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Reportaje:

Peces con 'microchip'

Un ambicioso proyecto aspira a conocer mediante sensores los hábitos migratorios de especies marinas de todo el mundo

Un grupo de 35 científicos de todo el mundo está decidido a seguirle la pista a los animales marinos que habitan en los principales mares y océanos del mundo. Para hacerlo, planean implantar miles de pequeños transmisores en una amplia variedad de especímenes, e instalar redes de receptores acústicos en los fondos marinos para recuperar la información. No es una tarea sencilla ni barata. Pero Ron O'Dor, director del proyecto considera que es necesaria. "Actualmente conocemos menos de la vida marina que del lado oscuro de la luna", asegura. Con esto, pretenden acortar la brecha.

Los investigadores se reunieron la semana pasada en la Universidad de Dalhousie, en Halifax (Canadá), para darle forma definitiva al proyecto, denominado Ocean Tracking Network (OTN). Lo que se espera obtener, en un plazo de cinco años, es un mapa detallado de las condiciones oceánicas y de los movimientos migratorios de un buen número de especies marinas, información sumamente importante para planificar futuras campañas de pesca y prevenir la excesiva depredación de los recursos. "En el pasado la pesca se ha hecho con información insuficiente y había escasa confianza entre los administradores del recursos y los pescadores", señala Ron O'Dor a EL PAÍS. Con datos fiables acerca del comportamiento de los distintas especies, explica, será posible planificar campañas de pesca sostenible e, incluso, recuperar poblaciones disminuidas.

El proyecto contempla instalar una red que cubra importantes regiones de los océanos Pacífico, Atlántico, Índico, Ártico, Antártico y el Mediterráneo. O'Dor estima que la inversión necesaria para ello asciende a 160 millones de dólares (unos 127 millones de euros), sólo en equipamiento. Grupos de colaboradores de todo el mundo apoyarían con la instalación de los transmisores y la recogida de los datos. Para empezar a trabajar, los investigadores esperan conseguir 32 millones de dólares de un fondo para proyectos de investigación del Gobierno de Canadá.

El OTN es la ampliación de dos programas que ya funcionan en el Pacífico Norte. El POST (Pacific Ocean Shelf Tracking), con base en Vancouver (Canadá), se inició en 2001 y cubre actualmente 1.750 kilómetros de línea costera entre los Oregon y Alaska. Con transmisores del tamaño de una almendra, se han logrado conocer las rutas que siguen los salmones jóvenes nacidos en ríos de Canadá y Estados Unidos. El otro programa, denominado TOPP (Tracking of Pacific Pelagics), se ha centrado en seguir, también mediante transmisores, los movimientos de 21 grandes especies, entre ellas algunas variedades de ballenas, tiburones, atunes, focas y tortugas.

La puesta en marcha de la OTN será gradual. Ron O'Dor manifestó que lo más probable es que se inicie en el Ártico. "Yo diría que para el 2010 tendremos la red completa", agregó. Una de las instalaciones previstas se sitúa en el Estrecho de Gibraltar, donde se realizan actualmente investigaciones, sobre todo con el sargo. Se han encontrado especies que cruzan del Mediterráneo al Atlántico y luego regresan, y también migraciones de la costa africana hacia el norte. El calentamiento de las aguas también ha motivado desplazamientos. "Todos los años encontramos nuevas especies provenientes del norte de África", señala Karim Erdimi, de la Universidad de Algarve (Portugal).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 2 de julio de 2006