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Sadam Husein se niega a declarar en el juicio por el genocidio contra los kurdos

El ex dictador afronta el segundo proceso por crímenes cometidos durante su mandato

Sadam Husein afronta desde ayer el segundo juicio por crímenes cometidos durante más de dos décadas al frente del poder en Irak. Acusado del genocidio de 182.000 kurdos durante la campaña del Anfal, entre 1987 y 1988, Husein, que podría ser condenado a muerte, se negó a declararse culpable de los cargos que se le imputan en la primera sesión del proceso. Junto al ex dictador, están acusados seis antiguos comandantes de su régimen, entre ellos su primo, Alí Hasan al Majid, conocido como Alí el Químico por su determinación de usar gas venenoso contra los kurdos.

"Es difícil comprender la barbarie de dichos actos", afirmó el fiscal jefe del proceso, Munqith al Farun, en referencia a la campaña militar de siete meses que condujo a la muerte a decenas de miles de kurdos a finales de los años ochenta. Los fiscales, que cifraron las víctimas mortales en 182.000, describieron ayer cómo los pueblos del Kurdistán, ahora región autónoma al norte de Irak, fueron arrasados por bombardeos aéreos y de artillería, incluidos ataques con gas mostaza y agentes nerviosos, y cómo sus habitantes fueron deportados a centros de detención, torturados o violados.

"Estos crímenes tocan la conciencia de toda la humanidad", aseveró el fiscal jefe del tribunal, Jaafar al Mousawi, durante las casi seis horas de audiencia. En la sala, situada en el fortificado complejo gubernamental de Bagdad, estaba colgado un gran mapa del Kurdistán. Los puntos naranjas señalaban los pueblos destruidos. Los puntos rojos, los que habían sido gaseados.

Retraso en la ejecución

Por estos hechos, Husein, de 69 años, y sus antiguos colaboradores han sido acusados de crímenes de guerra y contra la humanidad. Sadam y Alí el Químico se enfrentan además al cargo de genocidio, más grave. Todos podrían ser condenados a muerte. En octubre se conocerá el veredicto del anterior juicio, celebrado por la matanza de 148 chiíes en Dujail en 1982, en represalia por un atentado fallido contra Husein, que también podría resultar en la pena de muerte. Pero la celebración de otra docena de juicios contra Sadam podría retrasar la ejecución durante años.

Husein, vestido con un traje negro, volvió a mostrar ayer su habitual combatividad, despreciando al tribunal respaldado por EE UU como una "corte de ocupación", y negándose a decir su nombre. Al ser preguntado si se declaraba culpable o inocente, respondió: "Esto necesita muchos libros". El juez Abdullah Alí al Aloosh introdujo una declaración de inocencia en su nombre. También Alí el Químico, con aspecto frágil y apoyándose en un bastón, se negó a contestar. Es previsible que los acusados argumenten que la operación militar estuvo justificada para repeler los ataques de las guerrillas kurdas.

Fuera del tribunal, la comunidad kurda sigue con expectación un juicio que esperan que sea rápido y resulte en una condena a muerte. Algunos expresaban su impaciencia ante la lentitud del proceso legal, pero el viceprimer ministro iraquí, el kurdo Barham Salih, dijo que a Husein se le está proporcionando la justicia que él negó a otros.

Por otra parte, cuatro militares de EE UU murieron ayer en Irak. Dos marines y un marinero resultaron muertos en combates en la provincia de Al Anbar. Otro militar falleció tras explotar una bomba al norte de Bagdad. El presidente de EE UU, George Bush, reconoció que teme la posibilidad de que se genere una guerra civil en Irak, y aseguró que la retirada de sus tropas del país sería "un desastre" y algo "absolutamente equivocado".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 22 de agosto de 2006