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La ONU no logra que la guerrilla de Uganda libere a niños capturados

El jefe de la coordinación humanitaria de Naciones Unidas, Jan Egeland, mantuvo ayer un breve pero importante encuentro en la selva con el líder del Ejército de Resistencia del Señor (LRA, en sus siglas inglesas), Jospeh Kony. Es la primera vez que este guerrillero, acusado de crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad por la Corte Penal Internacional (CPI), se entrevista con un alto representante de la ONU. La reunión no produjo resultados pese a que Egeland la había condicionado a la liberación de niños. Kony negó tenerlos.

Kony mantiene desde hace 20 años una cruenta guerra contra el Gobierno de Ioweri Museveni, en la que los civiles son las principales y casi únicas víctimas. En el norte de Uganda han muerto desde 1986 más de 150.00 personas y dos millones se encuentran desplazadas a causa del conflicto armado. El LRA, que dice guiarse por los diez mandamientos cristianos, se nutre del secuestro de niños; más de 50.000 en 20 años, según cifras de Unicef.

Kony gobierna el LRA como una secta. Están prohibidas las drogas y el alcohol. Las principales decisiones las toma en trance, en contacto con los dioses o los antepasados. Apenas existen fotografías de él. Los pocos occidentales que se han entrevistado con él le describen como un perturbado. El Gobierno islamista de Sudán ha utilizado al LRA, que tiene bases en aquel país, contra Museveni en respuesta al apoyo del Ejecutivo de Kampala a la guerrilla cristiana sudanesa.

Órdenes de captura

En la reunión con Egeland, celebrada en un lugar remoto de la selva sudanesa bajo la seguridad de Naciones Unidas y del propio Gobierno sudanés, Kony exigió la supresión de las

órdenes de busca y captura internacional emitidas por la Corte Penal Internacional contra él y sus principales comandantes.

En su viaje en helicóptero de regreso a Juba, la capital de Sur Sudán, Egeland dijo a los periodistas que el LRA se había comprometido a informar el 22 de noviembre si tiene mujeres, niños o heridos que liberar. "Este ha sido un encuentro muy importante. Hemos abierto [un canal de] diálogo con el liderazgo del LRA en asuntos humanitarios para proteger civiles", dijo Egeland.

En la conversación se escucharon numerosos gritos, según explicó un testigo a la agencia Reuters. Al salir de ella, el jefe del LRA dijo que no había acuerdo alguno: "No tenemos niños, solo tenemos combatientes. Y no hay heridos", dijo en lo que posiblemente fue su primer encuentro con periodistas.

El Gobierno de Uganda y los negociadores designados del LRA firmaron este mes un acuerdo para extender el alto el fuego mientras que se intenta poner en marcha un verdadero proceso de paz y desarme. Este está siendo especialmente dificultoso. Las órdenes de captura emitidas por la CPI son el problema porque impiden acordar una amnistía general para los jefes rebeldes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 13 de noviembre de 2006