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La crisis nuclear iraní

Irán ignora las exigencias de la ONU y sigue enriqueciendo uranio, según el OIEA

El presidente George W. Bush advierte que el "desafío de Teherán debe tener consecuencias"

Irán ha hecho oídos sordos al ultimátum lanzado hace un mes por el Consejo de Seguridad de la ONU y continúa con sus actividades de enriquecimiento de uranio, uno de los pasos clave para el desarrollo del arma atómica. Así lo confirmó ayer el Organismo Internacional para la Energía Atómica (OIEA), que añade que Teherán sigue sin ofrecer la transparencia y la cooperación requeridas para la investigación de su programa nuclear. EE UU considera que "la actitud desafiante" de Irán obliga a la ONU a abrir el recurso de las sanciones. El informe ha dado pie a una nueva ronda diplomática.

El informe técnico del OIEA indica que Irán "no ha suspendido sus actividades relacionadas con el enriquecimiento (de uranio) ni tampoco ha actuado de acuerdo con el Protocolo Adicional del Tratado de No Proliferación". Este protocolo permite inspecciones sin aviso previo en cualquier instalación del país, algo que Irán prohibió al OIEA en febrero pasado, cuando el caso fue enviado al Consejo de Seguridad.

"Irán ha vuelto a introducir (uranio en gas) UH6 en una cascada de 164 centrifugadoras el pasado 24 de agosto" para enriquecer uranio, prosigue el informe, presentado por el director del OIEA, Mohamed el Baradei. Los inspectores han detectado además nuevas huellas de uranio altamente enriquecido en la instalación de Karaj. A pesar de todo, el desarrollo del proceso "sigue siendo más bien limitado", según informó en Viena un diplomático cercano al organismo, que añadió que no se ha obtenido "una prueba concreta de que el programa nuclear sea militar". No obstante, las inspecciones han suscitado "nuevas preguntas sobre el alcance" del plan iraní.

Concluye así el plazo dado por la resolución 1.696 de la ONU, que instaba a Teherán a suspender el programa atómico. El desenlace fue el esperado. El régimen iraní reiteró el pasado 22 de agosto que no suspendería su programa nuclear, en respuesta al paquete de incentivos económicos y tecnológicos ofrecido hace dos meses por el Grupo 5+1 (los cincos miembros permanentes del Consejo de Seguridad -EE UU, Francia, Reino Unido, Rusia y China- más Alemania).

Las reacciones al informe del OIEA no se hicieron esperar. Los diplomáticos en la ONU predicen que no habrá más remedio que abordar la cuestión de las sanciones económicas y políticas contra Teherán. En este sentido, el presidente de EE UU, George W. Bush, aseguró ayer que su país apuesta por la vía diplomática para la solución de la crisis, pero dijo que "el desafío de Irán debe tener consecuencias". "No podemos permitir que fabrique armas nucleares", añadió. La idea que baraja Washington y sus tres aliados europeos, Reino Unido, Francia y Alemania, es empezar aplicando una reprimenda suave, bajo la forma de restricciones de viajes a miembros del Ejecutivo iraní, la congelación de activos en el extranjero y un embargo en la venta de tecnología que pudiera utilizar Irán para desarrollar su plan nuclear. Con esta fórmula esperan convencer a Rusia y China, reticentes a una respuesta rápida, como quiere Washington. Francia deploró la respuesta "insatisfactoria" de Irán, pero su ministro de Exteriores, Philippe Douste-Blazy, insistió en "privilegiar la vía del diálogo". En el mismo sentido se pronunció la canciller alemana, Angela Merkel, que añadió: "Irán no podrá hacer como si nada hubiera ocurrido".

Tampoco se quedó al margen Israel, país amenazado directamente por el presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad. Amir Peretz, ministro de Defensa, dijo que "un Irán atómico, gobernado por un régimen extremista, será una amenaza para la estabilidad de Oriente Próximo y para todo el mundo".

Elmar Brok, presidente del Comité de Asuntos Exteriores del Parlamento Europeo, criticó con dureza la intención de Irán de proseguir con su programa nuclear y rechazó sus "constantes provocaciones", como las pruebas de misiles del pasado día 27 de agosto, informa Andreu Missé. "Irán", dijo, "debe suspender sus nuevos juegos con la comunidad internacional". El eurodiputado subrayó que "el Consejo de Seguridad debe enviar una señal fuerte a Ahmadineyad, que continuamente vulnera la resolución del Consejo de Seguridad".

Los engranajes diplomáticos ya están de nuevo en marcha. Delegados del Grupo 5+1 se reunirán el próximo día 7 en Berlín. También el jefe de la diplomacia europea, Javier Solana, y el jefe del equipo negociador iraní, Alí Lariyani, acordaron reunirse próximamente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 1 de septiembre de 2006