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Zarrías pronostica que los partidos del 'no' al Estatuto quedarán sumidos en la "irrelevancia"

El consejero exclama que "ojalá el centro-derecha tuviera un nuevo Clavero Arévalo"

aEl consejero de la Presidencia, el socialista Gaspar Zarrías, aprovechó ayer una conferencia en el Club Antares de Sevilla para pronosticar que los partidos del no al Estatuto (PP y PA) quedarán sumidos "en la irrelevancia política". En una intervención atravesada por metáforas históricas -el paso del Rubicón por Julio César, la guerra civil contra Pompeyo-, Zarrías aseguró que el PP andaluz "tiene aún una oportunidad para encajarse en el proceso" , aunque a su juicio esa decisión no parece factible "porque no les deja" la ejecutiva nacional de Mariano Rajoy.

Zarrías, al que presentó el ex presidente José Rodríguez de la Borbolla, defendió ante el auditorio el proceso de reformas estatutarias emprendidas por el PSOE. Recordó que las mismas formaban parte del programa electoral con el que los socialistas ganaron las elecciones generales y andaluzas de marzo de 2004: "Lo que estamos haciendo es todo menos un producto de la improvisación".

El también secretario general del PSOE de Jaén estableció un paralelismo con la efervescencia autonómica de hace 26 años, cuando Andalucía accedió mediante referéndum a la vía rápida del autogobierno que la Constitución reservaba para las comunidades históricas. Entonces, dijo, "salimos a la calle para exigir una autonomía de primera, lo hicimos para no ser menos que nadie" y ahora, "para ser tanto como el que más".

El consejero aseguró que las reformas estatutarias mejoran el Estado autonómico. En su opinión ante este debate existen dos posiciones: la "actitud conservadora" de rechazo a las modificaciones y "la actitud progresista" que persigue, según dijo, renovar lo que se quiere fortalecer. "Si fuera por el núcleo duro de la derecha en España", dijo Zarrías, "no habríamos tenido ni Título VIII de la Constitución [el que regula el Estado autonómico], ni vía del 151, ni desarrollo autonómico".

A su juicio, la reforma planteada desde el Parlamento andaluz, aprobada por PSOE e IU, entre otros efectos, "tiene como derivada política abortar el intento de volver a plantear dos escalones, dos niveles cualitativos de autogobierno" y "el reconocimiento de la pluralidad cultural y la diversidad de identidades". Zarrías destacó como rasgos principales de la propuesta de reforma los aspectos sociales, el título de competencias y los artículos que inciden en la codecisión con el Estado "desde la cooperación".

También entró a explicar la descripción de realidad nacional de Andalucía que figura en el Preámbulo. A su juicio, este debate "unos lo han sacado de madre y otros lo han despreciado". Proclamó que a "Andalucía le sienta como un guante" ese término que definió como "complejo, múltiple y cambiante". "El Estatuto andaluz emplea la expresión realidad nacional para traducirla específicamente como nacionalidad histórica, como lo hace la Constitución", dijo.

Llegado a este punto, el consejero de la Presidencia empleó numerosas parábolas históricas. "Estamos en esa hora de la verdad. Hemos cruzado el Rubicón. Pero el célebre alea jacta est [la suerte está echada] no rige para todos igual". A su juicio, los partidos que han dirigido el proceso lo han hecho "a cara descubierta" dejando claro que aspiraban a un Estatuto de máximos. Por el contrario, los dirigentes del PP andaluz "padecen el síndrome de la indecisión de Pompeyo" y se oponen a una realidad "que les sobrepasa". El PP, dijo, "tendrá que hacer su propia transición para reencontrarse con la España autonómica", dijo Zarrías, quien exclamó que "ojalá" el centro-derecha tuviera un "nuevo Clavero Arévalo empujando por Andalucía".

Al PA, lo comparó con "Marco Antonio enamorado de esa enigmática Cleopatra que es la identidad andaluza". Dicho esto, consideró el consenso "deseable y posible".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 10 de mayo de 2006