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La dificultad para formar Gobierno crea un vacío de poder en Ucrania

Yúshenko sigue sin llegar a un acuerdo de coalición con Timoshenko

Un peligroso "vacío de poder" gravita sobre Ucrania debido a la incapacidad del presidente Víktor Yúshenko de forjar una coalición con las fuerzas políticas reformistas, que, en conjunto, obtuvieron la mayoría en las elecciones parlamentarias del 26 de marzo pasado.

En una fugaz y agitada sesión, la segunda desde las elecciones, la Rada Suprema (el Parlamento) suspendió ayer sus labores hasta el 14 de junio con el fin de dar más tiempo a Yúshenko y a sus aliados, la populista Yulia Timoshenko y el socialista Olexandr Moroz, para llegar a un acuerdo. Hasta ayer, los tres líderes de la revolución naranja no habían llegado a concertar todos los puntos de su coalición ni a decidir de forma definitiva sobre el reparto de los puestos claves en el Legislativo y el Ejecutivo. En juego están aún las ambiciones personales de Timoshenko, empeñada en volver a ser primera ministra pese a la prevención de Yúshenko, y las aspiraciones de Moroz de convertirse en portavoz de la Cámara, un deseo compartido por Petr Poroshenko, de Nuestra Ucrania (NU), el partido de Yúshenko.

Si no se forma la coalición para el 27 de junio, Yúshenko puede disolver el Parlamento y convocar nuevas elecciones, lo cual no iría en su interés dado que NU se quedó por debajo del 14% en los comicios. La oposición, representada por el bloque Regiones, liderado por Víktor Yanukóvich, se clasificó en primer lugar con un 32,14%, pero no ha podido formar mayoría.

Uno de los puntos que divide a las fuerzas naranja es el ingreso de Ucrania en la OTAN. NU es decididamente proatlantista, mientras Timoshenko no está tan fijada en ese objetivo y los socialistas están en contra del ingreso en la OTAN. Timoshenko y NU están de acuerdo en la futura celebración de un referéndum, pero no así Moroz. El asunto ha adquirido cierta crispación debido a las manifestaciones contra la Alianza Atlántica que se han producido en Crimea, tras la llegada de un equipo de 250 militares norteamericanos a aquella península perteneciente a Ucrania, pero poblada sobre todo por rusos.

Avanzadilla de EE UU

Los estadounidenses son un grupo de avanzadilla encargado de preparar unas maniobras a celebrar el próximo julio con la participación de múltiples países. Las maniobras peligran, ya que para realizarlas se necesita la luz verde del Parlamento. Los norteamericanos se alojaron en una residencia del Ministerio de Defensa y las fuerzas anti-OTAN les han hecho la vida imposible. El servicio del establecimiento se negó a darles de comer y los manifestantes les bloquearon la salida a la calle, mientras el Parlamento de Crimea, por amplia mayoría, declaró la península "territorio sin OTAN".

El vacío de poder en Kiev es peligroso debido a la dependencia energética de Ucrania y su precaria situación económica. Serguéi Kupriánov, el portavoz del consorcio de gas ruso Gazprom, no excluye una repetición de "los problemas del gas" con Ucrania el próximo invierno, debido a la demora de la empresa Naftogaz de Ucrania en reponer sus reservas de gas, que se han reducido en los últimos meses. Un portavoz de esta compañía manifestó a la agencia de noticias Korrespondent que necesitan 1.400 millones de dólares (1.090 millones de euros) para comprar el gas necesario.

Los medios rusos agitan los ánimos presentando la presencia de los norteamericanos poco menos que como una ofensa a Rusia. Ayer, la Duma estatal de este país adoptó una resolución advirtiendo a Ucrania que el ingreso en la OTAN deteriorará las relaciones con Moscú y el ministro de Exteriores, Serguéi Lavrov, dijo que la decisión de aceptar a Ucrania y a Georgia en la OTAN supondrá un "movimiento colosal", que tendrá "consecuencias" para estos países desde el punto de vista de los intereses económicos, políticos y estratégicos rusos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 8 de junio de 2006