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500 especies tropicales y del mar Rojo invaden el Mediterráneo

El abuso de la pesca y los daños ecológicos favorecen la pérdida de fauna y flora autóctonas

El Mediterráneo está padeciendo alteraciones presumiblemente relacionadas con el cambio climático cuyos efectos se dejan sentir este verano, en el que se están registrando temperaturas récord. La llegada masiva de medusas a las playas ha sido el fenómeno más visible, pero no el único. Favorecidas por la sobreexplotación pesquera y la degradación ecológica, unas 500 especies exóticas procedentes del mar Rojo y de hábitats tropicales están colonizando el Mediterráneo, según datos de Naciones Unidas, y amenazan con desplazar a los organismos autóctonos.

Los nuevos inquilinos no son sólo algas. Aparte de éstas, la Comisión Internacional para la Exploración Científica del Mediterráneo, que agrupa a expertos de 23 países, ha contabilizado 98 especies de peces, 63 de crustáceos y 137 de moluscos invasores. Se calcula que alrededor de 200 de estos animales invasores están ya estabilizados en el Mediterráneo y han formado colonias. De otros se han visto únicamente animales aislados. Estas especies llegan a la zona, según la ONU, sobre todo por el Canal de Suez (44%), con el agua de arrastre de los barcos (20%) y por el estrecho de Gibraltar (7%).

La creciente presencia de especies alóctonas no puede achacarse a una sola causa, aunque muchos expertos, como el catedrático de Ecología de la Universidad de Barcelona Joandomènec Ros, advierten de que el efecto del cambio climático no debe despreciarse. Alrededor de 300 especies exóticas se han introducido en el Mediterráneo desde 1869, cuando se abrió el Canal de Suez. La mayoría se instalaba cerca de Egipto o Israel, aunque ahora son cada vez más comunes en las costas españolas. "Algunas no podían reproducirse y ahora sí, porque el mar ya no es tan frío. Otras comen más porque las altas temperaturas les hacen consumir más energía. Al final se produce una serie de efectos en cascada con resultados a veces imprevisibles", explica este experto.

Una de las peores noticias ha sido la llegada de la Caulerpa racemosa, un alga del Mar Rojo cuyos efectos pueden ser "incluso más graves", según Ros, que los producidos por la Caulerpa taxifolia o alga asesina.

El aumento del tráfico marítimo, que favorece su desplazamiento adheridas a los barcos, y la degradación de los ecosistemas que los acogen son otras razones de este fenómeno, resalta otro especialista, el investigador del Instituto de Ecología Litoral de Alicante, Juan Guillén, quien desliga, sin embargo, la llegada de especies foráneas del recalentamiento. "Si las especies autóctonas estuvieran en buen estado, sería difícil que las foráneas se implantaran, competirían", subraya Guillén. Cita el ejemplo de las praderas de posidonia, "afectadas por la contaminación, las obras y la pesca de arrastre". La C.racemosa ha colonizado a marchas forzadas el Mediterráneo y el Instituto de Ecología Litoral está intentando contener su avance en espacios protegidos de Benidorm o la isla de Tabarca.

La sustitución de especies no es un problema en sí, lo preocupante, explica este experto, "es el ritmo al que se está produciendo", ya que amenaza con destruir la biodiversidad: "Ése sí que es un problema y no las medusas. Al fin y al cabo, somos nosotros quienes invadimos su hábitat".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 9 de agosto de 2006