El español Sergi Sagas ha creado los efectos de 'Superman returns'

"En el cine, lo importante es la historia", dice el director técnico de Sony

De niño, a mediados de los setenta, devoraba los cómics de Superman. Le gustaban más incluso que los de Spiderman, otro de sus personajes de ficción favoritos. Pese a su desbordante fantasía, Sergi Sagas (Barcelona, 1969) no podía imaginar entonces que su futuro iba estar estrechamente vinculado a sus dos míticos héroes de tebeo. Treinta años después, este informático, apasionado por la fotografía y la imagen, que a mediados de los noventa se marchó a Los Ángeles (Estados Unidos) a estudiar cine en la UCLA, ha creado los espectaculares efectos digitales de Superman returns (El regreso), dirigida por Bryan Singer, incluido el personaje virtual del valiente álter ego del periodista Clark Kent.

El camino hasta aquí ha sido firme. Hace dos años supervisó los efectos de la última entrega fílmica de su otro ídolo de historieta. Por su trabajo en Spider-man 2 logró un Oscar. Pero Sagas ya había entrado en la nómina de los galardonados con la estatuilla por su trabajo en el cortometraje The Chubbchubbs!, después de una fulgurante carrera. En su filmografía figuran tanto títulos de imagen real como de animación, como Fantasía 2000, Dinosaurio y Polar Express, película de la que conserva un gran recuerdo. "Fue genial trabajar con Robert Zemeckis", asegura.

Actualmente, Sergi Sagas es director técnico sénior de Sony Pictures Imageworks y, desde hace unas semanas, está en Barcelona, su ciudad, descansando del "intenso año y medio" que duró la realización de los efectos especiales de Superman returns e intentando preparar el regreso "más o menos" definitivo a casa.

Responsable de la aparatosa secuencia que abre el filme de Bryan Singer, la de más acción de la película, en la que un avión está a punto de explotar si no es por la concurrencia de Superman, Sergi Sagas defiende que los efectos especiales en el cine "no son un fin". "Lo importante", afirma, "son las historias". "El público no va al cine a ver los efectos, sino a disfrutar y a emocionarse con lo que le cuentan", añade.

En su opinión, los mejores efectos especiales son aquellos "que no se notan", que el espectador no percibe. "Los efectos no deben distraer de lo que relata la película, sino facilitar su contemplación", apunta Sergi Sagas, para quien, en esta línea, los mejores efectos de la historia del cine son los de la película Forrest Gump, de Robert Zemeckis, protagonizada por Tom Hanks. "Son transparentes, el telespectador no los advierte", comenta.

Este aficionado a lanzarse en paracaídas y a contemplar las estrellas con su telescopio tiene clarísimo que los actores virtuales jamás sustituirán a los de carne y hueso. "Nunca los desplazarán. El alma no se puede digitalizar, y los espectadores necesitan actores reales, con alma, para poder experimentar sensaciones y emociones", concluye Sagas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 13 de julio de 2006.