Condena al ex dictador iraquí

Los jueces condenan a Sadam Husein a la horca por crímenes contra la humanidad

El ex dictador iraquí será ejecutado en 30 días si el tribunal de apelación confirma la sentencia

Sadam Husein fue condenado ayer a la horca por ordenar la muerte de 148 civiles chiíes de Dujail en 1982. No por esperada, la sentencia del Alto Tribunal constituido para juzgarle deja de marcar un hito en la convulsa historia reciente de Irak. Después de 11 meses de un polémico juicio que el ex presidente ha aprovechado para poner en evidencia a sus captores estadounidenses y que ha costado la vida a 10 personas relacionadas con el tribunal, entre ellos tres de los abogados defensores, el veredicto subraya la creciente división del país. Por un lado, ha desatado la alegría de la comunidad chií, como la kurda oprimida durante la presidencia de Sadam (1979-2003), y por otro, ha puesto de relieve el resentimiento de los árabes suníes, que se sienten marginados en el actual proceso político.

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"El tribunal ha decidido sentenciar a Sadam Husein al Majid a morir en la horca por crímenes contra la humanidad", leyó el juez Rauf Abdelrrahman. El magistrado, un kurdo, desoyó la solicitud previa del reo para ser ejecutado por un escuadrón militar.

Visiblemente nervioso, el ex presidente iraquí, que inicialmente se había negado a ponerse de pie para escuchar el veredicto, gritó: "¡Alahu Akbar!" (¡Dios es el más grande!) y "¡Larga vida a Irak!". Como desde que empezara el juicio hace 11 meses, el hombre que impulsó el laicismo en Irak a través del Partido Baaz sostenía en su mano un ejemplar del Corán, el libro sagrado de los musulmanes. Desafiante hasta el final, no tuvo ni un solo gesto de arrepentimiento.

Poco antes, el juez había leído también la condena a muerte de Barzan al Takriti, el medio hermano de Sadam y jefe de su policía secreta, y del entonces magistrado supremo Awad al Bander. El tribunal les responsabiliza junto a Sadam de la muerte, tortura y deportación de cientos de habitantes chiíes de Dujail. Todos ellos pagaron la ira del ex dictador por el intento de asesinarle durante su visita a esa localidad en 1982.

De los cuatro altos cargos juzgados, sólo el ex vicepresidente Taha Yasín Ramadán se libró de la pena capital y fue condenado a cadena perpetua. En cuanto a los cuatro responsables locales del Baaz en Dujail, uno quedó en libertad y tres de ellos fueron declarados culpables de asesinato, deportación, encarcelamiento ilegal y tortura, pero al no acumularse las penas cumplirán 15 años por la más grave (asesinato).

Ramsey Clark, ex fiscal general de Estados Unidos y miembro de la defensa de Sadam, calificó el juicio de "burla a la justicia", lo que motivó que el presidente del tribunal le expulsara de la sala. Sin llegar tan lejos, varios grupos de derechos humanos han criticado el desarrollo del juicio. "No ha sido un desastre, pero ha estado plagado de errores", lamentó Hanny Megally del Centro Internacional para la Justicia Transitoria. "El tribunal no ha sido imparcial", denunció por su parte Amnistía Internacional que, como Human Rights Watch, teme que los fallos hagan dudar a los iraquíes de que se ha hecho justicia.

La sentencia pronunciada ayer será apelada y revisada de forma automática por un tribunal superior. Si esta instancia ratifica el veredicto, Sadam, de 69 años, deberá ser ejecutado en un plazo máximo de 30 días, según explicó el jefe del equipo fiscal.

Esa posibilidad cerraría la puerta al resto de los juicios que el ex presidente iraquí tiene pendientes, lo que ha motivado las críticas tanto de expertos jurídicos como de miembros de la comunidad kurda. Un segundo proceso, actualmente en marcha, le responsabiliza de la muerte de 180.000 miembros de esa comunidad en los años ochenta. Además, está acusado de sendas matanzas de chiíes y kurdos tras la invasión de Kuwait en 1991.

No es la primera vez que Sadam Husein es condenado a muerte. En 1959 recibió una condena en ausencia por su participación en un golpe de Estado fallido. Pero en esta ocasión, tiene muchas menos posibilidades de esquivar su destino. "Que el tribunal entregue a Sadam al pueblo para que lo ejecute", reclamaban ayer grupos de radicales chiíes en Bagdad y Basora, dando a entender que no aceptarán triquiñuelas legales.

Sadam, que fue depuesto por la invasión militar de EE UU en 2003, se encuentra en una cárcel guardada por norteamericanos bajo jurisdicción formal iraquí. Si en las próximas semanas se confirma su condena a muerte, es muy probable que ésta se lleve a cabo tras los muros de la prisión, al igual que ha sucedido con varios criminales ejecutados el último año. Pero hasta entonces, el ex presidente tendrá que seguir asistiendo al juicio en el que se le acusa de genocidio contra los kurdos iraquíes. Mañana vuelve ante el tribunal.

Esta información ha sido elaborada con material de agencias e imágenes de la televisión iraquí.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 05 de noviembre de 2006.

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