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Lasa presentará el plan de paz de Ibarretxe a todos los colectivos de víctimas de España

La dirección vasca quiere evitar posibles prejuicios o desconfianzas sobre el proyecto

La Dirección de Víctimas del Terrorismo, que encabeza Maixabel Lasa, se ha hecho cargo de la presentación del plan de paz y convivencia del Gobierno, aprobado el pasado 2 de mayo, a todos los colectivos, asociaciones y fundaciones de víctimas del terrorismo de España. Pretende con ello conjurar posibles equívocos o desconfianzas. La dirección de Lasa considera que los colectivos y fundaciones de afectados por el terrorismo perciben ahora al Gobierno de Juan José Ibarretxe de una manera diferente, como fruto de "un discurso más claro", que permite transmitir su plan, filosofía e intencionalidad de un modo directo y abrir cauces de comunicación estables sobre su aplicación.

Lasa y el adjunto a su dirección, Txema Urkijo, han empezado ya a viajar para dar a conocer de primera mano los contenidos del plan y la filosofía que lo inspira. Las asociaciones de víctimas de Valencia, Cataluña, Andalucía y Euskadi (Covite) cuentan ya con el documento, al igual que las fundaciones de Víctimas del Terrorismo, Manuel Broseta, Jiménez Becerril y López de Lacalle. El resto de grupos serán igualmente informados en persona por Lasa de modo inminente.

La dirección vasca espera así explicar las medidas incluidas en el documento y evitar equívocos, prejuicios o desconfianzas hacia el mismo por el hecho, controvertido ya en Euskadi, de que recoja también iniciativas sobre las víctimas del franquismo o aborde cuestiones como los presos de ETA, los supuestos casos de tortura o el cierre de medios de comunicación abertzales.

Esa agrupación de medidas para realidades muy diferentes es el mayor cuestionamiento al plan que hacen socialistas y populares, que, por el contrario, no parecen albergar reservas sobre las propuestas concretas relativas a las víctimas, ya aprobadas en el Parlamento la legislatura pasada, pero no cumplidas en su parte fundamental.

En la dirección de Lasa existe el convencimiento de que los colectivos de víctimas perciben ahora al Gobierno vasco de una manera diferente. Ello es el fruto de un discurso más claro y de una política de acercamiento a esos colectivos trabajada desde 2001 por Lasa, así como del respeto que su figura suscita y que ahora permite transmitir lo que piensa el Ejecutivo de manera "más directa e intensa", en palabras de Urkijo. Éste se muestra optimista y cree que esa tendencia se va a intensificar a corto plazo, según vayan haciendo "la entrega del documento y la explicación y estudio conjunto de él". "Queremos su opinión y un cauce de comunicación en ambas direcciones que nos dé un conocimiento continuo de sus inquietudes y propuestas", añade.

Reconocimiento

¿Por qué se hace cargo la Dirección de Víctimas de difundir fuera de Euskadi un documento que no sólo concierne a los afectados por el terrorismo? "Porque, aunque no sólo, les concierne, y queremos darles explicación directa de lo que el Gobierno piensa y se plantea hacer, con un emplazamiento expreso a la crítica, negativa o positiva, y a las sugerencias", explica Urkijo.

La Dirección de Víctimas pretende que la asunción por el Ejecutivo de medidas ya acordadas por el Parlamento suponga el espaldarazo decisivo para su puesta en práctica. Sus responsables ponen el acento en las acciones, no tanto de orden material, que también, como moral, de reconocimiento público y personalizado a las víctimas.

Lo primero sigue siendo necesario, aunque no haya grandes reivindicaciones pendientes, pero las necesidades surgen en cualquier momento. Hay víctimas que reclaman atención psicológica 20 años después de los hechos porque, de pronto, algo las hace entrar en crisis. "Hay cosas por perfeccionar, sobre todo en coordinación. Hace falta una oficina centralizada, una especie de ventanilla única que les resuelva los problemas sanitarios, de empleo o vivienda, sin que el afectado tenga que ir de un lado para otro", destaca Urkijo.

El reconocimiento público y personalizado es algo que debe darse en cada municipio donde alguien cayó asesinado a lo largo de toda la historia de ETA.

"Muchas víctimas, aunque no todas, agradecen un recuerdo con nombre y apellido a una familia concreta y en un pubelo concreto", señala Urkijo. La Dirección de Víctimas pretende homenajear de ese modo "a todo el mundo, siga viviendo en Euskadi o fuera, salvo aquél que no lo quiera". El motivo es que en muchos municipios ha resultado flagrante la diferencia de trato respecto a los muertos o presos de ETA, para quienes sí ha habido manifestaciones, carteles, pancartas, acuerdos municipales, en suma, "atención y reconocimiento social e institucional a ese sufrimiento", en palabras de Urkijo. "Mientas no compensemos ese déficit, esto es lo prioritario".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 29 de mayo de 2006