El Gobierno tramita la expropiación de 42 fincas para proteger la costa

Medio Ambiente tendrá derecho de compra sobre el suelo de Defensa en el litoral

El Gobierno tramita ya la compra o expropiación de 42 fincas en la costa para protegerlas de la urbanización. El listado del suelo en cartera del Ministerio de Medio Ambiente abarca 24 millones de metros cuadrados (2.400 hectáreas), que está tasado en 120 millones de euros. Estas fincas pasarán a formar parte del Dominio Público Marítimo, por lo que nunca se podrán urbanizar. Medio Ambiente adquirirá hoy nueve fincas que el Ministerio de Defensa tiene en Cartagena (Murcia), que suponen 300 hectáreas y por las que pagará unos ocho millones de euros. Los dos ministerios firmarán un protocolo por el que Medio Ambiente tendrá derecho preferente sobre las fincas de la costa que vaya a vender Defensa.

La Ley de Costas, de 1988, fijó que los 100 metros de costa son públicos e incluyó la posibilidad de ensanchar el dominio público a los terrenos adyacentes. La disposición adicional que permitía ampliar la zona pública fue ignorada hasta hace un año. Entonces, el departamento que dirige Cristina Narbona decidió hacer uso para, al menos, preservar una parte mínima del litoral frente a la construcción masiva ya que el Gobierno no tiene competencias en urbanismo.

El director general de Costas, José Fernández, explicó ayer que la intención del ministerio es preservar de las grúas "zonas de alto valor ecológico al sacarlas del mercado". Para ello, Medio Ambiente cuenta con un listado de 167 fincas propuestas por comunidades, ayuntamientos y ecologistas. De ellas, ya ha tasado 42, el primer trámite para la expropiación.

Entre las fincas ya valoradas está una urbanización en la playa de Corralejo (La Oliva, Fuerteventura); las dunas de Artola (Marbella), 883.138 metros cuadrados en la playa de los Morouzos (Ortigueira, A Coruña) valorados en 791.860 euros; el Hotel Playa de la Luz (Rota, Cádiz), y el Algarrobico (Carboneras, Almería) entre otras.

El valor de tasación para expropiar las finas es de unos 120 millones de euros, a una media de cinco euros por metro cuadrado, un precio de saldo para terrenos junto al mar. Sin embargo, la tasación puede subir si los dueños deciden pleitear. La dirección general de Costas ha destinado 20 millones al año para este programa, lo que supone el 10% de su presupuesto, por lo que con estas 42 fincas tiene tarea para los próximos cinco o seis años.

De momento, las fincas más avanzadas están en Asturias, A Coruña, Lugo, Cádiz, Alicante, Valencia y el hotel Papagayo Arena en Lanzarote. Según Fernández, "es más fácil negociar y llegar a acuerdos con los propietarios en el Cantábrico que en el Mediterráneo", donde hay más presión urbanística.

Además, los ministerios de Medio Ambiente y Defensa tienen previsto firmar hoy un acuerdo para la compraventa de nueve fincas en Cartagena (Murcia). Estos terrenos situados junto a cabo Tiñoso se encuentran en una zona abrupta de costa virgen con el paisaje árido del sureste. El litoral está plagado de calas con acceso casi exclusivo por barco. Las baterías ya no tienen fin militar y Defensa pretendía vender los terrenos. En previsión, los promotores de la zona habían comprado terrenos adyacentes.

"Aunque el terreno no sea urbanizable, los constructores compran en zonas estratégicas pensando que algún día lograrán la recalificación" señala Fernández. Medio Ambiente y Defensa han acordado que el precio de compraventa será el valor de tasación, unos ocho millones de euros por 300 hectáreas. La compra de estas fincas dificultará la urbanización, ya que aleja mucho los chalés del mar.

Además, el ministro de Defensa, José Antonio Alonso, y la de Medio Ambiente, Cristina Narbona, firmarán un "protocolo de colaboración para a cesión a la dirección general de Costas de propiedades militares ubicadas en el litoral". El acuerdo, que tendrá una vigencia inicial de dos años, supone que Defensa informará a Medio Ambiente cuando vaya a vender alguna de sus múltiples baterías en desuso por si Medio Ambiente decide comprarlas para protegerlas de la especulación.

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