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MIRADOR

Invertir en Iberoamérica

Después de años de temor e incluso desbandada, los inversores vuelven a mirar a Iberoamérica, estimulados por un panorama económico alentador en algunos de sus países más importantes.Gran parte del cambio se debe a las empresas españolas presentes en la región. España, más allá de su relación histórica, tiene una situación de privilegio, siempre amenazada por Estados Unidos. Durante años, alentadas también por los Gobiernos locales, las compañías y bancos españoles apostaron fuerte y se hicieron con importantes conglomerados industriales y financieros. Los conatos de diáspora han desaparecido ahora, en buena medida porque una parte importante de las cuentas de resultados y de los dividendos depende de los negocios latinoamericanos, donde las inversiones se hicieron más selectivas, aunque nunca se cerrara el grifo. En todo caso, la paciencia ha dado sus frutos y las empresas españolas vuelven a mirar con más interés en dirección a aquellos países. Los bancos Santander y BBVA y compañías como Repsol YPF, Telefónica y Endesa proyectan nuevas inversiones millonarias. Ello provoca un evidente efecto arrastre para firmas más pequeñas, que se cobijan a la sombra de los grandes grupos.

Las propias compañías reconocen que los riesgos siguen existiendo, se trate de la nacionalización de los hidrocarburos en Bolivia, el cambiante sector petrolero en Venezuela, la congelación de algunos servicios públicos en Argentina, el fracaso de integración en Mercosur o la persistente desigualdad económica, donde gran parte de la población vive bajo los umbrales de pobreza. Pero es una situación que obliga, más que invita, a que el Gobierno español aumente sus esfuerzos de implicación en la zona.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 18 de julio de 2006