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Las muertes súbitas por infarto caerían el 20% si hubiera desfibriladores en los espacios públicos

El Congreso Mundial de Cardiología que se ha celebrado estos días en Barcelona concluyó ayer con una llamada de los cardiólogos a extender los desfibriladores en todos los espacios públicos. Mediante una descarga eléctrica, estos aparatos permiten que un paciente, tras sufrir una angina de pecho o un infarto, recupere el ritmo cardiaco. El director del Instituto del Tórax del Hospital Clínico de Barcelona, Josep Brugada,explicó que la generalización de estos instrumentos lograría reducir en un 20% el número de muertes súbitas por infarto entre la población.

A diferencia de los desfibriladores que se utilizan en los hospitales, los automáticos "pueden ser utilizados por cualquier persona que no sea médico". Según Brugada, extender estos aparatos es indispensable porque las anginas de pecho y los infartos requieren de una rápida intervención. "Si en cinco o siete minutos no se actúa, el paciente muere", recordó.

De ahí la importancia, según este cardiólogo, de que haya "un desfibrilador al lado de cada extintor" en aeropuertos, supermercados, estadios deportivos, teatros, discotecas y centros comerciales, subrayó. Brugada recordó que, según las estadísticas, el 60% de los que sufren un infarto no logran llegar vivos al hospital. "Muchos de los que mueren lo hacen solos", añadió.

Entre los factores que impiden la generalización de los desfibriladores, Brugada destacó el precio, que se sitúa en los 1.800 euros. También señaló la falta de formación de la población en cuanto a su uso.

En este sentido, el cardiólogo recordó que "con menos de cinco minutos de formación" cualquier persona puede estar capacitada para usar los desfibriladores automáticos porque son "muy fáciles" de manejar. Brugada también explicó que las arritmias son "más peligrosas de lo que parecen" porque ocasionan el 20% de los accidentes vasculares cerebrales (ictus).

Por otra parte, el Congreso de Cardiología también concluyó con una llamada de estos especialistas a universalizar los diagnósticos y terapias entre las mujeres y la población que tiene más de 75 años. El director de la Unidad de Coronaria del Hospital Clínico de Barcelona, Xavier Bosch, recordó que a las personas mayores "se les hacen menos electrocardiogramas de los que están recomendados". "Se destinan menos recursos" a los pacientes a partir de los 55 años, "hasta el punto de que a los 75 años el riesgo de mortalidad es seis veces mayor", lamentó.

El congreso de Barcelona ha reunido a más de 40.000 participantes, el 95% de los cuales han sido extranjeros. Según datos que ayer facilitó Fira de Barcelona, este evento ha dejado a la ciudad más de 60 millones de euros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 7 de septiembre de 2006