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La oposición húngara suspende un acto electoral y llama a la calma

El principal partido de la oposición en Hungría, el conservador Fidesz, suspendió ayer el mitin nacional convocado para mañana en Budapest, que se preveía multitudinario, por razones de seguridad. Pero el gesto para calmar la crispación tras tres noches de disturbios no supone la firma de la paz. El principal partido de la oposición se negó ayer a asistir a una reunión de líderes parlamentarios convocada por el primer ministro, el socialista Ferenc Gyurcsany, a quien exigen que dimita tras filtrarse una grabación en la que reconoció haber mentido a los ciudadanos para ganar la reelección.

Durante la madrugada del jueves, se reprodujeron los enfrentamientos entre jóvenes violentos y la policía, aunque de menor envergadura que en las dos noches anteriores. En esta ocasión, los agentes antidisturbios superaban en número a los alborotadores, cuyo núcleo, según la policía, son unos 300 hinchas ultras de los equipos de fútbol. Los enfrentamientos, cerca de una estación de tren y de la plaza Oktogon, en el centro de la capital, se saldaron con 17 alborotadores heridos, uno de ellos grave, y unos 60 detenidos. Anoche se reunieron de nuevo miles de personas frente al Parlamento para exigir la dimisión del primer ministro.

Pensando en las elecciones

Los líderes del conservador Fidesz decidieron suspender el mitin hasta después de las elecciones locales que tendrán lugar el 1 de octubre. La decisión se tomó "en interés de los ciudadanos", según argumentó un miembro de la directiva, László Kóver, en conferencia de prensa.

Poco después, Fidesz y su aliado, el Partido Democristiano, boicotearon una reunión de los líderes parlamentarios convocada por Gyurcsany. Sólo asistieron los partidos de la coalición en el poder (socialistas y liberales) y el pequeño Foro Democrático Húngaro, de centro derecha. El portavoz de Fidesz, Peter Szijjarto, dijo que "no tenía sentido mantener conversaciones con el Gobierno", pues el primer ministro "es el problema, no la solución".

El primer ministro acogió con satisfacción la suspensión del mitin, como había pedido días antes su partido. Sin embargo, esta decisión no acaba con las manifestaciones que tienen lugar pidiendo su dimisión desde el domingo en la plaza del Parlamento, y que reúnen a unas 10.000 personas cada noche, ya que los organizadores de las protestas tratan de desvincularse, en apariencia, de los partidos.

Para Iván Lipovecz, un veterano periodista político húngaro, la suspensión del acto podría responder a algún tipo de pacto entre la oposición y los partidos gobernantes, aunque también puede deberse a los propios intereses de Fidesz: "Si se producen actos violentos, podría ser contraproductivo para ellos, pues la gente podría abstenerse de acudir a las urnas [en las elecciones locales], o los militantes fascistas podrían ganar demasiado terreno". Los últimos sondeos dan a Fidesz un 34% de los votos en las municipales, frente a un 23% para el Partido Socialista, según la agencia France Presse.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 22 de septiembre de 2006