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Entrevista:José Montilla | Primer secretario del PSC y ministro de Industria | La campaña del referéndum en Cataluña

"No nos arrastró ninguna marea nacionalista"

José Montilla (Iznájar, Córdoba, 1955), ministro de Industria y primer secretario del PSC, está convencido: "El referéndum del Estatuto de Cataluña verá una victoria del más clara que la del referéndum estatutario del 79, que se votó en día laborable".

Pregunta. Suerte que del Mundial, el día 18, dan por televisión el Japón-Croacia y el Brasil-Australia. ¿Qué cree que hubiese pasado de jugarse en el horario electoral dos partidos apasionantes?

Respuesta. El fútbol y un domingo de junio que invita a ir a la playa son malas competencias electorales, pero estoy convencido de que irá a votar mucha más gente que en el referéndum de la Constitución europea.

P. El juego limpio ¿es posible a estas alturas?

"Hoy me siento más cómodo con el Estatuto aprobado por las Cortes que con el Estatuto salido de Cataluña"

"Los primeros que le pidieron a Rodríguez Zapatero que implicase a CiU y a Mas en el Estatuto fueron Carod Rovira y Maragall"

R. Nosotros trataremos de hacerlo, lo que no quiere decir necesariamente que en una campaña como ésta, con posiciones claramente confrontadas, no haya referencias a los adversarios.

P. ¿Como la de "hijos de puta", dedicada por Josep Piqué a gente que le llamó facha?

R. Para dar mayor relieve a tus ideas, para que queden mejor perfiladas, no es necesario insultar.

P. Analizando la financiación, Núria Bosch, catedrática de Economía en la UB, opina que "las propuestas catalanas generan rechazo severo al principio y se copian sin miramiento después". ¿Tan mal se han explicado ustedes ante el resto de España?

R. No es sólo un problema de explicaciones, aunque es cierto que en el conjunto de la sociedad española hay un poco de catalán-fobia que el PP ha atizado por razones que no tenían mucho que ver con propuestas estrictamente estatutarias. Más que una discusión de fondo, el Estatuto ha sido para el PP, como lo ha sido y es el 11-M o lo será el proceso de paz, un instrumento para recuperar el poder político. La prueba está en la condescendencia con la que observa cómo el PP de Baleares prepara un Estatuto que es copia casi mimética de la propuesta catalana.

P. "El Estatuto catalán se hizo mal, muy mal". Lo ha dicho Felipe González.

R. Las culpas no se han de cargar a nadie al cien por cien. Normalmente, los errores están repartidos. Seguro que las formaciones políticas catalanas los hemos cometido, no tanto en los planteamientos de fondo, sino en las formas, que en algunos momentos pueden haber sido percibidas como ofensivas en otros territorios de España. ¿Que desde Cataluña hubiésemos podido hacer mejor las cosas? Sin ningún género de dudas. ¿Hubiese solventado la crispación? Temo que no. El PP hubiese seguido alentando la confrontación entre territorios, mintiendo y distorsionando el contenido estatutario.

P. Déle a un joven desencantado de la política tres argumentos para votar sí al Estatuto.

R. Si estás estudiando y quieres que tu universidad tenga más recursos para una educación de más calidad, a eso ayuda el Estatuto. Necesitarás una vivienda y el Estatuto te ayudará a que las administraciones tengan más instrumentos para hacer políticas de vivienda, especialmente para los colectivos jóvenes. Y, por supuesto, puede beneficiarte el sí al Estatuto el día que busques un empleo, porque la Administración de Cataluña dispondrá de más instrumentos para facilitar la creación de empresas e incentivar la cultura emprendedora.

P. Y a ese joven, como a cualquier ciudadano con problemas, ¿cree que le interesa la explicación sobre cómo se ubicó la palabra nación? La ciudadanía de a pie, ¿no preferiría concreciones en las que percibiese incidencia en la mejora de sus vidas?

R. Tiene usted razón, pero los textos jurídicos, y el Estatuto es una norma, es difícil que rehúyan el lenguaje farragoso y poco comprensible para la ciudadanía.

P. Un cargo de su partido me dijo en privado: "El proyecto de Estatuto es un bodrio jurídico que fue redactado en un sistema de negociación pérfido". ¿Al PSC lo arrastró la marea nacionalista?

R. No nos arrastró ninguna marea. Sí es cierto que hubo cierta competencia para ver quién iba más lejos, y eso no nos lo puso fácil porque somos en cierta forma un partido moderado.

P. ¿Qué les pasó?

R. La propuesta de mejora del autogobierno sobre la base de una reforma estatutaria a fondo fue un proyecto en el que trabajaron las tres formaciones políticas catalanas en la oposición en la anterior legislatura -PSC, ERC, ICV-, con el PP gobernando en España con mayoría absoluta y en Cataluña en connivencia con CiU. Cuando en la nueva legislatura, PSC, ICV y ERC forman el gobierno catalanista y de progreso de la Generalitat, es evidente que esa dinámica estatutaria pasa a ser un elemento central de la estrategia del Gobierno catalán con CiU.

P. ¿Es cierto que antes de iniciarse la negociación, usted pidió al PSC un Estatuto que pudiese ser aprobado en Madrid?

R. Al día siguiente de que se aprobase en el Parlamento de Cataluña hice unas declaraciones críticas con el texto aprobado. Es más: dije que en la tramitación parlamentaria en Madrid, los socialistas catalanes no renunciábamos a incorporar las 62 enmiendas que habíamos presentado y habíamos perdido, o retirado para no perderlas. La competencia entre formaciones políticas que se disputan un mismo espacio en lo nacional hizo que el Estatuto que salió del Parlament fuese manifiestamente mejorable.

P. O sea, que usted sí pidió a los suyos un Estatuto que pudiese aprobarse en Madrid, pero no salió eso precisamente...

R. Lo importante era hacer un Estatuto que fuese claramente constitucional y tuviese el apoyo de los socialistas del resto de España. Hoy me siento más cómodo con el Estatuto aprobado por las Cortes que con el Estatuto salido de Cataluña. Si se hubiesen aceptado las enmiendas del PSC, el Estatuto hubiese tenido menos problemas de tramitación.

P. Que Maragall va por un lado y el PSC por otro, ¿es una percepción subjetiva o una realidad?

R. El PSC es un partido de opiniones plurales. Soy de los que creen que las unanimidades suelen ser falsas.

P. PSC y PSOE a veces dan la sensación de que siguen distantes.

R. El partido está bien cohesionado. Las juntas de dilatación del partido soportan perfectamente las tensiones.

P. ¿Incluso cuando Maragall afirma que Rodríguez Zapatero pactó con Artur Mas porque el presidente estaba muy atrapado política y mediáticamente por las encuestas, y por la necesidad de distanciarse del radicalismo nacionalista, añadiendo que el concurso de CiU no era necesario para aprobar el Estatuto en Madrid?

R. El pacto con CiU no fue por eso. Fue porque era necesario desde el punto de vista político y de aritmética parlamentaria. El primero que pacta y se hace una foto con Mas, en el Parlamento, es Maragall. Y eso fue así porque, si en Cataluña no había ese pacto, el Estatuto ya no salía adelante. En Madrid pasó lo mismo. Los primeros que le pidieron a Rodríguez Zapatero que implicase a CiU y a Mas en el Estatuto fueron Carod Rovira y Maragall. Y lo hacen por ser conscientes de que si ya era difícil sacar adelante el Estatuto teniendo en contra en España al primer partido de la oposición, más difícil era hacerlo con el primer partido de la oposición en Cataluña en contra.

P. Y Esquerra Republicana ¿por qué se descuelga?

R. Porque acaban pidiendo más, seguramente por no haber sabido ser hábiles para obtener la cuota de protagonismo que, debo decir, se merecían legítimamente por colaborar de forma muy activa hasta el último momento. La paternidad de gran parte del texto que se somete a referéndum puede reclamarla ERC. CiU llegó más tarde y en la negociación acabó vendiendo sus aportaciones y las de Esquerra Republicana.

P. ¿Quién capitalizará los votos negativos?

R. El PP. Llegó primero al no y lo capitalizará. Antes de pedir el no, ERC se ha perdido en un laberinto de opciones y se ha quedado sin espacio para rentabilizar los votos negativos.

P. ¿Es posible reeditar el tripartito con un partido que pide que se vote no y dos de sus dirigentes definen a Rodríguez Zapatero como demagogo españolista e importante mentiroso?

R. Es difícilmente repetible con las mismas personas, con las mismas bases políticas y con la misma correlación de fuerzas.

P. Un dirigente de su partido me dijo que Maragall le ha metido a usted en veinte bailes.

R. ¿Qué bailes?

P. Que él va por libre mientras usted resiste estoicamente.

R. Cada persona tiene su carácter y su manera de trabajar.

P. Vamos: que le ha metido en veinte bailes sin informarle de qué pensaba hacer o decir...

R. El propio Maragall reconoce que su forma de trabajar es digamos que singular.

P. Pregunta del cuestionario Proust: ¿estado actual de su espíritu?

R. [Segundos de silencio]. Tranquilo y sosegado a pesar de las dificultades.

P. ¿Duerme bien?

R. [Sonriendo]. Duermo muy poco. Lo que no quiere decir que duerma mal.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 4 de junio de 2006