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Iberdrola corteja a Scottish Power

En el coto energético europeo, sigue la caza. La pieza a cobrar ahora es la compañía británica Scottish Power, quinta empresa energética del Reino Unido, con cinco millones de clientes de electricidad y gas, un volumen de negocio de en torno a 8.000 millones de euros anuales y un valor en Bolsa de 16.300 millones de euros. Identificada la pieza, saltó el cazador: Iberdrola, con un valor bursátil de 32.500 millones, justo el doble.

Ayer, en una jornada plagada de rumores, la compañía española ni confirmó ni negó su interés por la sociedad escocesa, que en los últimos meses estuvo en el punto de mira de alemanes (E.ON) sin que cuajara su compra. "No hay comentarios. Tampoco oferta", aseguró Iberdrola. Pero sí hay acercamiento, admitieron fuentes al tanto de los planes de la eléctrica. Scottish Power admitió también ese "acercamiento". Pero sin identificar al interesado.

La empresa británica tiene parques eólicos en Estados Unidos, lo que encaja con la estrategia de negocio de la española

El acercamiento a la compañía escocesa confirma que Ignacio Sánchez Galán no está feliz con su recién estrenado socio

El movimiento se ha realizado sin el conocimiento del consejo y de ACS, primer accionista de la eléctrica, con el 10%

La aproximación de Iberdrola a la eléctrica escocesa abre un gran melón. El movimiento, según las fuentes consultadas, se ha realizado sin el conocimiento del consejo de administración, en el que sientan BBVA y la BBK como accionistas de referencia, ni de la constructora ACS, principal accionista, con el 10%, pero que no está en el consejo.

ACS, accionista también de Unión Fenosa (35%), aspira a desempeñar un papel importante en la reordenación del sector energético en España. Ahora, según admiten fuentes cercanas al grupo, se abre un interrogante importante. Porque ACS sabe que una Iberdrola más grande, con Scottish Power, puede diluir su participación y alejar la posibilidad de una fusión entre Fenosa e Iberdrola. Las posibilidades a manejar por ACS en un nuevo escenario, si la operación Iberdrola-Scottish se concreta, son tres: arrojar la toalla en sus planes, mover ficha o centrarse en Unión Fenosa.

Caída de precio

En cualquier caso, tras cada opción habrá dinero en juego. ACS pagó por cada acción de Iberdrola 37 euros, 3.335 millones de euros por el 10% total. Una caída de precio de las acciones de la eléctrica (lo que puede suceder en función de cómo se plantee la operación con los escoceses) puede afectar, y mucho, a los planes diseñados por la constructora y sus financiadores para el sector.

Otras grandes empresas europeas como la alemana E.ON (que en 2005 ofreció 15.270 millones por Scottish Power, en una operación que no cuajó), la también germana RWE o la francesa EDF desmintieron cualquier interés en la eléctrica británica.

Scottish Power, presionada ayer por una fuerte subida bursátil (llegó a subir un 19% a mitad de jornada y cerró con una ganancia del 8,71%), manifestó en un comunicado que, efectivamente, "el Consejo de Administración de Scottish Power ha recibido un acercamiento que podría conducir o no a una oferta". La compañía añadió que, si esa oferta se produjera efectivamente, la estudiará.

Scottish Power es un grupo apoyado en cuatro patas: infraestructuras (Energy Networks), gas y electricidad (Scottish Power Energy Retail), gestión de materia primas (Energy Wholesale) y energías renovables (PPM Energy). Con sede en Glasgow (Escocia), su área de negocio no se limita a Reino Unido. Cuenta con un importante negocio de parques eólicos en EE UU, especialmente en el oeste del país.

Dada la dimensión y la ubicación de sus actividades, Scottish Power podría encajar en los planes de expansión (y autodefensa) de una compañía como Iberdrola, segunda eléctrica española, bien posicionada en el área de energías limpias, gestionada por un equipo muy activo y agitada por los fuertes movimientos que se registran en el mercado energético español.

La posibilidad de que el acercamiento a los escoceses tuviera maneras españolas creció desde la mañana de ayer. Iberdrola, consciente de que todas las flechas apuntaban en su dirección, se limitó a guardar silencio durante horas. Ni confirmación ni desmentido. Con el presidente de la compañía, Ignacio Sánchez Galán, de gira explicativa en EE UU (ayer él mismo se encontraba en Boston mientras parte de su equipo permanecía en Las Vegas), la eléctrica dejó que el caldo de una posible nueva operación llegara al punto de ebullición.

A Sánchez Galán, con un perfil bajo en las últimas semanas, -coincidiendo con los momentos álgidos en las OPA de E.ON y Gas Natural sobre Endesa-, se le suponía poco entusiasmado con la irrupción del nuevo socio, ACS. La maniobra desvelada ayer lo confirma.

El presidente de Iberdrola, que en los últimos años ha demostrado que es capaz de ir por libre, incluso en contra del resto del sector, tiene sus propios planes de futuro y no está dispuesto a ceder la iniciativa.

En Scottish Power, Sánchez Galán ha encontrado la posibilidad de crecer y de asentarse en EE UU, profundizando de paso en el negocio que más cuida y que proporciona a la compañía una gran rentabilidad en imagen: el negocio eólico. Recientemente, Iberdrola firmó un contrato de venta de aerogeneradores con Gamesa por valor de 2.300 millones de euros para el periodo 2007-2009. Además, Iberdrola suscribió también un preacuerdo para comprar parques eólicos en EE UU a Gamesa con una potencia instalada de 1.000 megavatios y una valoración entre 700 y 1.100 millones de euros, lo que eleva a unos 3.000 millones el importe total del acuerdo.

Planes hasta 2011

Las inversiones en EE UU forman parte de los planes de la compañía hasta 2011. El plan estratégico diseñado por los gestores de Iberdrola prevé invertir 9.000 millones en los tres próximos años (15.000 millones hasta 2011), lo que supone un aumento del 20% respecto a la inversión realizada en los tres años anteriores. La mayor parte del dinero (5.600 millones, el 62%) se destinará al negocio en España y el resto a inversiones en Europa y en EE UU.

Con esas inversiones y un especial énfasis en las energías renovables, a las que destinará 3.250 millones hasta 2009, Iberdrola, según explicó recientemente Sánchez Galán, espera mantener la velocidad de crucero que llegó a sorprender a sus rivales en un pasado no muy lejano. Así, la compañía espera que los beneficios netos se sitúen, en el año 2009, en 2.350 millones. Extraoficialmente, las estimaciones sitúan esa cifra en 2.800 millones en 2011.

Para los accionistas habrá también un buen pellizco: recibirán 3.200 millones de euros en el trienio. El dividendo por acción con cargo a los resultados de 2009 será de 1,50 euros, tras un aumento medio anual de casi el 20% desde los 0,88 euros de 2005.

Parte de las inversiones provendrán de la venta de activos no estratégicos, como son activos inmobiliarios y participaciones societarias como el 3% que controla en Red Eléctrica de España o el 4% de la petrolera portuguesa Galp. De esas ventas procederán 1.000 millones de euros.

Los movimientos desvelados ayer responden, en cualquier caso a la filosofía expuesta por Sánchez Galán reiteradamente. Esa filosofía defiende que el juego en el sector energético es europeo y que las empresas eléctricas españolas que, según Sánchez Galán "juntas representan el 4% del mercado europeo", deben dejar de pensar "en términos de pueblo".

Se trata, para el presidente de Iberdrola, de operar en un mercado más amplio que el regional o el mercado ibérico, que califica de "entelequia".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 9 de noviembre de 2006