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Entrevista:TERESA INFANTE | Presidenta de Unicef Euskadi

"La educación es el motor de transformación del mundo"

Teresa Infante (Bilbao, 1954) estudió Historia en la Universidad de Deusto y vivió muchos años primero en Madrid y luego fuera de España. A su regreso al País Vasco en 1997 descubrió que tenía "tiempo y ganas", conoció a Consuelo Crepo, actual presidenta de Unicef España y entonces encargada de Euskadi, y comenzó a colaborar en una de sus campañas. Su compromiso con la organización creció. Fue vicepresidenta, siempre voluntaria, como lo son todos los cargos, y desde hace un año preside el comité vasco de Unicef.

Pregunta. ¿Qué la ligó de forma definitiva a Unicef?

Respuesta. En 1999, varios voluntarios vascos tuvimos la oportunidad de hacer un viaje a los Andes bolivianos y aquello marcó definitivamente mi trayectoria: ver la situación y el trabajo de Unicef en el terreno. No conozco a nadie que haya ido a ver cómo trabaja cualquier ONG en el terreno y lo que se consigue y que no se haya involucrado. Se ve que es un trabajo muy útil, cómo se invierten los fondos y qué resultados se consiguen.

"No conozco a nadie que haya ido a ver cómo trabaja cualquier ONG en el terreno y lo que se consigue y que no se haya involucrado"

"Muchos de los logros que Unicef ha conseguido a lo largo de décadas se están perdiendo ahora por culpa del sida"

P. ¿Qué le impactó más?

R. Era una realidad que no conocía. Oyes hablar de ello, pero verlo y ver las caras de los niños y de sus madres, y ver lo que se hace... adquieres un compromiso personal e incluso emocional con la gente, porque pasas de las cifras, que son abrumadoras, a las personas.

P. Lleva un año como presidenta en el País Vasco. ¿Cuál es su balance?

R. Quería seguir con el estilo y con los proyectos que se comenzaron en la etapa de Consuelo Crespo. Nuestro principal objetivo es implicar a toda la sociedad en nuestro compromiso con la infancia. Y una de mis preocupaciones es que la gente que se acerque, se quede, se implique, y sobre todo los jóvenes. Y otra preocupación muy importante, no podemos olvidarlo, es la de recaudar fondos.

P. Acaban de recibir el premio Príncipe de Asturias

R. Para nosotros es un reconocimiento a esa labor de mucha gente que ha trabajado calladamente durante estos 60 años de vida de Unicef por la infancia

P. El premio también constituye una impagable campaña publicitaria.

R. Claro, nos permite dar a conocer mucho más nuestro trabajo, que es una labor importantísima. Y en todas las reuniones insistimos en que tenemos que dar a conocer nuestro trabajo, no ya Unicef, que es sobradamente conocido, sino resultados concretos, acciones concretas.

P. Unicef empezó hace 60 años. ¿Cuánto se ha conseguido?

R. Lo más importante es que desde la Convención de los Derechos del Niño en 1989 ya nadie en el mundo pone en duda que los niños y las niñas son sujetos de derecho, de todos los derechos.

P. ¿Cómo se trasladan esos mensajes de los derechos al plano real?

R. Ése es el trabajo del día a día. Unicef trabaja en todos los países en vías de desarrollo. En cada lugar, las cosas para hacer son distintas y sí se consiguen logros. Evidentemente, no todos, pero el que no se cuestionen determinadas cosas ya me parece un avance importante.

P. La salud y la educación son sus grandes caballos de batalla.

R. Es evidente que lo primero que tiene que hacer un niño es sobrevivir y estar sano, pero la educación es lo que va a permitir que las personas tengan condiciones para no repetir el círculo de pobreza. La educación es el motor de transformación del mundo. No ha habido nunca en la historia tantos niños escolarizados como ahora, pero no es suficiente. No sólo tienen que estar escolarizados en Primaria y Secundaria, sino que además necesitan una enseñanza de calidad.

P. Para ello trabaja su organización.

R. Sí, y desde España especialmente se ha trabajado sobre todo por la educación de las niñas. En algunos países se discrimina por el hecho de nacer niña. Abandonan antes la escuela porque se casan, porque han de ayudar a las familias. Y es importantísimo que esas niñas vayan a la escuela.

P. ¿Por qué las niñas especialmente?

R. Porque para cuando van las niñas, los niños ya van. Y porque luego esas niñas serán madres y toda esa educación que tengan la van a transmitir a sus propios hijos y a las comunidades, con lo cual se logra el trabajo de transformación social.

P. También destaca su lucha contra el VIH.

R. Muchos de los logros que Unicef ha conseguido a lo largo de décadas se están perdiendo por culpa del sida. En África hay 12 millones de niños huérfanos. Pero no solamente pierden a sus padres, también a sus profesores, a las personas del entorno, se quedan solos y son más susceptibles de sufrir abusos. Es una generación totalmente desprotegida.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 5 de noviembre de 2006