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COLUMNA

¡Qué trío!

Esto es una maravilla. Ojo a lo que ha dicho Camps, entrevistado en un periódico amigo: Si Zapatero reconociera que ya somos 4,6 millones, nadaríamos en la abundancia. Ésta es la respuesta del señor president cuando el periodista le pregunta sobre cómo se ataja la enorme deuda de la Comunidad Valenciana. Tiene fácil solución. Si el Estado reconoce que somos 4,6 millones, 700.000 valencianos más que en 1999, cuando se negoció el modelo de financiación, asunto resuelto. Como dice Camps, nadaríamos en la abundancia. ¡Ahí queda eso! Nada tiene que ver esta megadeuda con los derroches que el gobierno del PP valenciano, cuando Zaplana, lo mismo que ahora, con Camps, ha llevado a cabo. Nada tienen que ver con las facturas falsas del Ivex por importe de varios millones de euros que fueron transferido a paraísos fiscales cuando el contrato con Julio Iglesias, que iba a descubrir al mundo entero la existencia de la Comunidad Valenciana. Ya he dicho en otra ocasión que el maestro Padilla, con su pasodoble Valencia, ya había dado a conocer a todo el orbe la existencia de esta tierra. Y sin cobrar un duro del presupuesto público. Los millones que ganó por su pasodoble los percibió a través de los derechos de autor.

Tampoco tienen nada que ver los derroches en construcciones megalómanas, que siempre han superado en altos porcentajes su presupuesto inicial, en terras míticas, etc., etc. Nada de nada. Si el Estado quisiera, aquí en esta tierra nadaríamos en la abundancia. Cosa que uno no entiende. Porque si con el dinero del Estado que reclama Camps se pudiera pagar la deuda, ¿aún sobraría dinero para nadar en la abundancia?

¡Qué cosas hay que oír!

Y es que el president Camps es un cachondo. Le pregunta el periodista si cree que en la Acadèmia Valenciana de la Llengua se logrará un acuerdo y responde: "Creo que los académicos están realizando una labor excepcional. Si el conflicto es un conflicto de candidaturas en la AVL, es que hemos superado el conflicto de la lengua". ¡Olé los hombres con gracia y salero! Y digo que es un cachondo porque mientras dice estas cosas, sabe perfectamente que el presidente de la Diputación de Valencia no hace sino provocar y mantener vivo el conflicto. Don Fernando Giner acaba de montarnos una exposición en la que trata de demostrar que el valenciano procede de una lengua romance que ya se hablaba en esta Comunidad mucho antes de que don Jaime viniese a conquistarla acompañado de unos colonos catalanes. Y en la que pone verde a la AVL. Cuando el señor Camps, sabiendo lo que está haciendo el señor Giner, nos cuenta la milonga de que el conflicto de la lengua se ha superado "si sólo es un conflicto de candidaturas", ¿qué quiere decir?, ¿que nos toma por imbéciles a los valencianos?

Luego tenemos al ínclito señor Rajoy, que visita Valencia en actos de partido, y tiene la bondad de advertirnos a los ciudadanos de estas tierras que la Comunidad Valenciana no tiene nada que agradecerle a Zapatero. Gracias por la advertencia. Y uno se atreve a preguntar: ¿Y a Zaplana, por ejemplo? ¿Tenemos algo que agradecerle?

Porque a ese también hay que echarle de comer aparte. En ese paripé que se ha montado con el sindicato del crimen con el fin de poder demostrar que el atentado del 11-M fue obra de ETA en combinación con el PSOE -¡ojo que la cosa tiene tela!- declaraba este fin de semana que hay que comprometerse a investigar en el Parlamento. A pesar de que la justicia ya tiene abierto sumario para aclarar la autoría del desastre, el portavoz del PP en el Congreso se muestra partidario de que también el Parlamento investigue. Cosa que el PP de Valencia no admite. Unos diputados del PSPV que acudieron al Ivex para recabar documentación sobre el caso del pago de facturas falsas en el contrato con Julio Iglesias, fueron despachados con el argumento de que cuando un caso está en manos de la Justicia, el PP se opone a que se abra una investigación paralela en el Parlamento. ¡Vaya por Dios! Y Zaplana sin enterarse. Pero Zaplana podría ayudar a la Justicia presentándose en el juzgado de Valencia en el que se tramita el caso de las facturas falsas y el dinero que voló a paraísos fiscales, para aclararlo y explicarlo mejor que nadie, dado que esto sucedió cuando él era presidente de nuestra Generalitat, y nada se hizo en el negocio con Julio Iglesias que él no diese su consentimiento. A ver si es verdad y el señor Zaplana tiene un detalle de político demócrata y ciudadano honorable.

fburguera@inves.es

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 2 de octubre de 2006