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Euskadi construye menos pisos que nadie

En el País Vasco se edifican 6,4 viviendas por cada mil habitantes frente a 10,4 de media nacional

Vitoria
Euskadi es la comunidad autónoma que menos pisos construye por cada mil habitantes de toda España. Entre 1996 y 2005, la media ascendió a 6,4 frente a las 10,4 del conjunto de España. Esta evolución negativa motiva que la demanda ciudadana se vaya acumulando y que resulte cada vez más complicado darle salida. Sólo en el sector de la vivienda de protección oficial (VPO) la media vasca es similar e incluso en algunos casos, como el de Álava, superior. El problema se produce en los pisos libres, donde se edifican prácticamente la mitad que en el resto de España. Los constructores opinan que la ley de Suelo, aprobada en junio y que entrará en vigor el 17 de septiembre, no resolverá el problema.

La vivienda se ha convertido en la principal preocupación de los ciudadanos vascos, por encima del paro y del terrorismo. Ésta es una de las principales novedades del Sociómetro publicado la pasada semana por el Gobierno de Vitoria, que preguntaba a los ciudadanos por sus inquietudes. A pesar de esta preocupación, de que la demanda se acumula y de que las tres capitales vascas se encuentran entre las cinco ciudades de España con los pisos más caros, Euskadi es la comunidad autónoma que menos vivienda construye por habitante.

Un estudio realizado por el Ministerio de Vivienda concluye que entre 1998 y 2005 se edificaron en el País Vasco 6,4 viviendas (libres y protegidas) por cada mil habitantes, muy lejos de las 10,4 de media nacional. Desglosados los datos entre vivienda de protección oficial (VPO) y libre, la primera mantiene una media similar al resto del país (1,4), pero en los pisos libres el desfase es muy importante. Prácticamente se hacen la mitad de casas.

Los constructores opinan que "la política de vivienda adolece de grandes deficiencias"

El número de pisos que se inician cada año sólo cubre la mitad de las necesidades totales

Los últimos datos sobre viviendas iniciadas durante el año pasado no invitan al optimismo. Las VPO y los pisos libres suman 16.612, lo que supone un 2,4% más que en 2004, pero muy lejos de las 20.000 iniciadas en 2003. Ello significa que el problema de la vivienda sigue sin visos de resolverse, teniendo en cuenta que anualmente se necesitan 20.000 pisos por necesidades de primer acceso y otras 10.000 por cambio. Sin embargo, el número de viviendas que se inician cada año supone el 50% de las necesidades totales y el 80% de las necesidades de acceso. La demanda de vivienda sigue así acumulándose y creciendo.

Los datos del presente año demuestran que se iniciarán menos VPO que en 2005, una situación "preocupante", según expone el gerente de la Unión de Constructores de Álava, Enrique González. En los pisos libres, los números tampoco apuntan a que se vayan a iniciar más que el año pasado. "Esto pone de relieve que la política de vivienda adolece de grandes deficiencias", apuntilla González.

¿Por qué en Euskadi no se construyen más pisos si existe una demanda tan pujante? Los constructores alegan que ha habido muchas dificultades para desarrollar nuevos suelos porque la conocida como ley Maturana, que obliga a construir en cada solar urbanizable un 65% de VPO, ha hecho inviables operaciones urbanísticas. Este retraso en el desarrollo del suelo como consecuencia de la falta de rentabilidad para los promotores y de la inadecuación a los costes de construcción ha retrasado, según González, la creación de suelo y por ello se ha reducido el número de casas.

Para contener el precio de los pisos y dar salida a la demanda, el Parlamento aprobó en junio la ley de Suelo. La convicción del Departamento de Vivienda, dirigido por Javier Madrazo, es que esta norma aliviará las tensiones que soporta el mercado inmobiliario y que se construirán más viviendas protegidas, de precio más accesible que las libres. La ley, que entrará en vigor el 17 de septiembre, salió aprobada a trancas y barrancas, después de que el PNV y la asociación municipal Eudel pusieran objeciones hasta el final. Madrazo pronosticó que la ley de Suelo reducirá a la mitad el problema de la vivienda en un plazo de tres años. "Se podrá dar respuesta a una de cada dos personas que demandan una vivienda", garantizó poco después de aprobarse la norma.

Con todo, los resultados de la aplicación de esta ley no se verán hasta pasados tres o cuatro años. Para que la ley funcione es preciso que los planes que ahora estén en vigor se vayan adaptando a la nueva norma. Durante ese tiempo, se mantendrá la inercia que se viene arrastrando, prevé González. En su opinión, la nueva normativa es una oportunidad perdida para corregir y darle la vuelta a la situación.

Los promotores y constructores propusieron durante el debate del proyecto de ley en el Parlamento incrementar la competencia en la vivienda, algo que sólo puede hacerse aumentando la capacidad productiva de los pisos que se inician. La nueva ley restringe de "manera significativa" esa capacidad de producción de viviendas libres, apunta el gerente de los constructores alaveses. "Antes había un 35% de suelo reservado a vivienda libre y ahora el suelo se reduce al 25%. Con una demanda que presiona más, si la vivienda libre dispone de menos suelo se producirán tensiones que se traducirán en un incremento del precio de los pisos".

Las expectativas en cuanto a construcción de VPO son todavía "más preocupantes" porque este mes entrará en vigor el nuevo código técnico de la edificación, que implica una serie de cambios técnicos que tendrán su repercusión en los costes.

"Se pueden incrementar de siete a diez puntos", asegura González. Ello se debe a las nuevas exigencias técnicas (material de aislamientos, suministro de agua sanitaria mediante placas solares,...). Si el módulo (lo que se puede cobrar por la transmisión de la VPO con la autorización de la Administración) no recoge este aumento de los costes, hará que este tipo de pisos "no sean atractivos" para los constructores, avisa. En la actualidad, casi un 30% de los pisos que se inician en Euskadi son protegidos, frente al 11% de media española.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 3 de septiembre de 2006