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La edad media de las españolas al casarse supera ya los 30 años

Las mujeres que dan a luz con más de 40 años se han duplicado desde 1997, según el INE

Bodas cada vez más tardías y creciente retraso de la maternidad. Las españolas ya se casan, de media, con 30 años cumplidos, y sus maridos, con 33. Y demoran cada vez más el momento de tener hijos (la edad media para la maternidad sube a 30,8 años). Los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) indican también un aumento de las mujeres que son madres a partir de los 40 años, a punto de agotar el calendario biológico. En 1997 dieron a luz 7.561 mujeres en ese tramo de edad, y en 2004, el doble (15.017). Los expertos vinculan estos fenómenos con la tardía emancipación de los jóvenes. Destacan factores como el elevado precio de la vivienda, la precariedad laboral y las dificultades para conciliar trabajo y familia.

Ellas a los 30,19 años y ellos, a los 33. Ésa es la edad media a la que se contrae matrimonio en España, según el Anuario Estadístico 2006 que acaba de difundir el INE. Estos datos se refieren a 2004, cuando se celebraron 216.149 bodas. Si se tienen en cuenta sólo las contraídas por personas solteras (187.602) se observa que la edad media al primer matrimonio se rebaja a los 29,17 años para las mujeres y a los 31,24 para los hombres. Pero ambos indicadores revelan que la edad nupcial no ha parado de elevarse, especialmente desde los años ochenta del pasado siglo, señala Pau Miret, investigador del Centro de Estudios Demográficos de la Universidad Autónoma de Barcelona.

"Al socaire del desarrollismo, la edad para contraer matrimonio se rebajó desde finales de la década de 1950 hasta 1975, cuando la crisis petrolera trajo niveles de paro nunca vistos, sobre todo en la juventud", explica Miret. Cuando murió Franco las españolas se estrenaban en el altar a los 24,29 años de media, y los españoles a los 26,83 (véase gráfico).

"En los años ochenta, la crisis de la nupcialidad estaba ya instalada, y así sigue: se casan menos parejas y lo hacen cada vez más tarde", prosigue el demógrafo experto en nupcialidad. Y ello por varios factores concatenados. "Pese a que a mediados de los años ochenta la situación económica había mejorado mucho, entra en liza la explosión del precio de la vivienda, que sube a un ritmo del 15% anual", detalla. "A comienzos de los noventa se suma la precariedad laboral, desaparece el empleo para toda la vida", añade. El resultado es que los jóvenes retrasan su emancipación y, por tanto, la boda.

"Ahora tenemos pisos muy caros, empleo precario y salarios bajos. Además, el nivel de instrucción de las mujeres ha aumentado y, en general, cuanta más formación tienen, menos se casan, porque perciben que es difícil compatibilizar la vida familiar con la laboral", afirma Miret.

Todos esos ingredientes que contribuyen a retrasar la boda también inciden en la natalidad, destaca la investigadora Margarita Delgado, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Y ello, "porque la mayoría de las parejas prefiere procrear dentro del matrimonio". Pese al gran aumento de los hijos que nacen fuera del matrimonio (25,1% en 2004), el modelo dominante sigue siendo procrear tras acudir a la iglesia o el juzgado, en la tónica de los países mediterráneos.

Así las cosas, la demora de la boda "reduce el calendario de la maternidad", afirma Delgado.Cuanto más tarde se tenga el primer hijo (la edad media para ello es ahora de 29,29 años), menos posibilidades de tener más. La edad media de todas las mujeres que dan a luz ya es de 30,86 años, según los datos de 2004. El promedio de hijos por mujer, (1,32) ha repuntado en los últimos años entre otras cosas porque las amplias generaciones del baby boom de los años sesenta cumplen ahora su aspiración a la maternidad, aunque con notable retraso, según Miret. Las generaciones siguientes serán menos numerosas, recuerda.

En España, donde las mujeres de más de 30 años ya dan a luz a seis de cada diez bebés, también aumentan las que lo hacen con 40 o más cumplidos. Se han duplicado entre 1997 (7.561 nacimientos, el 2% del total) y 2004 (15.017, el 3,3%), según el anuario del INE. "Es un aumento relevante, un indicador claro del retraso de la maternidad", asegura la profesora de sociología María Victoria Gómez, de la Universidad Carlos III de Madrid, que ha realizado investigaciones sobre este fenómeno.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 24 de mayo de 2006