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"El arte no es cuantificable", alerta John Berger

Ahora hay miles de personas en el mundo contando cuánto vale un cuadro, cuánto se vende de un libro, cuántos discos vale un artista, cuánta gente ha ido a ver una película, creyendo que la cantidad ya ha suplantado a la calidad del arte. Y muy poca gente se está preguntando qué es el arte. La cantidad no tiene que ver con el arte. "El arte no es cuantificable". Lo dijo ayer John Berger, el poeta, novelista, crítico y pintor inglés después de darle dos besos al presidente del Círculo de Bellas Artes de Madrid, Juan Miguel Hernández de León, que le había puesto sobre el pecho la medalla de oro de la entidad.

Fue poético, pero enfático. Los jóvenes están recibiendo un mensaje equivocado, pueden terminar creyendo que el arte es una cuestión de números, están siendo engañados, dijo Berger. Esa pequeña medalla que le dieron simboliza para él la emoción que puede trasladar lo mínimo, aquello que poca gente ve, pero que se abre a los sentimientos del hombre mucho más que lo abundante, "lo que se vende, lo que se confunde con arte porque se relaciona con la cantidad".

Lo importante

La voz de alerta del escritor vino después de que Hernández de León relacionara la obra de Berger con la de "un ciudadano comprometido con la denuncia del desarraigo de la gente desesperada"; Berger "ha revolucionado la manera de mirar las bellas artes y ha construido un universo que no se puede disociar de su intensa actividad política". Una actividad que, como dice el propio artista inglés, "nace de la rabia, de la necesidad del grito". La escritora estadounidense Susan Sontag dijo de él: "Escribe de lo importante, no sólo de lo que interesa".

El homenaje celebrado ayer a John Berger precedió a una lectura a dúo de capítulos de su último libro, A a X, que lleva escribiendo desde hace ocho meses. A (Aida) le escribe a X (Xavier). Xavier estaba en prisión, esa prisión se clausuró, y han aparecido las cartas en un cajón que parecía para palomas. Leyeron el propio autor y la traductora al español de casi todos sus libros, Pilar Vázquez, que, dijo Berger, "conoce mi voz mucho mejor que yo". Nunca antes se habían leído en público estos textos del autor de Puerca tierra.

Berger inauguró anoche con la artista Marisa Camino su exposición conjunta Cómo crece una pluma, cuyo comisario es Ignacio Fernández. Es la primera vez que Berger expone en Madrid sus dibujos, pero no es la primera vez que trabaja en conjunto con otro artista. La exposición, abierta hasta el próximo 14 de enero, reúne la obra realizada por ambos (su relación se remonta a 14 años atrás) entre 1999 y 2005. La evocación de uno de sus grandes amigos españoles, el escultor Juan Muñoz, ya fallecido, desató por parte del público una ovación que emocionó al poeta inglés.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 29 de noviembre de 2006