PRIMERA PARTE

¿Cantas o actúas?

Actrices que se dedican a la música o cantantes con alma interpretativa. Aunque el contagio entre ambos mundos no es nada nuevo, se produce más que nunca últimamente. De Juliette Lewis a Leonor Watling, seis ejemplos de polifacéticas con talento

Juliette Lewis, o la actriz prodigiosa que dejó todo para encarnarse en estrella del punk rock con un directo demoledor.
Juliette Lewis, o la actriz prodigiosa que dejó todo para encarnarse en estrella del punk rock con un directo demoledor.JAUME R. SALAS

Da la sensación, mala suerte para algunos, de que el único sitio donde ahora es imposible tropezarse con Leonor Watling es en el salón de casa. Por si su rostro y sus papeles cinematográficos no fueran suficientes, desde hace ya unos años nos hemos acostumbrado a verla también como la voz de Marlango, trío de pop jazzero que acapara miradas. Un día vemos a la Leonor actriz; otro, a la cantante. Al hablar de ella, ¿cómo nos referimos? ¿Como la actriz que canta? ¿Como la cantante que hace películas? "¿No hay una tercera opción?", sonríe la aludida. "Me gusta mucho hacer ambas y siempre echo de menos la que no estoy haciendo. Sé que nunca voy a elegir. Haré siempre las dos cosas, sea cual sea su repercusión. Me resulta imposible separarlas, forman parte de mi vida".

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Por su alcance mediático, siempre es más fácil empezar por ella, pero Leonor no es ni el primero ni el último ejemplo de mujeres cuyas carreras alternan micrófono y rodajes. Aunque las últimas décadas han generado una lista infinita de casos, es absurdo generalizar e intentar establecer lazos en común. Pero por ilustrar, que no quede. Juliette Lewis, con un segundo álbum recién publicado, es de las primeras que vienen a la cabeza. Ella, directamente, ha optado por cortar con el celuloide. "No sé si volveré a actuar", confesaba por teléfono poco antes de su última visita a Madrid en calidad de rockera desaliñada. "Sólo sé que este año no he hecho ninguna película y que llevo tres muy concentrada en este proyecto, que me parece muy excitante. Ahora mismo es, desde luego, mi principal foco de atención". ¿Y qué hay tan excitante de estar al frente del grupo de rock The Licks? "Estar todo el día en la carretera con cuatro tipos sudorosos tocando en todas partes. Haciendo a la gente mover las caderas, transmitiendo energía, guitarras y baterías alucinantes, ofreciendo un montón de amor y lametones [licks, en inglés] maravillosos". Antes de ella y con más finura podríamos contar con Sophia Loren -su recopilatorio Lucky to be a woman aglutina ochenta canciones-, Brigitte Bardot, Marilyn Monroe, Jeanne Moreau o Barbra Streisand.

En España tampoco nos quedamos cortos. Para ávidos del tema, el recopilatorio Un rayo de luz, recién editado. Ideado por la librería Ocho y Medio para recaudar fondos para la Fundación AISGE, reúne casi una veintena de nuestros actores interpretando sus canciones favoritas. Para muchos es la primera vez. Como Luis Tosar, que relee a Los Chunguitos, Lola Dueñas, Paolo Conte o Verónica Forqué con Suspiros de España.

Al revés que éstos empezó Marisol, que se inició con el cante y el baile antes de actuar, o Ana Belén, otro caso de precocidad (contaba con un single en su haber a los 12 años). Sin olvidar la historia bizarra y anecdótica de Bibi Andersen, que grabó a principios de los ochenta canciones como Call me lady champagne o Sálvame.

Sin movernos de la capital, merece un capítulo aparte la discográfica independiente Subterfuge. Aparte de lanzar a Dover o regalarnos a Mastretta, su catálogo alumbró lo más representativo de la actualidad en trasvases artísticos. Por orden cronológico de aparición: Najwajean (dúo de Najwa Nimri), Marlango, la actriz y presentadora La China Patino con sus Cycle y esa promesa que corre en boca de muchos con el nombre de VaneXXa, telonera de Julieta Venegas en su último bolo madrileño.

"Una actriz con experiencia, como una cantante, siempre es más profesional a la hora de afrontar horarios, grabaciones largas y sesiones de promoción", resume Gema del Valle, directora de comunicación del sello. "Sobre un escenario van con ventaja las que han hecho teatro. Las que no, a la hora de afrontar un directo son tan tímidas como una principiante". En esta comparación, Carlos Jean, productor y corresponsable del éxito de Bebe entre otros, también tiene que decir. "La diferencia radical es la forma de interpretar las canciones. Las actrices se preocupan bastante menos de la afinación y más por lo importante, que es transmitir. Y eso me gusta. Además tienen ya mucho manejo de la voz y con unas directrices de interpretación superiores, por ejemplo, a la gente que sale de Operación Triunfo".

El contacto con el público es uno de los factores que más agradecen las entrevistadas. Najwa al habla: "La promoción es muy pesada", resopla. "En el cine, eres parte de un elenco, y la responsabilidad es menor. Aunque no dejo de ser una ficha más del tablero. El papel y el texto lo tienes asignado. La música, en cambio, me aporta el dominio. La gran diferencia es esa libertad".

¿Casualidad o estrategia? Ésta es la pregunta que más de uno se hace al ver un rostro conocido intentarlo. El gancho comercial es innegable, pero no siempre suficiente. "Si no hay talento, que el personaje sea conocido se puede volver en contra", precisa Gema, de Subterfuge. "Su popularidad les abre las puertas de algunos medios, pero también hace que se las mida con una exigencia muy superior".

Menos fortuna que Leonor, VaneXXa y Najwa han tenido otros casos recientes. Dígase la actriz Julie Delpy o la follonera de Lindsay Lohan. Claro que el camino contrario, cantantes que prueban en el cine, es, cuando menos, difícil. Piense en Madonna, Jennifer López, Beyoncé… O en masculino, Bruce Willis, Russell Crowe de rockero malote o Keanu Reeves. Sin infravalorar los valores mercadotécnicos del asunto, en la música las caras bonitas ayudan, pero definitivamente no bastan.

Najwa Nimri: prolífica y susurrante

De las seis que destacamos, posee la carrera musical más dilatada. La descubrimos como una tipa marginal en Salto al vacío, de Daniel Calparsoro, aunque su discografía haya que situarla en las antípodas, más cerca de su inquietante personaje en Lucía y el sexo. La voz susurrada de esta pamplonica nacida en 1972 es su santo y seña, a pesar de que antes se desgañitaba en el grupo de soul Respect. Hasta que conoció a Carlos Jean. Junto a él empezó en la electrónica más sutil en el revelador No Blood (1998) para luego iniciar una prolífica andadura en solitario resumida en otros tres trabajos. Hace demasiado que carga con el sambenito de ser "la Björk española". Ya, hay peores comparaciones, pero a estas alturas ya no viene a cuento.

Leonor Watling: continua progresión

No sabemos si tenía previsto el pelotazo que ha dado con su grupo Marlango, pero entre éste y sus ocupaciones cinematográficas, tomar un café con ella es una quimera. Debutar con más de cien mil copias vendidas, mucho decir, han dejado en aparente estado latente una trayectoria que empezó, errática, forjándose en televisión. Una candidatura al Goya por Las horas valientes y, sobre todo, el espaldarazo de rodar con Bigas Luna y Almodóvar disiparon dudas. Por si su mirada, medio infantil, medio misteriosa, no fuera poco para cautivar, desde que canta ha subido enteros. A sus 31 años no parece cerca de su techo, y eso que al principio iba para bailarina hasta que una lesión de rodilla le truncó el plan.

Victoria Abril: bosanova a los 45

Con más de 60 películas en su haber y las estanterías sin espacio para premios, no requiere presentación. Tampoco conviene pasar por alto sus Putcheros do Brasil. El título de su particular homenaje a la bosanova en el que interpreta a clásicos de Jobim, Caetano Veloso o Vinicius de Moraes. Y un paso que dio, ya a sus 45 años, espoleada por el papel en Sin noticias de Dios y cuyos frutos pudimos contemplar en la penúltima gala de los Goya. No todo fue un camino de rosas: el que iba a ser su productor musical, Miguel Ángel Arenas, Capi, la denunció por incumplimiento de compromiso, apropiación indebida y deudas económicas de más de 80.000 euros mientras aireaba el follón en los platós de televisión.

Bebe: vuelta a la interpretación

"Malo, malo, malo eres, / no se daña a quien se quiere. Tonto, tonto, tonto eres, / no te pienses mejor que las mujeres". ¿Quién no se acuerda del estribillo? Catapultó a esta valenciana de nacimiento (1978) y extremeña de adopción. Y con Pafuera telarañas, el álbum producido por un Carlos Jean en estado de gracia, enganchó con letras reivindicativas y una voz única. La continuación a aquel debut se hará esperar. Porque cuando llegó a Madrid, hace una década, su intención era estudiar arte drámatico. Y a ello ha vuelto: un papel en La educación de las hadas y otro de protagonista en Caótica Ana, la próxima película de Julio Medem, son sus últimos trabajos.

Juliette Lewis: animal escénico

Sin ser la más guapa ni la más alta, esta californiana de 33 años ha explotado sus virtudes y defectos como pocas. Si la recuerda pegando tiros a diestro y siniestro en Asesinos natos o como aquella niña turbadora de El cabo del miedo, no le sorprenderá saber que en su recién iniciada carrera musical tampoco va de fina. Desde hace tres años, ella y su banda, The Licks, pisan los escenarios como si fueran un campo de batalla. Empezaron teloneando a la viudísima Courtney Love, pero hoy, su primitiva receta a base de punk-rock, melodías urgentes y estilismos imposibles se ha ganado miles de adeptos por derecho propio. Con un currículo como el suyo (se emancipó a los 14 años y ocho después ya estaba desintoxicándose), hay que concederle, al menos, el beneficio de la duda.

Charlotte Gainsbourg: talento bien rodeado

Hija de Serge Gainsbourg y Jane Birkin, lo raro es que se hubiera dedicado a la física. Sus 35 años le han dado para tener dos hijos, trabajar con directores como Franco Zeffirelli o Michel Gondry, cuya última película, The science of sleep, veremos pronto. Aguardaremos con 5:55, un segundo disco donde la música la pone Air, produce Nigel Godrich (Radiohead, Beck, Travis), y las letras, Jarvis Cocker (Pulp) y Neil Hannon (The Divine Comedy). No tiene un chorro de voz, pero rodeada de tanto coco es imposible que la cosa saliera mal.

El disco de versiones 'Un rayo de luz' (Subterfuge) se acaba de editar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 10 de diciembre de 2006.

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