Problemas educativos en la región

La enseñanza musical desafina

Los 180 profesores de las escuelas municipales exigen estabilidad en su trabajo - Los padres de los 4.000 alumnos piden que se mantengan los cursos hasta los 18 años

La música de Mozart tomó ayer un carácter reivindicativo. Mientras varios estudiantes de conservatorio interpretaban en el Retiro una pieza para clarinete, viola y piano del de Salzburgo, una treintena de profesores de las nueve escuelas musicales con las que cuenta el Ayuntamiento de Madrid se manifestaba por una mejora en sus condiciones laborales. Exigen estabilidad en sus puestos, ya que cada tres años se ven en la incertidumbre de no saber si van a ser renovados. Por la tarde fue el turno de los padres, contrarios a que se elimine el tramo de la enseñanza musical que va de los 14 a los 18 años.

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Casi la mitad de los alumnos que quieren estudiar música en una escuela municipal de Madrid se quedan sin plaza. Según datos del Ayuntamiento, en este curso no consiguió matricularse el 40% de los 1.550 aspirantes. Comisiones Obreras apostilla que la situación de la enseñanza musical en la capital es extrapolable al resto de la región. El sindicato achaca a la falta de plazas en los conservatorios -dependientes de la Comunidad- el colapso de las escuelas de los distintos ayuntamientos. Este periódico intentó ayer, sin éxito, obtener el número de personas que se quedó sin plaza en los conservatorios.

"El Gobierno regional sólo aporta un paupérrimo 15% a la financiación de los centros municipales", asegura Juan Pagán, de la federación de enseñanza. Este sindicalista destaca el contraste entre ciudades con 50.000 habitantes como Ávila, que tiene un conservatorio, con la de municipios como Leganés o Alcorcón, que, con más de 150.000 residentes cada uno, carecen de este tipo de centros.

En este contexto, los profesores de las escuelas y los padres de los alumnos aprovecharon el Día Europeo de la Música para hacerse oír: "Opá, qué precariedad, queremos trabajar". En un descanso del maratón musical en el Retiro, los profesores adaptaron la famosa canción de El Koala para dar a conocer sus reivindicaciones: "El 31 de julio firmamos el finiquito y hasta septiembre no sabemos si nos vuelven a contratar; mientras, sólo nos queda esperar", relataba Antonio Ríos, profesor de guitarra con 18 años de experiencia y sindicalista. Al lado de un centenar de espectadores que disfrutaban del concierto en una espléndida mañana del primer día de verano, los docentes desplegaron sus pancartas en las que reclamaban al Ayuntamiento la subrogación -es decir, que se contrate y se mantengan las condiciones laborales- del 100% de la plantilla actual, compuesta por 183 profesores, cuyos sueldos no superan los 1.000 euros mensuales.

"El año que viene una de las tres empresas adjudicatarias puede contratarme las horas que quiera y en el centro que les dé la gana", protestaba una profesora "vocacional". En su opinión, la inestabilidad también afecta a la calidad de la enseñanza, que pagan por sus clases unos 40 euros mensuales: "Si cada dos por tres cambian al profesorado, es imposible preparar un proyecto a largo plazo".

Si por la mañana predominaron las reivindicaciones laborales, por la tarde llegaron los padres de los alumnos. Querían apoyar a los profesores de sus hijos, pero sobre todo estaban ahí para pedir al Ayuntamiento que no suprima los últimos dos ciclos, el D y el E, que cubren las edades de 14 a 18 años. "No estamos de acuerdo con que a los 14 años, justo cuando empiezan a hacer cosas interesantes, tengan que ir al conservatorio o a una academia privada", explicaba Miguel Plaza, presidente de la asociación de padres y alumnos del centro de Orcasitas. Entre pancartas y cánticos como "Ay la Botella, qué vamos a hacer con ella" que emulaban a La campanera popularizada por el niño-cantor Joselito, los manifestantes se mezclaban con los que sólo habían acudido allí a escuchar a sus familiares o amigo

s.

La concejal a la que se referían los padres, Ana Botella (PP), responsable de las escuelas de música, justifica la supresión de los dos ciclos porque "si a los 13 años alguien no ha ido al conservatorio, es difícil que lo haga en el futuro". La edil aseguró: "Es injusto que una persona permanezca indefinidamente en este tipo de centros, que son un lujo, privando a otros que quieran matricularse". Según Botella, el Consistorio tiene otras prioridades.

Respecto a las reivindicaciones de los docentes, la concejal se amparó en la libertad de empresa y mostró su seguridad en que "el noventa y tantos por ciento" de ellos continuará el curso que viene. "Estoy segura de que se van a respetar los derechos de los trabajadores", concluyó. Una visión diametralmente opuesta da el edil socialista Rafael Merino, que pidió al Consistorio la retirada del pliego de condiciones de las empresas adjudicatarias y la negociación de otro con los trabajadores afectados.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 21 de junio de 2006.

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