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José Saramago critica la confusión entre la educación y la instrucción

El novelista y Premio Nobel de Literatura José Saramago apeló ayer en Alicante al "espíritu crítico" y a la "valentía" de los ciudadanos para cambiar "el mundo en el que vivimos, que es a la vez injusto e hipócrita", y para "reinventar" la democracia, que, a su juicio, "de democrática no tiene nada". Saramago, que clausuró ayer por la tarde el seminario Esclavos del siglo XXI, organizado por la CAM con una conferencia titulada Por un mundo sin esclavos y sin cadenas, afirmó que la vida del ser humano es "la misma de siempre" y aseguró que la explotación también ha sido siempre igual. Consideró que el título del seminario es "eterno", ya que valdría para hablar de la esclavitud en siglos anteriores y "seguirá estando justificado en los siglos XXII, XXIII y XXIV".

El escritor pide espíritu crítico y la valentía de los ciudadanos para cambiar el mundo

Saramago recordó que en el siglo XIX se pensaba que "por cada escuela que se construya, se cerrará una cárcel", algo que no se ha cumplido. El escritor consideró a los maestros como "los auténticos héroes de nuestro tiempo". En este contexto, añadió: "Estamos confundiendo cosas complementarias, que son educación e instrucción. Hoy nadie habla de instrucción, sino de educación, lo cual nos llevaría a pensar que vivimos en una sociedad perfectamente educada".

En este sentido, Saramago argumentó que la "auténtica educación no es la educación de saber" datos de cultura general, "no se trata de eso", sino de "educación en el sentido del respeto por el otro, de la conciencia de nuestro lugar en la sociedad, de qué es lo que la sociedad tiene derecho de pedirnos, qué es lo que nosotros tenemos la obligación de aportar". Desde su punto de vista, "el problema es la familia, que no educa, no sabe, no puede, y entonces se transfiere la obligación de la educación para aquellos que sólo pueden instruir". Según Saramago, "la escuela no tiene condiciones para educar", de modo que "lo que está pasando en la escuela ahora es la indisciplina, la agresividad, la brutalidad en las relaciones entre estudiantes y maestros", que son "humillados, despreciados, agredidos y que al día siguiente vuelven al lugar donde han sido humillados, despreciados y agredidos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 6 de mayo de 2006