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El ex consejero y diputado de CiU Fernández Teixidó asesoró a un jefe de la mafia rusa

El político conoce a Tetruashvili desde 2002, cuando fue detenido por traficar con inmigrantes

El ex consejero de Trabajo de la Generalitat en el último Gobierno de Jordi Pujol y candidato de CiU por Barcelona a las próximas elecciones autonómicas, Antoni Fernández Teixidó, mantuvo vínculos profesionales con un jefe de la mafia rusa, Malchas Tetruashvili, detenido en la capital catalana en 2005 y que pasó varios meses en prisión. La relación entre ambos arranca, al menos, desde principios de 2002, cuando Tetruashvili fue detenido por emplear mano de obra ilegal, meses después de que Teixidó le acompañara a una entrevista en la Subdelegación del Gobierno en Barcelona.

La relación entre Fernández Teixidó y Tetruashvili se materializó el 23 de enero de 2005 en un "contrato mercantil de colaboración profesional" con "carácter indefinido" para prestar asesoría empresarial, según señala ese documento. El acuerdo lo firmaron el propio Teixidó y Malchas Tetruashvili, actuando en representación de sus respectivas sociedades: Grup Ceteb y Grupo Accionarial MT, iniciales que corresponden al nombre del ciudadano ruso. En aquella época Fernández Teixidó era diputado de CiU en el Parlament. Entre noviembre de 2002 y diciembre de 2003 fue consejero de Trabajo de la Generalitat.

Los honorarios con carácter fijo acordados para la empresa de Teixidó fueron de 8.333 euros mensuales más IVA, según informó ayer la cadena SER. Se pactó también una cuota variable anual según el beneficio de las empresas de Tetruashvili, así como un paquete de acciones de una sociedad que no se detalla. El contrato precisa que ambos integrarán un consejo de consulta permanente y que Fernández Teixidó asistirá a todas las reuniones que Tetruashvili "considere oportunas".

El ex consejero de Trabajo, que figura en el noveno lugar de la lista que CiU presenta por Barcelona a las elecciones autonómicas, defendió ayer su actuación y aseguró que resultaba "delirante" que se dijera que tuvo relación con Tetruashvili. "Hicimos una tarea de consultoría, como tantas otras, y cuando supimos que existía algún conflicto, pusimos punto final a esa relación", dijo. El "conflicto" al que él alude fue la detención de Tetruashvili por parte del Cuerpo Nacional de Policía el 19 de junio de 2005 en la llamada Operación Avispa, una redada a gran escala realizada contra la mafia rusa por orden del magistrado de la Audiencia Nacional Fernando Andreu que finalizó con 28 detenciones y 45 registros en Barcelona, Alicante y Málaga por blanqueo de dinero, quiebras fraudulentas y asociación ilícita.

Meses en prisión

Tetruashvili pasó varios meses en prisión acusado de aquellos hechos y actualmente se encuentra en libertad bajo fianza. Se trata de un procedimiento judicial que, como la inmensa mayoría de los que se instruyen en la Audiencia Nacional, son de una tramitación muy lenta por la complejidad jurídica del asunto, si bien Teixidó preguntó ayer ante los periodistas. "¿Ustedes saben los cargos que hay contra ese señor? No, ¿verdad? Yo, tampoco", al tiempo que reclamaba la presunción de inocencia para Tetruashvili.

Sin embargo, Teixidó ocultó que la relación personal con Tetruashvili arranca de lejos. Al menos desde principios de 2002, cuando aquél acompañó a éste a una entrevista que mantuvo con el entonces subdelegado del Gobierno en Barcelona, David Bonet. El objetivo, explicaron conocedores de esa reunión, no fue otro que interceder para lograr que Tetruashvili

contratase personal para los cuatro negocios de hostelería que, según dijo entonces, regentaba en Barcelona, así como para otros negocios que tenían amigos suyos en la costa catalana.

Las mismas fuentes explicaron que Tetruashvili se presentó en esa entrevista como representante de una ONG de amistad hispano-rusa. Los representantes oficiales le explicaron en el encuentro cómo funcionaba el sistema de contratación de inmigrantes ilegales. Unas semanas después, la Subdelegación del Gobierno denegó a Tetruashvili la práctica totalidad de las alrededor de 50 solicitudes de regularización de inmigrantes que presentó. El motivo no fue otro que el hecho de que en esas peticiones Tetruashvili aparecía como intermediario de la regularización, cuando en realidad debía ser el empresario que iba a contratar al inmigrante quien cursara esta petición. A las pocas semanas,

Tetruashvili fue detenido durante una operación policial contra la contratación de mano de obra ilegal.

En su comparecencia de ayer ante la prensa Fernández Teixidó no se refirió a esa intermediación. EL PAÍS intentó anoche localizarlo en diveros teléfonos para conocer su versión sobre estos hechos y no respondió a las llamadas.

El contrato entre las empresas de Teixidó y Tetruashvili que trascendió ayer es uno de los cientos de documentos intervenidos en la operación policial del año pasado. En esa actuación también se requisó una carta del primero dirigida al segundo, al que se refiere como Micki, y a su esposa. Se trata de una misiva con membrete del Parlamento catalán y fechada el 3 de febrero de 2004 en la que le agradece "muy sinceramente la cena que mantuvimos días atrás". Prosigue Fernández Teixidó recordando: "hace tiempo que no teníamos ocasión de vernos" y se pone a su disposición "para todo cuanto necesitéis". Esa misma carta mecanografiada contiene una frase escrita a mano por Fernández Teixidó en la que envía al matrimonio"un abrazo para todos y familia".

Fernández Teixidó se negó a identificar a los asistentes a lo que él calificó como "una cena privada pero de ámbito institucional". Sólo dijo que se trataba del líder de una comunidad religiosa y del presidente de una entidad de ámbito mundial para hablar del conflicto en Oriente Medio. Después recordó su condición de "persona pública" que, como tal, está sometida al control social por parte de los medios de comunicación, a los que pidió que actuasen con la cabeza, no con el corazón.

"¿Qué está pasando, Teixidó?"

El ex consejero convergente convocó ayer a la prensa para dar explicaciones de su actuación a las pocas horas de trascender la noticia. Nada más iniciar sus explicaciones, y con la locuacidad que le caracteriza, se interrogó a sí mismo: "¿Qué está pasando, Teixidó?". Y la autorrespuesta fue: "Empeño mi palabra en la transparencia de mi actuación". Después remachó. "No me ha llamado ni el fiscal, ni el juez ni la policía" y recordó que llevaba "30 años haciendo política" y que "esos métodos [por la acusación de la que es objeto] le repugnaban".

Esos 30 años han dado para mucho, pues Teixidó era, al inicio de la transición militante troskista. Después pasó a las filas de la UCD y siguió a Adolfo Suárez hasta el CDS, unas siglas con las que optó a la presidencia de la Generalitat. Y finalmente recaló en CDC, a finales de la década de 1990, hasta llegar al cargo de consejero de Trabajo durante poco más de un año.

En opinión de Teixidó, la trascendencia pública de su relación con Tetruashvili tiene que ver con la convocatoria de las elecciones autonómicas del próximo 1 de noviembre. "La guerra sucia ha empezado", dijo.

"No puedo trabajar con un detenido", explicó el candidato convergente para justificar la interrupción de su relación laboral, ocultando que no era la primera vez que su cliente acababa en comisaría. El comunicado oficial que difundió Teixidó resulta irónico, pues lo que la policía considera blanqueo de dinero, quiebra fraudulenta y asociación ilícita se define como "un conjunto de problemas legales que aparentemente afectaban al socio principal de la compañía respecto a eventuales y presuntas operaciones no legales".

Un periodista preguntó cuánto había cobrado de Tetruashvili y Teixidó se negó a facilitar la cifra. Sí explicó que había hablado con el líder de CiU, Artur Mas, y que éste le sugirió que diese todas las explicaciones necesarias. "No tengo nada que esconder, no hay un solo indicio contra mí", aseguró.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 20 de septiembre de 2006

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