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Bruselas investiga las leyes que regulan las apuestas en siete países de la UE

La Comisión Europea advierte de que impondrá sanciones si no aceptan la competencia

Ver un partido de fútbol en casa y apostar por Internet a la vez se ha convertido en una actividad cada vez más habitual en Europa. Pero las leyes, una vez más, van por detrás de la realidad. El Ejecutivo europeo investiga si Alemania, Holanda, Suecia, Finlandia, Dinamarca, Italia y Hungría restringen la libre circulación de servicios en el campo de las apuestas y les exige una explicación sobre en qué medida sus políticas se ajustan a la legislación comunitaria. Si no responden, el procedimiento de infracción seguirá adelante y desembocará en sanciones económicas.

La Red ha revolucionado el mundo de las apuestas deportivas. Éstas se han desplazado desde el despacho de lotería hasta el salón de las casas de los europeos. Pero esta expansión comercial encuentra, sin embargo, obstáculos para implantarse en países donde las apuestas están controladas por el Estado, o donde los Gobiernos imponen restricciones a las apuestas en nombre de la protección de los consumidores y de la moderación en los juegos de azar para prevenir adicciones.

Estas limitaciones, que impiden la penetración total de una industria que maneja cifras astronómicas de beneficios ha llevado a los empresarios de apuestas a hacer un intenso lobby a las puertas de la Unión Europea. Piden libertad para darse de alta, anunciarse y operar en cualquier país y poder ofrecer sus servicios sin más requisitos que otras empresas nacionales o que el propio Estado. La Comisión europea les ha escuchado y ha advertido a siete países europeos (Alemania, Holanda, Suecia, Finlandia, Dinamarca, Italia y Hungría) que serán sancionados si no abren sus mercados de apuestas deportivas.

Entre las restricciones que aplican algunos países y que Bruselas considera perniciosas figuran por ejemplo exigir a las casas de apuestas licencias en un país de la UE, aunque la empresa ya disponga de permiso en otro de los de la Unión. O prohibir a las empresas extranjeras de apuestas anunciarse a través de los clubes deportivos, mientras alas empresas estatales de apuestas lo hacen sin complejos.

La liberalización total de los servicios implicaría además en el caso de las apuestas abolir restricciones como las destinadas a evitar que los menores participen en estas loterías u otras dirigidas a paliar los abusos que estos juegos puedan provocar. Cuestiones como ésta han suscitado tensiones en el seno de las instituciones comunitarias y han vuelto a poner de manifiesto la división que genera entre proteccionistas y liberales la recientemente aprobada por el Parlamento europeo directiva Bolkestein que regula la liberalización de los servicios en Europa y de la que se excluyen las apuestas.

Procedimiento

Lo delicado de la cuestión quedó de manifiesto en las palabras del comisario europeo de mercado interior, Charlie McCreevy pronunciadas tras la apertura del procedimiento de infracción a los siete países europeos: "No menosprecio las sensibilidades que existen en varios países miembros sobre la cuestión de las apuestas. Enviando estas cartas no pretendo liberalizar el mercado a toda costa, sino que pretendemos asegurarnos de que las medidas que adopten los Estados sean plenamente compatibles con la legislación comunitaria". La comisión europea se ampara en el artículo 49 del Tratado de la UE que regula la libre circulación de los servicios entre los Estados de la Unión. McCreevy también explicó entonces que la decisión de la Comisión responde a las quejas de las casas privadas de apuestas. "Nos sentimos obligados a responder", dijo.

La línea argumental de McCreevy es muy parecida a la de los empresarios del sector que hace años emprendieron una cruzada liberalizadora en Europa. En Unibet, una de las empresas líderes en apuestas de todo tipo de deportes en Europa, y en cuyo portal de Internet invierten su dinero un millón de clientes de más de 100 países, reconocen que las apuestas conllevan riesgos como la ludopatía o la iniciación al juego de los menores. Pero tienen la réplica: "también el alcohol y las drogas blandas tienen efectos negativos y no por eso deben ser monopolio del Estado", sostienen desde el departamento jurídico de Unibet.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 4 de junio de 2006