La Generalitat pide al Gobierno que regule el pujante sector de la unificación de deudas

"¿Te ahogan tus deudas? Agrúpalas y empieza a vivir. Unificamos todos tus recibos para que pagues hasta el 50 % menos cada mes. Te incluimos dinero para reformas, coche, vacaciones...". Así reza la publicidad de uno de los múltiples intermediarios financieros que se anuncian en radios, televisión, papel e Internet.

El Gobierno catalán se sumó ayer a las voces que piden al Gobierno que regule el sector de la unificación de deudas, que está creciendo como la espuma al calor del endeudamiento de las familias. La Asociación Española de Banca (AEB) y los asesores de inversión y financieros han pedido al Ministerio de Economía que ponga orden a un sector que está bajo la jurisdicción de Consumo.

A diferencia de las empresas especializadas en créditos rápidos de consumo, las sociedades de unificación de deudas, al no ser entidades financieras, no están sujetas a la supervisión del Banco de España.

El Departamento de Trabajo e Industria de la Generalitat, a través de la Agencia Catalana de Consumo, ha iniciado una campaña para prevenir a los consumidores de las "malas prácticas" del sector y, en paralelo, una acción inspectora dirigida a las empresas. Aunque reconoce no saber cuántas hay ni cómo funcionan exactamente. "Algunas dicen ser segundas marcas de entidades financieras al uso", apuntó el subdirector de la Agencia, Albert Melià, que no proporcionó ningún nombre.

A través del simulador que algunas de ellas ponen a disposición del navegante en Internet, una cuota mensual de 1.220 euros, por ejemplo, se transforma en una de 709 euros. El problema es que la operación tiene gastos importantes y no siempre los clientes son conscientes de la nueva deuda que están asumiendo.

Los plazos se alargan y los gastos crecen: suben los intereses -en algunos casos rozan el 30%, según un reducido trabajo de campo de la Agencia- y las comisiones que aplican superan el 7% del volumen de la deuda, asegura la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU).

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Además, las publicidades de dichas empresas generan "confusión" entre los consumidores porque, sin ser bancos ni cajas, "utilizan un vocabulario financiero que se traduce en información engañosa", denunció el secretario general en funciones de Trabajo e Industria, Ciriaco Hidalgo, a su vez director de la Agencia Catalana de Consumo.

"La situación es peligrosísima, por no decir explosiva", para las economías de las familias porque están "sobreendeudadas y teniendo en cuenta el previsible aumento de los tipos de interés", alertó Hidalgo. Se trata de emular al mercado inmobiliario, que está regulado bajo la figura de los API.

Grupo familiar para años

Freixenet, cuyos orígenes se remontan a principios de siglo, es propiedad de José Ferrer y sus tres hermanas, y no quiere pasar a manos ajenas a la familia -como han hecho otras empresas catalanas como Panrico o Chupa Chups- al menos a medio plazo.

El presidente honorífico, José Ferrer, resumió en pocas palabras el proceso que viven muchas empresas familiares: "No nos planteamos dar entrada a gente de fuera, ahora estamos los cuatros hermanos, pasaremos la empresa a los 12 herederos (segunda generación), que son los primos y se entienden muy bien y no habrá problemas, aunque luego vendrán sus hijos, que son 40 y entonces ya se puede complicar". Pero para eso aún falta un tiempo. Según Ferrer, a sus hermanas "no les gustaría ver sentado en el consejo a alguien de fuera de la familia".

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