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Aragón divide las clases en las materias principales para reforzar a los alumnos

Las aulas desdobladas, herramienta básica contra el fracaso escolar, se generalizan en España

El Ministerio de Educación cifró la semana pasada el fracaso escolar (los chicos que abandonan el instituto sin el titulo de enseñanza obligatoria) en el 30%, una cifra escalofriante que se viene arrastrando desde hace décadas. Administraciones y expertos ofrecen recetas para intentar revertir esta situación, remedios que pasan, principalmente, por aportar más recursos: España es el tercer país de la OCDE, por la cola, en el porcentaje del PIB (4,3%) que la Administración dedica a educación.

Muchos expertos coinciden en que las medidas de mejora están en marcha, pero hay que impulsarlas. Se trata, en su mayoría, de herramientas para atender la enorme diversidad de los alumnos (procedencia cultural, economía familiar, interés por los estudios), tanto de los escolares extranjeros como de los autóctonos, obligados todos a estar escolarizados hasta los 16 años. Son clases de refuerzo o de comprensión para escolares más rezagados, siempre intentando no separarles del grupo al que pertenecen. Esas medidas están en las aulas, pero, ¿en qué estado?

Quizá la más sencilla, ya clásica, consiste en dividir las clases en dos, de tal manera que el profesor, con la mitad de escolares por aula, esté más libre para atender mejor a cada uno. No se trata de segregar entre adelantados y rezagados, sino de mantener el grupo separándolo sólo para esas clases de refuerzo alguna hora a la semana o metiendo dos profesores en clase. Éstos son los desdobles, que necesitan, para empezar, un mayor número de docentes para llevarse a cabo.

Únicamente los alumnos aragoneses de educación secundaria tienen desdobles de una hora todas las semanas en todas las asignaturas de ESO, salvo en educación física, música y plástica, según un estudio de UGT. En la mayoría de las comunidades se utiliza esta medida de forma generalizada, aunque desigual en cuanto a horas, materias o los cursos de la ESO en los que se implanta (muchas, sólo en tercero y cuarto de ESO).

En Castilla y León quedan al arbitrio de la disponibilidad horaria del profesorado, y en Castilla-La Mancha, dependen de si el centro tiene recursos suficientes para organizarlos. Los escolares murcianos tienen estos refuerzos si el centro lo solicita y, en Madrid, la Consejería de Educación impone un número máximo de horas, en función de los alumnos por clase y el nivel educativo, que cada centro debe distribuir para desdobles, refuerzos, agrupamientos flexibles, etcétera. Andalucía, Canarias y Extremadura no los ofrecen de forma generalizada

señala el estudio.

"El desdoble debe darse en todos los cursos y para todas las materias", pide el responsable de la Federación de Enseñanza de UGT, Carlos López Cortiñas. Según la ley educativa, la implantación de estas herramientas queda a la voluntad de las comunidades autónomas. "Las medidas de atención a la diversidad requieren el esfuerzo económico de todas las administraciones, y hasta ahora, sin medios, se había cargado la responsabilidad en el esfuerzo de los profesores", se queja.

En Aragón, el 25% del profesorado, unos 4.000 docentes, está dedicado a medidas de atención a la diversidad, entre otras, a los desdobles. "Desde 1999 hemos aprovechado la disminución del alumnado para reducir el número de chicos por aula e implantar una hora semanal de desdoble en sociales, lengua, tecnología, lengua extranjera y el área de naturales (física, química, biología, geología)", explica la directora general de Política Educativa de Aragón, Carmen Martínez.

La lengua extranjera y el área de ciencias de la naturaleza (para hacer prácticas de laboratorio) son las asignaturas que desdoblan casi todas las autonomías. También, en menor medida, tecnología. Lengua y matemáticas se desdoblan, además de en Aragón, en Ceuta, Melilla y País Vasco. Y en Galicia, sólo educación física.

Para Jesús Herreros, profesor de matemáticas desde hace 22 años, "los desdobles son muy buenos para los alumnos, pero se ha demostrado que es un error dividir a los chavales por niveles. Cuando lo haces así, es casi imposible sacar adelante al nivel bajo. Hay que mantener grupos más o menos homogéneos, con gente más rezagada y gente buena que tire de los demás", opina. Así, en muchos institutos, como el suyo, el Enric Valor, de Picaña (Valencia), utilizan las horas de desdoble para disminuir el número de alumnos por grupo.

En muchos centros del País Vasco también han optado por organizarse de esta manera. "Si tenemos cinco grupos para una asignatura en la que hay desdobles, utilizamos esas horas para convertirlos en seis grupos e intentamos que siempre dé clase el profesor titular", explica Josu Etxaburu, director del instituto de Elorrio (Vizcaya).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 18 de septiembre de 2006