La urbanización de la costa

Azata fichó a un ex directivo del Ministerio de Medio Ambiente para el hotel del Algarrobico

Fernando Cabezón, ex diputado del PP, también fue accionista de la firma que vendió el suelo

El ingeniero Fernando Cabezón, que fue directivo de una sociedad del Ministerio de Medio Ambiente en la etapa del Partido Popular, fue contratado por la empresa Azata del Sol para la construcción del hotel del Algarrobico, en el Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar (Almería) en 2003, pocos meses después de que abandonara su cargo en el Ministerio de Medio Ambiente, el organismo del que dependía el deslinde de la costa donde se ubica el hotel. Fernando Cabezón, que ha sido parlamentario autonómico del PP, también fue accionista de Río Alías SA, una de las empresas que en 1999 vendió el terreno a Azata para construir el hotel. El Ministerio sólo deslindó la costa en 2005, tras la llegada del PSOE al Gobierno.

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La empresa madrileña Azata compró en 1999 dos fincas a las empresas Río Alías SA y Parque Club El Algarrobico SL en la playa del Algarrobico, dentro del Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar (Almería), por 2,3 millones de euros, según ha declarado la Junta que figura en las escrituras de compraventa. Cuando se produce esta operación, Fernando Cabezón (Logroño, 1943) era ya el consejero delegado de la sociedad estatal Aguas de la Cuenca del Sur (Acusur), creada en 1998 por el Ministerio de Medio Ambiente para gestionar los recursos hídricos y construir obras hidráulicas en Almería y Málaga.

Cabezón, que también fue parlamentario autonómico del PP en la cuarta y la quinta legislaturas, permaneció como consejero delegado de Acusur hasta febrero de 2003. Pocos meses después, fue contratado por la empresa Azata del Sol -participada al 100% por Azata SA- para desarrollar el proyecto turístico en la playa del Algarrobico, donde no se había realizado el deslinde de costas a pesar de tratarse de una zona protegida como parque natural.

El deslinde es una actuación dirigida a preservar la franja terrestre que debe estar libre de construcciones y que depende de la Dirección General de Costas, un departamento del Ministerio de Medio Ambiente.

Cabezón aseguró ayer que no intervino ante el Ministerio de Medio Ambiente para frenar el deslinde durante su etapa como cargo público. "Era un cargo ajeno a la Dirección General de Costas, como sociedad estatal nuestra relación era con la Dirección General de Aguas, nuestra relación con Costas era cero", afirmó. Su contratación obedece, explicó, a su "experiencia como director de una empresa y consejero delegado". "Se me contrata para llevar a cabo una obra complicada, no conocí a los señores de Azata hasta 2003", añadió.

Pero el primer contacto de Cabezón con los planes turísticos para el Algarrobico no se produjo con su desembarco en Azata del Sol. Con anterioridad, Cabezón estuvo vinculado a la empresa almeriense Río Alías SA, una de las vendedoras a Azata de los terrenos sobre los que se proyectó el gigantesco hotel y 250 viviendas en una cala que hasta entonces había permanecido virgen. Su relación, según explicó ayer, fue la de accionista "minoritario" en esta sociedad anónima: poseía entre "un 2% y un 3%". Cabezón fue vocal en el consejo de administración de Río Alías SA, pero asegura que vendió sus acciones al resto de socios mucho antes de la venta del suelo a Azata. "En la fecha en la que se hace la venta yo ya no era accionista", sostiene.

Este traspaso patrimonial de las fincas de Parque Algarrobico y Río Alías a la sociedad Azata no fue notificado a la Consejería de Medio Ambiente a pesar de ser obligatorio al tratarse de parcelas enclavadas dentro de un espacio protegido (en 1994 se ampliaron los límites del parque de Cabo de Gata-Níjar a esa zona). Esto es lo que esgrime la Junta de Andalucía para reclamar su derecho a comprar ahora las parcelas (derecho de retracto).

Las dos empresas (Parque Algarrobico y Río Alías) tampoco habían adquirido el terreno mucho antes, a la vista de lo declarado por uno de sus antiguos accionistas. "Sí sé que cuando Río Alías compró en el 98, lo hizo por una cantidad inferior a 100 millones de pesetas [600.000 euros]", indicó ayer. Ambas sociedades están disueltas desde 2002.

Según Fernando Cabezón, su relación con Azata del Sol finalizó en febrero pasado, aunque el coordinador general de la empresa en Almería, Antonio Baena, sostiene lo contrario: "Fernando Cabezón es el delegado de Azata del Sol en Almería, por lo tanto es persona del equipo de Azata del Sol", informa María José López Díaz. El antiguo administrador único de la sociedad asegura que su trabajo en Azata del Sol ha finalizado porque ha concluido "el objetivo" y también "porque ya sabemos que el hotel va a ser interrumpido". Cabezón se ha incorporado a la Diputación de Almería como funcionario.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 14 de mayo de 2006.

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