Semana clave para el Gobierno de Zapatero

Zapatero evitará polemizar sobre el alto el fuego para asegurar el apoyo de Rajoy

Fuentes del Gobierno aseguran que el diálogo entre el presidente y el líder del PP es frecuente

José Luis Rodríguez Zapatero afronta una semana clave para la política de su Gobierno, en la que va a decidirse en gran medida la evolución del proceso de paz en Euskadi. El presidente del Ejecutivo mantiene frecuentes contactos con el líder del PP, Mariano Rajoy, para consolidar el alto el fuego de ETA, según fuentes gubernamentales, y considera imprescindible mantener ese respaldo. Para reafirmarlo tiene intención de evitar polemizar con Rajoy sobre la banda terrorista en el debate del estado de la nación, que se inicia mañana en el Congreso. "Una polémica sobre el terrorismo podría agriar las buenas relaciones que hay entre Zapatero y Rajoy, que son imprescindibles para abordar este delicado asunto", según fuentes del Gobierno.

La comparecencia de los dirigentes de Batasuna en la Audiencia Nacional preocupa al Gobierno

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El debate sobre el estado de la nación se produce en el momento más delicado para el proceso abierto con el alto el fuego de ETA el pasado 22 de marzo. El miércoles, día en que concluye el debate, comparecerán en la Audiencia Nacional el portavoz de Batasuna, Arnaldo Otegi, así como otros siete dirigentes de esta formación ilegalizada, con el riesgo de ser encarcelados por sumarios judiciales pendientes. Joseba Permach ha advertido, en nombre de Batasuna, de que si el juez encarcela a estos dirigentes, paralizará el proceso de paz. La consecuencia previsible de esta amenaza sería la decisión de ETA de no acudir al diálogo con el Gobierno, en el que se verificaría el cese definitivo de la violencia.

La comparecencia de los dirigentes de la izquierda abertzale ante el juez Fernando Grande-Marlaska se prolongará durante el jueves. Para ese día, Zapatero tiene previsto reunir el Pacto Antiterrorista, para valorar la conveniencia de abrir ya el diálogo con la banda terrorista. De no surgir mayores inconvenientes, el viernes se reuniría la Comisión de Secretos Oficiales, y Zapatero comparecería en el Congreso durante la semana del 3 al 10 de junio para anunciar la apertura de los contactos con ETA.

El líder del primer partido de la oposición, Mariano Rajoy, no quiso valorar ayer públicamente esta decisión del jefe del Gobierno. Según fuentes de su partido, lo hará en el debate del estado de la nación. En su intervención, según estas fuentes, Rajoy reiterará su apoyo a Zapatero para que abra los contactos con ETA, pero sólo para verificar que realmente la banda ha tomado la firme decisión de dejar las armas. Sólo para eso, y de ninguna forma para abordar cuestiones políticas, matizan las mismas fuentes, que admiten que el presidente llama a Rajoy de vez en cuando, informa Pilar Marcos.

En esta situación, el Gobierno y el Partido Socialista de Euskadi han insistido en los últimos días en lanzar un doble mensaje. A Batasuna, para que se acoja a las reglas de juego y solicite su legalización, de acuerdo con la Ley de Partidos. A las instituciones del Estado, incluidas las judiciales, les han pedido que actúen "con altura de miras y visión de Estado".

Junto a ello, el secretario general de los socialistas vizcaínos, José Antonio Pastor, se comprometió ayer a hacer todo lo necesario para que el proceso de paz siga adelante. En nombre de los socialistas vascos, Pastor anunció el "compromiso solemne" de hacer "todos los esfuerzos que hagan falta para que no se frustre el proceso de paz y para que todos los ciudadanos consigamos vivir esta primavera de ilusión para siempre".

El Gobierno, al mismo tiempo, ha extremado sus cautelas para sortear el primer obstáculo serio en que se encuentra el proceso abierto tras el alto el fuego. Zapatero, en su intervención en el debate que se inicia mañana, eludirá polemizar sobre el tema. Se limitará a señalar que su segundo debate sobre el estado de la nación se produce en el tercer aniversario de ausencia de atentados mortales de ETA y tras más de dos meses de alto el fuego. También reiterará su petición de apoyo a todos los grupos parlamentarios para consolidar el final de casi 40 años de terrorismo en España.

Esta posición de Zapatero, aseguran en La Moncloa, cuenta con la complicidad de Rajoy, con quien, añaden, mantiene una relación muy fluida. Fue el líder del PP quien se mostró partidario, hace semanas, y así se lo transmitió a Zapatero, de separar el debate sobre el estado de la nación del debate sobre el alto el fuego de ETA para que éste no contaminara al otro.

Rajoy ya adelantó a Zapatero que mañana iba a mantener una posición muy dura en el debate del Congreso, especialmente contra la política territorial del presidente del Gobierno, y que no quería mezclarlo con una cuestión como es la política antiterrorista, en la que mantiene el respaldo a Zapatero, inclusive en el diálogo con ETA, únicamente para verificar si está dispuesta a dejar definitivamente las armas. Este mismo fin de semana, Rajoy ha revalidado a Zapatero su apoyo al Gobierno en esta materia, aunque le ha reclamado lealtad.

Fuentes gubernamentales afirman que Zapatero informa con regularidad a Rajoy, que éste está al tanto de las condiciones en que se desenvuelve el alto el fuego de ETA, pero que no quieren que los contactos trasciendan públicamente para garantizar la confidencialidad sobre un asunto tan delicado. Desde el PP, en cambio, se asegura que Zapatero, cuando llama a Rajoy, sólo le comunica datos que éste "ya ha leído en los periódicos".

El Gobierno confía asimismo en que a medida que el proceso se consolide, el respaldo de Rajoy a esta política vaya calando también en sectores de influencia del PP reacios en este momento al mismo.

Zapatero acordó con el líder de la oposición que su propuesta de diálogo con ETA, basada en la resolución parlamentaria de mayo del año pasado, no se votase, para no crear problemas en el PP, que no apoyó aquella resolución. El texto avalado por todos los grupos del Congreso menos los populares compromete al Gobierno al diálogo con ETA si ésta deja las armas, y con la condición de no abordar asuntos políticos, que competen exclusivamente a los partidos.

Alfredo Pérez Rubalcaba, ministro del Interior, y Eduardo Zaplana, portavoz parlamentario del PP.
Alfredo Pérez Rubalcaba, ministro del Interior, y Eduardo Zaplana, portavoz parlamentario del PP.ULY MARTÍN

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 28 de mayo de 2006.

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