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Entrevista:José Antonio Alonso | Ministro de Defensa

"Los informes de inteligencia recogen el riesgo de ataques terroristas a las tropas en Líbano"

"Vamos a una misión que tiene riesgos, que es difícil y complicada, no nos llamamos a engaño, pero son los riesgos propios de una operación de paz en una zona compleja", asegura el ministro de Defensa, José Antonio Alonso, en una entrevista concedida a EL PAÍS el pasado viernes, inmediatamente antes de viajar a la base de Rota (Cádiz) para despedir a los 566 integrantes de primer contingente militar español de la fuerza de Naciones Unidas para Líbano.

Ingenuamente pensaba, cuando cambió la cartera de Interior por la de Defensa, que su nuevo destino sería más relajado. Los hechos no le han dado la razón. En cuatro meses ha tenido que enfrentarse a la muerte de un soldado español en Afganistán y al envío de tropas al Congo y Líbano, entre otros sobresaltos.

Leonés de 46 años, diputado del PSOE y amigo de pupitre del presidente Zapatero, no es aficionado a las declaraciones estridentes. Ni siquiera a las anodinas. De hecho, ésta es su primera entrevista a un diario desde que asumió el cargo. Pero la polémica que no provocan sus palabras la levantan sus hechos, como la retirada de la estatua de Franco de la Academia de Zaragoza. Y es que Alonso, magistrado de profesión, parece aplicarse el principio de que los jueces deben hablar con autos y sentencias. Y los ministros de Defensa, con órdenes.

"Si fuéramos a desarmar a Hezbolá, estaríamos rompiendo la neutralidad y frustrando de raíz la naturaleza de la misión" "Las reglas de enfrentamiento son suficientes para garantizar la autodefensa de los soldados de Naciones Unidas y cumplir la misión"

"Estoy totalmente de acuerdo con Solana: Hezbolá tendrá que elegir entre ser un grupo terrorista o un movimiento político" "Dentro de un año revisaremos la misión en Líbano. No digo que para irnos o para quedarnos como estamos. Ya veremos"

"La operación en Afganistán es dura y con riesgos, pero debe mantenerse el esfuerzo"

"Lo que ocurra con un actor en la región

Pregunta. ¿Las tropas van a Líbano a una operación de guerra, como dijo Rajoy en el Congreso, o de paz, como sostuvo usted?

Respuesta. Sin duda es una operación de mantenimiento de la paz. Y no lo digo sólo yo. Lo dice expresamente la resolución 1701 del Consejo de Seguridad y lo dice el propio secretario general de la ONU, que es el más autorizado para interpretarla.

P. Pero en Líbano no hay un acuerdo de paz, sino sólo un cese de hostilidades. Quizá tenga razón Rajoy cuando advierte de que puede quedarse en un paréntesis de una guerra inacabada.

R. Lo que expresa la resolución 1701, que es fruto de un consenso laborioso, pero unánime, es la confianza en que la labor de la FINUL [Fuerza Interina de Naciones Unidas para Líbano] pueda consolidar ese cese de hostilidades. Es verdad que hay sectores del PP, yo creo que no Rajoy, porque si así fuera debería haber votado en contra [del envío de tropas], que no tienen confianza en Naciones Unidas. Yo les preguntaría: si no confiamos en la ONU, ¿en quién vamos a confiar?

P. España se suma a una fuerza que lleva casi 30 años en Líbano y ha sido incapaz de evitar dos invasiones. ¿Qué garantías hay de que ahora será diferente?

R. Hay varios factores que nos permiten abrigar una confianza prudente y razonable. El primero es la unanimidad de la comunidad internacional, incluso de los directamente afectados, como Líbano, Israel y Hezbolá. Segundo: la FINUL reforzada tiene un mandato mucho más claro y preciso que la originaria. Y, además, está mejor organizada y tiene más fuerza. Hasta 15.000 efectivos como máximo, frente a 2.000 de la anterior.

Pero es cierto que el despliegue de la FINUL debe ir acompañado de un trabajo político y diplomático para que la paz se consolide no sólo en Líbano, sino en el conjunto de la región.

P. El debate del Congreso no aclaró cuál será exactamente el papel de las tropas españolas.

R. Expliqué en el Congreso muy claramente el objetivo de la misión, que no es un capricho mío, sino el que fija la resolución de Naciones Unidas: ayudar al Gobierno de Líbano a extender su autoridad al sur del país. Por lo demás, el jefe de Estado Mayor de la Defensa explicará en los próximos días a los grupos parlamentarios la planificación técnico-militar de la operación.

P. Las reglas de enfrentamiento permiten a los soldados de la ONU utilizar la fuerza para defenderse de una agresión, como no puede ser de otra manera...

R. Desde luego.

P. Pero ¿les permiten usarla para proteger a la población civil o el reparto de la ayuda humanitaria? En 1995, en Sbrenica, los cascos azules asistieron impotentes a la matanza de 8.000 civiles.

R. Las reglas de enfrentamiento no pueden ser objeto de exposición pública, porque estaríamos descubriendo a un potencial adversario hasta dónde pueden llegar las fuerzas de la ONU. Lo que dicen los militares es que son suficientes no sólo para garantizar la autodefensa, sino también para cumplir, de manera creíble, la misión encomendada. Las propias reglas prevén que, si los mandos sobre el terreno tienen alguna duda, puedan pedir aclaraciones al cuartel general de la ONU.

P. No pasará otra vez como en Bosnia, que mientras llegaba la respuesta de Nueva York los soldados se veían desbordados...

R. Espero que no. Vamos a una misión que tiene riesgos, que es difícil y complicada, no nos llamamos a engaño, pero son los riesgos propios de una operación de paz en una zona compleja.

P. Lo que parece claro es que no van a desarmar a Hezbolá.

R. La FINUL no tiene ese objetivo, ya que debe mantenerse neutral respecto a las partes en conflicto. Si fuéramos a desarmar a Hezbolá estaríamos rompiendo la neutralidad y frustrando de raíz la naturaleza de la misión. Si alguien hubiera pretendido que el mandato de la ONU incluyese el desarme de Hezbolá, probablemente no tendríamos resolución 1701. El desarme de Hezbolá es deseable, pero debe ser una consecuencia de la extensión de la autoridad del Gobierno libanés, como dice Kofi Annan, y en eso coincidimos todos los países.

P. ¿Qué harán las tropas españolas si encuentran a alguien lanzando cohetes contra Israel desde su zona de responsabilidad?

R. El Ejército libanés va a poner 15.000 soldados y la ONU entre 12.000 y 13.000 en un territorio muy reducido, menos de la mitad de la Comunidad de Madrid. Por tanto, yo creo que van a ser capaces de mantener la paz, que la misión va a salir bien, que el objetivo es claro y las reglas de enfrentamiento suficientes.

P. Pero hay riesgos...

R. Los informes de inteligencia recogen cuatro riesgos principales: ataques por parte de elementos, facciones o grupos incontrolados, probablemente con material semipesado; atentados de carácter terrorista, también por parte de incontrolados; la presencia de minas y de munición sin explotar; y las degradadas condiciones higiénico-sanitarias, así como el mal estado de las infraestructuras.

P. Ni las condiciones políticas ni las militares son las óptimas.

R. La política es el arte de lo posible y eso vale sobre todo para las relaciones internacionales. Creo que es un bien extraordinario haber conseguido el consenso de toda la comunidad internacional. Pero lo más valioso de todo es haber logrado que cese el sufrimiento de la población que ha padecido este conflicto.

P. Como ministro de Defensa y ex ministro de Interior ¿cree que Hezbolá es un grupo terrorista?

R. Estoy totalmente de acuerdo con Javier Solana, Alto Representante de la UE para la Política Exterior y de Seguridad: Hezbolá tendrá que elegir entre ser una organización terrorista o un movimiento político.

P. ¿Está garantizado que España lidere una de las dos brigadas multinacionales de la FINUL?

R. España ha hecho una oferta en firme que ha sido aceptada por Naciones Unidas. Ésa es nuestra voluntad, pero no olvidemos que es una misión de la ONU, no de un grupo de países.

P. El sector que corresponderá a España no tiene acceso al mar...

R. Los dos sectores están equilibrados, no hay ninguno mejor o peor. El nuestro está menos minado y también menos dañado, porque ha sido objeto de menos bombardeos, pero también tiene peores vías de comunicación.

P. La limitación del contingente a 1.100 efectivos como máximo ¿no dificultará el envío de medios que pueden ser necesarios?

R. Mil cien no es mucho ni poco, es lo que hay que llevar. El contingente tendrá todo lo que necesite, porque lo llevemos nosotros o lo aporten otros. Ésa es una orden expresa del presidente: no se escatimará ningún esfuerzo en prever cualquier contingencia que puedan sufrir nuestros soldados.

P. El envío de las tropas costará 20 millones de euros al mes...

R. Durante el primer semestre, pues incluye el despliegue, que es lo más caro. Luego se reducirá a seis millones mensuales y hay una parte, ya veremos cuánto, que nos reembolsará la ONU.

P. ¿Cuánto tiempo estarán las tropas españolas en Líbano?

R. Como mucho dentro de un año tengo el compromiso político de revisar la misión. No digo que para irnos ni para quedarnos como estamos. Ya veremos.

P. Si la crisis con Irán se agrava, la situación de Líbano, con una comunidad chií muy vinculada a Teherán, se deteriorará. Y los españoles estarán en medio...

R. Por definición, no respondo a hipótesis de futuro. Si se refiere a que, en el tablero de la región, lo que hace un actor repercute en los demás, está claro. Habrá que seguir atentos. En el contencioso iraní estamos con la UE y con la ONU y esperamos que en ningún caso se llegue a un conflicto de naturaleza militar.

P. ¿Por qué Pakistán puede tener armas nucleares e Irán no?

R. Ya hay demasiadas armas nucleares, vamos a intentar reducirlas y no aumentarlas...

P. Fronteriza con Irán es Afganistán, donde también hay tropas españolas y la situación se deteriora aceleradamente...

R. Lo primero que hice como ministro de Defensa fue ir a Afganistán, donde estamos desde 2002, porque creo que sobre el terreno ves cosas que los papeles no cuentan, y lo que vi fue una misión amparada por la ONU, con autorización del Parlamento y con un objetivo solidario. Es verdad que se trata de una operación dura y con riesgos y que la expansión al sur está resultando complicada, pero la comunidad internacional tiene claro que hay que continuar el esfuerzo.

P. La misión de ISAF [Fuerza Internacional para la Asistencia a la Seguridad de Afganistán], en la que está España, se confunde cada vez más con Libertad Duradera, de la que España se salió.

R. Las claves de la misión de ISAF están claras: aportar el marco de seguridad necesario para que se pueda abordar la obra civil. Cuando se habla de operaciones en el exterior hay que atender a la legitimidad de origen y a la de ejercicio. La primera la aporta la ONU; la segunda, la nobleza de la misión. A Afganistán se ha ido a ayudar a los afganos a reconstruir su país, no a explotarlos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 10 de septiembre de 2006