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La mitad de los aeropuertos españoles registra pérdidas de explotación

Madrid y Barcelona son los más rentables, y los pequeños los que más pierden

La extensa red de aeropuertos que gestiona Aeropuertos Españoles (AENA) es rentable, pero está llena de agujeros. La mitad aproximadamente tiene un resultado bruto de explotación (Ebitda) negativo, a tenor de las estimaciones para el año 2004 realizadas por la Generalitat de Cataluña con respuestas parlamentarias, ya que AENA se niega sistemáticamente a facilitar los datos. Ese año, sobre 41 aeropuertos analizados, 21 registraban ganancias y el resto estaba en números rojos. La gestión aeroportuaria es una de las tradicionales reivindicaciones de los partidos catalanes.

En España, en estos momentos, se puede aterrizar casi en cada provincia. AENA gestiona a día de hoy 47 aeropuertos, y muchos de ellos sobreviven gracias a un resultado consolidado que permite beneficios y que aproximadamente la mitad de los aeropuertos que ganan dinero por su operación aguante a la otra mitad, que lo pierde. Saber la cuenta de resultados de cada uno es misión casi imposible, pese a los múltiples requerimientos que AENA ha tenido al respecto. Pero ese conocimiento pormenorizado sobre el balance centro por centro resulta fundamental cuando se han puesto sobre la mesa debates como el de la privatización o el traspaso a las autonomías de la gestión de parte o la totalidad de la red.

Los únicos datos que se conocen al respecto aluden al año 2004, y hacen referencia a 41 aeropuertos (todos, excepto los de Sabadell, Albacete, Burgos, Ceuta, Huesca y Madrid-Torrejón). Según las estimaciones de la Generalitat 20 de ellos registraban un Ebitda (resultado de explotación bruto, es decir, antes de intereses, impuestos y amortizaciones) negativo, y en su inmensa mayoría se trataba de pequeños aeropuertos.

Sin tiendas

Madrid-Barajas encabeza la lista de los rentables. En 2004 registró un Ebitda de 173 millones de euros, seguido del aeropuerto de Barcelona, con 87,2 millones. Ello, sin tener en cuenta los beneficios derivados en cada aeropuerto de las tiendas y los aparcamientos, que se gestionan desde los servicios centrales de AENA. Esos beneficios donde más influyen precisamente es en la cuenta de resultados de los grandes aeropuertos, ya que los pequeños apenas tienen actividad comercial y en algunos aparcar es gratis.

Por el contrario, ese año los aeropuertos con mayores pérdidas de explotación fueron los de La Gomera y La Palma.

Por término general, los datos indican que un aeropuerto es rentable operativamente a partir de un número de pasajeros superior al millón al año, si bien se observan excepciones. Es el caso de Asturias y Vigo, que sin llegar a esa cifra fueron rentables, y en sentido opuesto, Jerez y La Palma, que en 2004 registraron pérdidas pese a superar el millón de pasajeros.

Casos como el de Girona, donde la compañía de bajo coste Ryanair tiene una de sus bases, indican la importancia que el bajo coste ha tenido para los aeropuertos. En 2004, registró ya casi tres millones de pasajeros, un 147,9% más que el año anterior, y su Ebitda alcanzó 5,7 millones de euros. El bajo coste quizá haya modificado los resultados de aeropuertos como el de Santander, que con apenas 343.000 pasajeros, ese año fue muy deficitario, ya que Ryanair, la única que allí opera, no empezó a volar hasta finales de septiembre de ese año, o el de Valladolid. De hecho, los datos de incremento de tráfico que facilita AENA advierten de un aumento en el número de pasajeros del 88,2% en el año 2005 en Santander y de significativos aumentos en otros aeropuertos pequeños como Murcia-San Javier (67%), Granada (48,2%), Zaragoza (77,4%) y A Coruña (45,4%). Esos incrementos de tráfico gracias al bajo coste quizá hayan enjugado parte de las pérdidas obtenidas en el año 2004.

Lo cierto es que a esa fecha había comunidades autónomas, como el País Vasco, en las que de tres aeropuertos, sólo fue rentable el de Bilbao. En Galicia ganaron Santiago y Vigo y perdió el de A Coruña.

El grupo catalán

La gestión de los aeropuertos ha sido repetidamente solicitada por la Generalitat de Cataluña. Su propuesta, según expuso la semana pasada Manel Nadal, secretario de Política Territorial y Obras Públicas en las III Jornadas del Transporte Aéreo organizadas por UGT, se basa en obtener la propiedad y gestión de los aeropuertos de Reus, Sabadell y Girona, mientras que la propiedad del de Barcelona sería compartida con el Estado español a través de AENA, y su gestión dependería de un consorcio del que formarían parte, AENA, la Generalitat y representación empresarial. Los cuatro aeropuertos colgarían de un holding.

AENA no quiso comentar ayer los datos de la Generalitat. Sin embargo, el Ministerio de Fomento, de quien depende, recordó que AENA en la actualidad no tiene contabilidad analítica que permita conocer el balance final aeropuerto por aeropuerto teniendo en cuenta aspectos como inversiones, amortizaciones y gastos. Es un proyecto que ha encargado a PricewaterhouseCoopers y que estará listo el primer semestre de 2007.

AENA obtuvo el año pasado 35,2 millones de euros de beneficios. Los ingresos de explotación ascendieron a 2.455,3 millones de euros, de los que 1.051,2 millones fueron aeroportuarios, 409,2 comerciales y 856 por navegación aérea.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 1 de diciembre de 2006