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CARTAS AL DIRECTOR

Santa Rita, Rita, Rita

Admira la poca fe que los partidos políticos tienen en la democracia, demostrada tantas veces a lo largo de la historia de ésta, la más grave de todas -por parte del Partido Popular- a raíz de las últimas elecciones generales, cuyo resultado no han dejado de cuestionar desde entonces. "Presidente por accidente", gritaban sus militantes en la última manifestación a favor, presuntamente, de las víctimas de ETA.

El caso más esperpéntico es, sin embargo, la pretensión que el Partido Popular y el Partido Socialista, al alimón, están tratando de consensuar en Valladolid con el fin, dicen ellos, de blindar con una cláusula el nuevo Estatuto de autonomía de Castilla y León contra lo que definen como "posibles intentos segregacionistas de alguna parte del territorio" y que no es más, traducido al "castellanoleonés", que la creciente reivindicación de León de tener lo que todas las regiones históricas tuvieron, salvo ella: una autonomía propia.

Si ya en su momento se la negaron, legitimando luego la actual unión pergeñada en una noche por Martín Villa, por UCD, y por Peces-Barba, por el PSOE, con un "referéndum municipal" digno de la mejor democracia orgánica franquista (sólo votaban los concejales), lo de ahora raya en el surrealismo, o, mejor, en aquella frase infantil que todos hemos dicho alguna vez intentando afianzar nuestra propiedad sobre algo que no nos pertenecía: "Santa Rita, Rita, Rita, lo que se da no se quita".

¿Esto es la democracia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 22 de junio de 2006