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NOËL FORGEARD | Dimisiones en el gigante aeronáutico europeo

El primero de la clase también copia

Salido de las prestigiosas escuelas Politécnica y de Minas, Noël Forgeard es el prototipo del alto funcionario francés, con una carrera repartida entre cargos políticos y otros de capitán de industria nombrado por los poderes públicos y una amplia red de amistades. Dentro de éstas, ocupan un lugar preferente la del presidente Jacques Chirac, con el que trabajó a mediados de los ochenta, y la de la familia Lagardère, uno de los principales accionistas de EADS, y con la que Forgeard, que ayer dimitió como copresidente del grupo aeronáutico. emprendió como alto ejecutivo la aventura de Matra que le llevó en 1998 a Airbus.

Los buenos resultados de Airbus le catapultaron hasta la cima de su matriz EADS en 2005, con lo que vio cumplido su sueño de presidir uno de los grandes grupos industriales europeos. Sus detractores aseguran que no le han oído nunca decir "quizá" y sus defensores afirman que responde siempre con un "sí" o un "no". Menos clara fue la actitud de Forgeard cuando le pillaron copiando, es decir, vendiendo en marzo las acciones que tenía del grupo. El 14 de junio los títulos se desplomaron un 26%. Forgeard y sus hijos ganaron con la operación unos 3,7 millones de euros por lo que unas benignas autoridades bursátiles podrían considerar un delito de "retención de información".

Forgeard y sus hijos ganaron 3,7 millones en marzo al vender títulos de EADS. En junio, las acciones se hundieron

Tiene 59 años y fama de ambicioso. La crisis llega en un momento en que su amigo Chirac no puede defenderle

El ya ex copresidente de EADS niega que él supiera nada sobre los retrasos industriales que han hecho imposible que el modelo A380 despegara a tiempo. También les aseguró el pasado 28 de junio a los parlamentarios que le interrogaron sobre la cuestión que no iba a dimitir porque no quería que se pudiera asociar su enriquecimiento con un intento de aprovecharse de información privilegiada, algo que él siempre ha negado pero que muy pocos creen.

A los 59 años, con fama de ambicioso y tenaz, la crisis de EADS le llega en un momento en que Chirac está al final de su reinado y ya no puede defenderle ni impulsarle a otro cargo importante. Forgeard es un perfecto ejemplo de la degeneración del alto funcionariado francés, antes estricto en su cumplimiento del servicio del Estado y ahora más acomodaticio a la hora de conciliar ventajas públicas y beneficios privados. En esa degeneración o pérdida de fiabilidad ha tenido un efecto determinante la financiación de la economía, la apertura de los mercados y la trivialización de los sueldos de escándalo. Forgeard, que había conseguido aupar Airbus al número uno de la aeronáutica, se va hoy por la puerta pequeña.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 3 de julio de 2006