6.595 grandes electores designados por los gobernantes y para cubrir la mitad de un consejo asesor sin poderes legislativos. Pero EAU tiene dos mujeres ministras, una de ellas, la jequesa Lubna al Qasimi, al frente de Economía, la única fémina de la región con una cartera de peso. Además, las emiratíes suponen el 40% del funcionariado y el 70% de los estudiantes universitarios.

Al Qubaisi era una de los 99 candidatos (14 de ellos mujeres) que se presentaban al Consejo Nacional Federal por el emirato de Abu Dhabi, el mayor de EAU, y en el que junto a Fuyaira, se votó el sábado. El escrutinio en Dubai y los otros cuatro emiratos que forman la federación está previsto para hoy y el próximo miércoles.

Menos de un 1% de los 825.000 ciudadanos del país pueden votar. Aunque unos 300.000 superan la edad legal de 18 años, sólo esos 6.595 emiratíes (1.163 de ellos mujeres) designados por los jeques que gobiernan cada uno de los siete emiratos federados van a vivir la experiencia de introducir una papeleta en las urnas. De ese colegio electoral han salido también los 438 candidatos (63 de ellos mujeres) para cubrir la mitad de los 40 escaños del Consejo, que tiene un mandato de dos años y se espera evolucione hacia un Parlamento.

Por ahora, el Consejo carece de poderes formales y sus recomendaciones no son vinculantes para el Gobierno. Además, el resto de sus miembros serán designados por los emires. Hace un año, el presidente de EAU, el jeque Jalifa bin Zayed, dijo que las reformas políticas desembocarían en unas elecciones generales y la formación de un Parlamento, pero aún no se ha desarrollado ni una ley electoral ni una ley de partidos.

Aunque algunos candidatos han criticado que sólo participe un pequeño número de ciudadanos, no existe un clamor popular en demanda de elecciones, algo que los observadores atribuyen al reparto de la riqueza del petróleo.

EAU es sin duda el país de la península Arábiga más liberal en las actitudes sociales, sin embargo, esa apertura no se ha trasladado a la política. De hecho, ha sido el último país de la península Arábiga sin órganos políticos elegidos. Incluso en la vecina Arabia Saudí, mucho más conservadora, los hombres pudieron votar el año pasado para elegir a la mitad de los consejos municipales.

Aparte de Yemen, que es una república, entre las monarquías de la zona, Kuwait es la única con un Parlamento con verdaderos poderes legislativos y capacidad de influir en las decisiones del Gobierno, pero sólo el pasado junio permitió que las mujeres fueran candidatas. En el reino Bahrein, recientemente embarcado también en un proceso de democratización, la oposición chií obtuvo buenos resultados en las elecciones generales del mes pasado. Sin embargo, en este último país, la apertura dirigida desde arriba ha chocado con la oposición de las mujeres a los planes para codificar la ley de familia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 18 de diciembre de 2006