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Editados dos libros sobre la dictadura de Primo de Rivera y la guerra civil

La historia española del primer tercio del siglo XX es el objetivo de un grupo de historiadores y profesores andaluces que han dado a lus dos libros, publicados por la Universidad de Sevilla. Uno de ellos, dedicado a la dictadura de Miguel Primo de Rivera, cuyo autor, Leandro Álvarez Rey, es tambien coordinador de un segundo volumen, Andalucía y la Guerra Civil. Estudios y perspectivas.

La dictadura de Primo de Rivera es un periodo poco estudiado si se compara con los años que la sucedieron. Álvarez Rey, profesor titular del Departamento de Historia Contemporánea de la Universidad de Sevilla, ha intentado aclarar puntos oscuros con su libro Bajo el fuero militar. La Dictadura de Primo de Rivera en sus documentos (1923-1930). El libro incide en un periodo que aún concita división entre los historiadores. "Es un periodo que ha quedado un poco al margen de las corrientes historiográficas. Tiene en germen muchos de los problemas que estallaron en los años treinta. La proclamación de la II República se debe al callejón sin salida al que condujo la dictadura. Hay dos interpretaciones. Una de ellas ve la dictadura como la última solución a la que se agarró Alfonso XIII para evitar la descomposición del sistema de la Restauración. La segunda apunta que la dictadura consistió en un intento de cortar la evolución democrática del sistema vigente", explica Álvarez Rey. "Tanto en una como en otra interpretación, la dictadura de Primo de Rivera llegó para solucionar un problema político. Fue una dictadura muy peculiar. No se parece en nada a cualquier dictadura sangrienta del siglo XX. Fue una dictadura de guante blanco", señala el profesor.

Es un hecho que la dictadura de Primo de Rivera no ha sido lo suficientemente estudiada. ¿Por qué? "A los historiadores y a los lectores les gustan las épocas difíciles. La dictadura no tiene ni el atractivo de la agonía de la Restauración con el desastre de Annual, en Marruecos, ni el atractivo de la II República y la Guerra Civil", comenta el profesor de la Universidad de Sevilla. "La dictadura de Primo de Rivera más que caer, se disolvió. En 1929 se produjo el crack de la Bolsa de Nueva York. Y desde 1928 se apreciaban síntomas de que la situación económica empeoraba. A la altura de 1929 la dictadura se ha creado una oposición: intelectuales, el mundo de la Universidad, anarquistas, catalanistas, sectores del Ejército...", dice Álvarez Rey

"Primo de Rivera comprende que no había solucionado aquello para lo que había llegado al poder. El problema político seguía en la misma situación que siete años atrás. Primo de Rivera fue incapaz de crear un sistema político capaz de satisfacer a la mayoría de los españoles. En unos meses todos aquellos pasos dados para crear un nuevo sistema político se han borrado de un plumazo. La monarquía no tiene nada más que ofrecer que la vuelta al caciquismo, la corrupción, las elecciones amañadas... ¿No se suponía que Primo de Rivera había llegado al poder para acabar con todo eso? Alfonso XIII se queda con los viejos políticos monárquicos, como el conde de Romanones. Hay deserciones de políticos monárquicos, como Miguel Maura o Niceto Alcalá-Zamora", explica el historiador. "Para una mayoría de españoles, la monarquía significaba volver al caciquismo y a las elecciones amañadas, mientras que la república significaba democracia, reformas y cambios", concluye Álvarez Rey.

La llegada de la República vino acompañada de esperanza. Precisamente, Álvarez Rey ha coordinado el libro Andalucía y la Guerra Civil. Estudios y perspectivas, también publicado por la Universidad de Sevilla. El libro reúne trabajos de distintos historiadores que abordan los más variados aspectos de la contienda.

"Es un libro escrito por profesionales de la historia. La Guerra Civil, la República y la recuperación de la memoria histórica han dado lugar a una gigantesca proliferación de libros donde se echan en falta aportaciones de auténticos profesionales de la historia. Es un libro hecho por profesores de historia contemporánea, especialistas en la Guerra Civil. Sabemos ponderar la información y elaborar un discurso lo más pretendidamente imparcial. No digo que sólo los profesionales tengan que dedicarse a lo suyo. Todo el mundo cree entender de la historia. Una cosa es que se restablezca la verdad y otra es vendernos, desde una acera o la otra, un hecho irreal. Hemos querido situar el debate en términos rigurosamente historiográficos, fuera de la lucha entre quienes ven la II República como el origen de todos los males y quienes la ven como un cúmulo de virtudes", afirma Álvarez Rey.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 15 de agosto de 2006