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La UE ofrece a Turquía "la última oportunidad"

Bruselas pide a Ankara que acepte el plan sobre Chipre de la presidencia finlandesa

El comisario de Ampliación, Olli Rehn, lanzó ayer una seria advertencia al Gobierno de Ankara para que abra sus puertos y aeropuertos a los aviones y barcos chipriotas antes de fin de año. "Si Turquía no cumple con sus obligaciones", señaló Rehn, "esto afectará al progreso global de las negociaciones". El comisario pidió a Turquía y a los Estados miembros que "apoyen una propuesta de Finlandia, porque probablemente se trate de la última oportunidad para hacer progresos reales en los próximos años en la cuestión de Chipre".

El comisario hizo estas manifestaciones en la presentación del documento sobre la Estrategia de la Ampliación y los informes sobre los progresos efectuados por los actuales candidatos (Croacia, Turquía y Macedonia) y los aspirantes (Albania, Bosnia-Herzegovina, Montenegro, Serbia y Kosovo). En su análisis global sobre las futuras ampliaciones, el comisario admitió que "la UE necesita un acuerdo sobre su reforma institucional antes de admitir a nuevos miembros".

En un documento anexo sobre la capacidad de integración de nuevos Estados miembros, Bruselas sostiene que "la legitimidad democrática es esencial para el proceso de ampliación de la UE". El texto no especifica, sin embargo, cómo aplicar el principio de la legitimidad democrática, si a través de los parlamentos o en referendos, como sugiere Francia. La Comisión se compromete a intensificar la transparencia, sobre todo los pasos de las futuras ampliaciones para que sean más aceptables para los ciudadanos.

El criterio de Bruselas sobre las futuras ampliaciones es que "la calidad es más importante que la velocidad", según el comisario. El ritmo de las futuras ampliaciones lo determinará la intensidad de las reformas efectuadas por cada candidato. Para aclarar las cosas, Rehn señaló que "esto no va a ser un tren de alta velocidad, sino más bien el Orient Express, donde la calidad de servicio y la seguridad de los pasajeros es prioritaria".

En su informe sobre Turquía, la Comisión reconoce los avances en relación con los temas económicos y las "reformas políticas", aunque lamenta que éstas se han moderado durante el último año. Reconoce que se han reducido las referencias sobre torturas y malos tratos, pero las acusaciones sobre estas prácticas "fuera de los centros de detención y en el sureste del país son motivo de preocupación". También se apremia a las autoridades turcas a hacer "más esfuerzos en materia de libertad de expresión", conminándoles a eliminar o revisar el artículo 301 del Código Penal, cuya interpretación ha permitido acusaciones contra medio centenar de escritores y periodistas.

En cualquier caso, la cuestión más polémica es la negativa de Turquía a abrir sus puertos y aeropuertos a barcos y aviones chipriotas. Para desatascar este contencioso, la presidencia finlandesa trabaja intensamente sobre una propuesta de cuatro puntos: apertura del comercio entre las dos partes de la isla, apertura del puerto de Famagusta (en la zona turcochipriota, que quedaría bajo control de la UE), devolución de la ciudad abandonada de Varosha a la zona grecochipriota, y congelación de todas las posibles operaciones sobre las propiedades de los grecochipriotas en la parte norte de la isla.

El acuerdo debería facilitar que Turquía abriera algunos de sus puertos y aeropuertos a las naves y aeronaves de Chipre. La Comisión no ha propuesto por ahora la suspensión de las negociaciones. Pero Rehn pidió ayer a Turquía que apoye la propuesta de Finlandia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 9 de noviembre de 2006