El consorcio hispano-francés Scorpène de submarinos, a punto de irse a pique

DCN lanza el sumergible Marlin para competir con el S-80 del astillero español Navantia

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y el jefe del Estado francés, Jacques Chirac, presidirán hoy en Girona la primera reunión del Consejo Hispano-Francés de Seguridad y Defensa, lo que consagrará una relación privilegiada en el terreno militar entre los dos países. La realidad, sin embargo, no parece acompañar estas buenas intenciones políticas; al contrario, el consorcio Scorpène, el más importante proyecto bilateral en materia de industria de defensa, que ha exportado submarinos a Chile, Malaisia e India, se encuentra al borde de la ruptura.

La ministra francesa de Defensa, Michele Alliot-Marie, calificó ayer de "histórica" la asociación entre la empresa española Navantia y la francesa DCN, y se mostró partidaria de que "continúe y se refuerce".

"Hablaré de ello mañana [por hoy] durante el Consejo Franco-Español de Defensa y Seguridad", avanzó la ministra durante un coloquio en la escuela militar de París, informa Efe.

La cuestión no figura oficialmente en el orden del día, pero ambos Gobiernos deberán abordarla si no quieren que la realidad desmienta sus proclamas a favor de la creación de una industria europea de defensa.

El Scorpène es un submarino diseñado conjuntamente en la pasada década por la Dirección de Construcciones Navales (DCN) francesa y la española Navantia (entonces Bazán), ambas de carácter público. El proyecto funcionó relativamente bien en el mercado internacional de sumergibles convencionales: Chile compró dos, por unos 300 millones de euros, y Malaisia otros dos, por un precio similar, construidos en los astilleros de Cherburgo y Cartagena. El consorcio firmó un contrato de ingeniería y apoyo técnico a India, que construirá seis unidades en Bombay.

Los problemas empezaron cuando la Armada española decidió que su futuro submarino S-80 vaya equipado con un sistema de combate de la firma estadounidense Lockheed Martin, frustrando así las expectativas francesas.

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DCN, en proceso de fusión con la división naval de Thales, acaba de lanzar su proyecto Marlin, un submarino convencional que competirá directamente con el S-80 de Navantia y que ya le ha dejado fuera de la carrera por vender cuatro sumergibles a Pakistán.

Formalmente, el consorcio hispano-francés sigue en pie, pero no hay en este momento ninguna oferta del Scorpène y, sin nuevos pedidos, el programa morirá solo. Hace tiempo, además, que Navantia reclama un reparto más equitativo del trabajo (hasta ahora su participación se ha limitado a un tercio aproximadamente), pues la Armada francesa se ha decantado por los submarinos nucleares, pero no ha obtenido respuesta.

El naufragio de este proyecto significará la liquidación por mucho tiempo del sueño de crear una EADS naval, a semejanza del consorcio aeronáutico europeo. Las reuniones periódicas de los presidentes de Navantia, DCN y la alemana Thyssen-HDW no han pasado del mero intercambio de opiniones.

ETA, la inmigración y las conexiones transfronterizas de gas o electricidad serán, en todo caso, los temas estrella de la cumbre de hoy, a la que asistirán los respectivos ministros de Exteriores, Defensa, Fomento, Industria y Educación.

Sobre la firma

Miguel González

Responsable de la información sobre diplomacia y política de defensa, Casa del Rey y Vox en EL PAÍS. Licenciado en Periodismo por la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) en 1982. Trabajó también en El Noticiero Universal, La Vanguardia y El Periódico de Cataluña. Experto en aprender.

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