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Reportaje:

Barcelona se prepara para pasar la prueba de fuego de Sant Joan

Miles de personas abarrotarán las playas ante la vigilancia de la Guardia Urbana, que reforzará los controles de alcoholemia

Como cada año, la verbena de Sant Joan obligará a la Administración a redoblar sus esfuerzos para garantizar la buena marcha de la fiesta. El año pasado, unas 140.000 personas ocuparon las playas de Barcelona para celebrar la noche más corta. Sobre la arena, igual que en las verbenas autorizadas, se podrá beber libremente. Así lo anunció el alcalde, Joan Clos, tras la polémica suscitada por el anuncio de la tercera teniente de alcalde, Imma Mayol (ICV), de que el consistorio toleraría, de forma excepcional, el consumo de alcohol en la vía pública, práctica que la ordenanza de civismo prohíbe de forma explícita y cuya tolerancia ha sido criticada por los grupos de la oposición, CiU y el PP.

Aunque a escasos metros del mar el alcohol circulará con soltura, el objetivo es que en ningún caso se traslade al interior de los vehículos. La Guardia Urbana prevé realizar cerca de 3.500 controles de alcoholemia en diversos puntos de la ciudad para prevenir los accidentes de tráfico. Un total de 900 agentes de la policía local (casi la mitad de ellos, en la playa) tratarán de hacer cumplir las ordenanzas y de controlar el tráfico.

Hogueras y discotecas

La seguridad ciudadana será cosa de los Mossos d'Esquadra, que ayer no quisieron concretar cuántos agentes serán movilizados. Ambos cuerpos se repartirán la laboriosa tarea de desalojar las playas a partir de las seis de la mañana del sábado. El objetivo del Ayuntamiento es que a las 10.00 horas el litoral esté completamente limpio para que puedan usarlo los bañistas más madrugadores.

Como elemento purificador, el fuego está muy presente en las noches de Sant Joan. Es habitual que los jóvenes enciendan una pequeña hoguera y se sienten a su alrededor mientras charlan, cantan y beben. Ayer el consistorio había autorizado un total de 16 hogueras en las calles de Barcelona; la mitad, en el distrito del Eixample.

Para los que pasan del fuego, la playa o los petardos y prefieren el baile y la música, hay una buena noticia: las discotecas cerrarán una hora más tarde. Clos dio el visto bueno a una petición de la Federación Catalana de Asociaciones de Locales de Ocio Nocturno (Fecalon) en este sentido. Como suele ocurrir en Barcelona, se prevé que el ocio nocturno esté concentrado en puntos muy concretos de la ciudad: el Poblenou, el Port Olímpic, el Poble Espanyol de Montjuïc y Ciutat Vella. En estas zonas, los Mossos d'Esquadra reforzarán sus efectivos y realizarán "controles preventivos", según explicó un portavoz de la policía autonómica.

La explanada del Fórum, que cada vez acoge un mayor número de actividades y eventos diversos, se estrena mañana como la nueva zona de ocio de la ciudad. La intención del Ayuntamiento es que el Fórum permita "descongestionar" las calles de Gràcia durante las fiestas del barrio, que se celebran en agosto y que el año pasado acabaron con graves incidentes. Hasta el 6 de octubre, estarán instaladas en el Fórum tres carpas con capacidad para 3.000 personas. Cada una ofrecerá un estilo musicale: grandes éxitos, música house y música chill-out. Mañana, la entrada será gratuita de la una de la madrugada en adelante. A partir de esa hora, se podrá entrar con invitaciones gratuitas, que pueden conseguirse a través de la página web www.lescarpesdelforum.com.

Llegar al Fórum, muy cerca del límite con el municipio de Sant Adrià de Besòs, no será demasiado difícil durante la verbena de Sant Joan: la parada del metro de Maresme-Fòrum deja cerca. Y es que el suburbano funcionará durante toda la noche, de forma ininterrumpida. Lo mismo que los Ferrocarrils de la Generalitat. Una vez más, el único operador que se desmarca de esta medida es Renfe. La compañía estatal ofertará 28.000 plazas adicionales en los trenes de Cercanías que enlazan Barcelona con el Garraf y el Maresme-Costa Brava. Pero poco después de la medianoche, contrariamente a lo que harán buena parte de los ciudadanos, Renfe se irá a dormir.

El incremento del transporte público pretende poner coto al uso del coche. Según el Servicio Catalán de Tráfico, unos 500.000 vehículos saldrán mañana del área metropolitana de Barcelona para celebrar la verbena.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 22 de junio de 2006