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El referéndum del Estatuto catalán

Maragall desafía a la Junta Electoral

La campaña del referéndum por el Estatuto que se votará mañana en Cataluña mantuvo su ritmo de infarto hasta el último minuto. Y al final, el presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall, hizo lo que quiso. Por la mañana, en una entrevista en Catalunya Ràdio, afirmó que en su mensaje institucional, a través de TV-3 y de TVE-Cataluña, haría un "llamamiento a la participación". Cuando el periodista le indicó que la Junta Electoral Central (JEC) no lo permitía, matizó que sólo enviaría "un mensaje al pueblo de Cataluña sobre la importancia del acontecimiento".

Faltó tiempo para que el PP de Cataluña y ERC presentaran un recurso ante la Junta. Ésta se reunió a las seis y media. Anteriormente, Presidencia de la Generalitat informó de que esperaría la decisión de la JEC. Poco antes de la hora prevista para la intervención de Maragall, la JEC hizo pública su decisión: "En relación con los escritos presentados el día de hoy por el representante general de Esquerra Republicana y la representante general del Partido Popular sobre un posible mensaje institucional del presidente de la Generalitat de Cataluña, esta Junta Electoral Central ha acordado desestimar lo solicitado en ambos escritos por entender que la Junta tiene reiteradamente establecido que no le cabe a la misma ejercer ninguna forma de censura previa".

"Ahora os convoco a las urnas, para tener la oportunidad de expresarnos libremente", dice el presidente

La Junta Electoral Central había prohibido que la campaña de la Generalitat llamase a la participación

Esquerra Republicana y el Partido Popular trataron de impedir la emisión del mensaje de Maragall

La Generalitat opina que la prohibición de incentivar el voto acabará, por "insólita", en el Tribunal Constitucional

"Cataluña es fuerte cuando el pueblo expresa libremente su voluntad", dice Maragall

Quizá al presidente catalán le llegue una resolución de censura si alguna formación política vuelve a recurrir. Ayer mismo, la JEC aprobó una resolución en la que censura al presidente de la Generalitat por haber defendido la reforma estatutaria en un acto institucional. En cualquier caso, Maragall pronunció su discurso e hizo exactamente lo contrario de lo que había marcado la JEC.

"Habéis sido convocados a pronunciaros el domingo sobre el nuevo Estatuto de Cataluña, vuestro nuevo Estatuto". "Creo que es mi deber, como presidente de los catalanes, haceros llegar un mensaje de optimismo y de confianza en nuestro futuro". Con estas palabras inició su parlamento. "Tenemos en nuestras manos dar un paso de gigante como país [...]. Estamos escribiendo nuestra propia historia y lo hacemos pensando en el mañana". "Cataluña es fuerte cuando el pueblo expresa libremente su voluntad y las instituciones funciones de acuerdo con él".

A continuación, repasó los puntos más importantes del Estatuto, y añadió: "Ahora os convoco a las urnas, este domingo, para tener la oportunidad de expresarnos. Libremente (...). El domingo estaremos hablándonos a nosotros mismos. Nos diremos el futuro que queremos para nuestros hijos y nuestros nietos. Pero también hemos de ser conscientes de que España y Europa estarán atentas a lo que decimos (...). Ahora, como nunca, hemos de actuar con confianza, seguridad e ilusión. No tengamos miedo de decidir. Éste es nuestro futuro. El de todos", concluyó.

Las primeras reacciones no se hicieron esperar. Fuentes del PP afirmaron que el lunes denunciarán a Maragall a la JEC, porque llamó a votar el Estatuto. El portavoz del PP de Cataluña, Daniel Sirera, añadió que incitó al . El secretario general de ERC, Joan Puigcercós, dijo que el presidente había cometido "una ilegalidad política flagrante".

La batalla por la promoción, o no, del voto se inició cuando en mayo el PP recurrió la campaña institucional de la Generalitat, pues, como dijo el secretario general del PP, Ángel Acebes, en caso de referendos "deben ser neutrales". No se presentaron recursos en las campañas del Estatuto catalán de 1979 ni tampoco y, más recientemente, en el de la Constitución Europea, en febrero de 2005. En ambas campañas institucionales se pedía explícitamente el voto.

Pero en caso del referéndum del nuevo Estatuto catalán, la JEC ha actuado a instancias del PP y de ERC.

La Junta Electoral ya dictaminó, el 24 de mayo, que la campaña institucional debía limitarse a "facilitar información a los ciudadanos sobre la fecha de votación, el procedimiento para votar y los requisitos y trámites del voto por correo". El bloque del no aplaudió. La vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, discrepó, recordando que su Gabinete adoptó medidas publicitarias para invitar al voto en el referéndum de la Constitución europea. Incluso el consejero de Relaciones Institucionales de la Generalitat, Joan Saura, consideró la medida un "atentado al sentido común", pues juzgaba, dentro de la más pura lógica política, que los poderes públicos deben promover en una democracia la participación.

Ha sido, pues, una carrera de obstáculos y contrarreloj. La resolución de censura que adoptó ayer la Junta Electoral sobre la participación de Maragall y cuatro consejeros socialistas en un acto institucional el pasado 6 de junio entiende que "las manifestaciones llevadas a cabo por representantes del Gobierno de la Generalitat en el citado acto son constitutivas de vulneración de los principios de neutralidad informativa y respeto al pluralismo político y social que corresponde a los poderes públicos, por lo que procede recordar al Gobierno de la Generalitat, conforme a lo solicitado por el recurrente [ERC], que no cabe a los poderes públicos hacer campañas que contengan valoraciones relativas al texto sometido a referéndum".

El tema ha estado al rojo vivo hasta el último minuto de la campaña. Respecto a la intervención ayer de Maragall, el Consejo Audiovisual de Cataluña (CAC) advirtió, antes de su emisión, de que el "mensaje de hoy [por ayer] del presidente de la Generalitat podría interferir" en el principio de neutralidad de la campaña, aunque renunció a tomar medidas que son competencia de la Junta Electoral Central, y señaló que es difícil "discernir entre presidente de la Generalitat y dirigente de un partido político".

Las consecuencias de la difusión del mensaje de Maragall no están claras. "La legislación vigente está pensada para evitar cuestiones como la manipulación del voto. Pero a priori, llamar a la participación siempre se ha considerado positivo", explicó ayer Joan Botella, catedrático de Ciencia Política de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) y miembro del CAC.

Para este supuesto, la ley es ambigua a la hora de contemplar sanciones. "Sí, es cierto que desobedecer las instrucciones de la Junta puede dar lugar al menos a una amonestación", añadió Botella. "También habría que ver si la responsabilidad corresponde al presidente de la Generalitat o a los medios de comunicación [las televisiones] que lo difundieron".

El Gobierno catalán, dijo el secretario general de Presidencia de la Generalitat, Ramon García-Bragado, acata las decisiones de la Junta Electoral. "Las decisiones de la JEC sirven para crear jurisprudencia en la medida en que se pronuncian sobre hechos ya consumados y que no pueden ser evitados. Pero no tienen otro tipo de efectos".

De todas formas, la Generalitat de Cataluña cree que la decisión de no permitir incentivar el voto acabará en el Tribunal Constitucional, porque se trata de una medida "insólita en España y en Europa", concluyó García-Bragado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 17 de junio de 2006