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La capital a oscuras

De 'Falcon Crest' al aire acondicionado

Los expertos explican que los momentos de máximo consumo eléctrico, que hace años coincidían con las series televisivas de más éxito, hoy los causan los aparatos refrigeradores

Finales de los ochenta. A la hora en que TVE emite la serie Falcon Crest, los técnicos contienen la respiración. "Entonces todo el mundo ponía la televisión a la vez y el consumo eléctrico se disparaba. Entre los suministradores se conocía el fenómeno como la cresta de Falcon Crest", explica Guillermo Luna, profesor del Master de Energía de la Universidad Rey Juan Carlos. Falcon Crest desapareció de las pantallas, pero llegaron los aires acondicionados. Y con ellos, el consumo eléctrico se volvió a disparar.

Estallan los termómetros y estallan las subestaciones eléctricas. Los apagones de luz masivos son habituales en periodos de gran consumo: en verano, en días de mucho calor, y en invierno, en periodos de mucho frío. Hasta aquí, la obviedad. Luego, ante las reclamaciones de los usuarios, los implicados se echan las culpas los unos a los otros.

Las compañías eléctricas aseguran que las subestaciones se queman por culpa del derroche de energía eléctrica. Las organizaciones de consumidores afirman por el contrario que "las compañías no invierten en mejorar las instalaciones", como señalan desde la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU). En los incidentes de las últimas horas, Iberdrola no ha querido culpar a la demanda (aunque ayer se registró un máximo de demanda nacional en este verano, con 40.730 megavatios), ni tampoco a que las instalaciones no dan más ya de sí. "Todas las averías han sido por sobrecalentamientos", aseguraron desde la eléctrica.

El profesor Luna sí que encuentra motivos para estos apagones ya habituales. "Hay deficiencias en las instalaciones. Las subestaciones son instaladas sin tener en cuenta que el factor de simultaneidad [los clientes que consumen electricidad a la vez] cada vez es más elevado", explica. Es decir, las compañías creen que a una determinada subestación se va a enganchar, por ejemplo, el 70% de los clientes. Hasta ahí todo bien. Pero cuando llega una ola de calor y todo el mundo le da al interruptor del aire acondicionado y sube el nivel del frigorífico, el sistema se rompe. Y la gente se queda sin luz.

El ingeniero experto en eléctricas Luis Parcet coincide con la visión de Luna. "Las grandes compañías como Iberdrola e Unión Fenosa no tienen problemas en la producción, pero sí en la distribución", señala Parcet. Y critica además el hecho de que los clientes, cuando firman un contrato con una eléctrica, "lo hacen por tener el servicio al cien por cien; la potencia máxima tiene que estar garantizada". El Ministerio de Industria obliga a las compañías a hacer inversiones y a ampliar sus instalaciones.

Las eléctricas aseguran que están mejorando el servicio, pero que también se encuentran muchas veces con las protestas de los vecinos, que no quieren ver ni de lejos una torre de alta tensión ni una subestación reformada.

La Consejería de Economía ha abierto una investigación para esclarecer lo ocurrido y recomienda "moderación para usar el aire acondicionado". Algo en lo que coincide el profesor Luna. "Hay un gran derroche en el uso de la energía. La gente pone el aire aunque no vaya a estar en casa. Cuando se hicieron las subestaciones, no todo el mundo podía comprar ciertos electrodomésticos. Y, claro, ahora se está produciendo la debacle".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 18 de julio de 2006