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16 senegaleses fallecen durante su viaje hacia Canarias, tras 14 días a la deriva

El presidente canario afirma que el "agujero" migratorio en las islas "se está agrandando"

Las autoridades de Mauritania informaron ayer de la muerte de 16 inmigrantes senegaleses, que perecieron tras permanecer 14 días a la deriva en un cayuco. La barca, según el relato de los supervivientes, había zarpado de Dakar (Senegal), el 26 de julio, con 97 personas a bordo. Durante su travesía, los motores se estropearon y se acabó la comida. Sin agua ni vituallas, 11 fallecieron de debilidad y fueron arrojados al mar. El miércoles, unos pescadores hallaron la barca y la remolcaron a tierra, con dos cadáveres. Otros tres extranjeros muy débiles murieron en un hospital mauritano.

Las informaciones sobre la pesadilla de los inmigrantes son difusas ya que se basan en el testimonio de los subsaharianos a la policía mauritana y a la Media Luna Roja. Inicialmente se habló del fallecimiento de 16 personas, una cifra que se rebajó posteriormente a 12 y que, poco después, aumentó a 25 para volver a situarse anoche en la cifra inicial.

El relato de los supervivientes se inicia el 26 de julio en una playa de Dakar, donde subieron a la barca 97 senegaleses. Al cuarto día de navegación, se les estropeó uno de los dos motores de la embarcación. Al octavo, se paró el segundo. Algunos de los inmigrantes aseguran que esta segunda avería se produjo cuando, ya cerca de Lanzarote, avistaron una patrullera española y dieron media vuelta precipitadamente.

Esta última afirmación es casi incompatible con el hecho de que los inmigrantes fueron hallados por unos pescadores en Cabo Blanco (Mauritania), una zona donde precisamente vigila la patrullera de la Guardia Civil Río Duero. Algunos inmigrantes relataron a la policía mauritana que sus compañeros de viaje fueron falleciendo de inanición y sed. Sin embargo, otros contaron a la Media Luna Roja que durante el viaje les estalló el hornillo con el que hacían la comida y que los 11 murieron en el acto. Los cadáveres fueron arrojados al mar.

La barca fue avistada el miércoles pasado por unos pescadores que la remolcaron hasta el puerto de Nuadibú. Allí llegaron 81 personas débiles pero vivas, tres moribundos (que fallecieron en un hospital) y dos cadáveres. Un portavoz de la Media Luna Roja elevó a cuatro los fallecidos tras ser hospitalizados.

Mientras, ayer llegaron a Canarias dos barcazas con un total de 158 inmigrantes. La continua arribada de cayucos llevó ayer al presidente canario, Adán Martínez, a advertir al Gobierno: "El agujero en la frontera sur de Europa se está agrandando". Martín aseguró que la vigilancia de las costas de Mauritania, Senegal y Cabo Verde no es suficiente y que hay que ir pensando en extenderla a Gambia, Guinea Conakry y Guinea-Bissau.

"Las mafias se organizan para poder venir de más lejos porque hay noticias de que están construyendo grandes cayucos, un barco de 30 o 35 metros, que es un señor barco", dijo. Mientras, ya ha zarpado de Sicilia el barco italiano que va a patrullar las costas africanas, incluidas las de Senegal, donde podrán ser desembarcados los inmigrantes que sean interceptados en sus aguas, según fuentes oficiales del Ministerio del Interior español.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 12 de agosto de 2006