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Entrevista:AGUSTÍN RAMOS | Decano de la Facultad de Bellas Artes de la UPV | Universidad

"El estudiante de Bellas Artes se integra perfectamente en el mercado laboral"

La defensa a ultranza del valor social y laboral de los licenciados en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad del País Vasco (UPV) marca la guía del trabajo de su decano, Agustín Ramos (San Sebastián, 1959). Ramos combate a diario los tópicos para recalcar a instituciones, empresas y padres que los jóvenes que se forman en la facultad que dirige no están condicionados a dirigirse exclusivamente al mundo del arte, sino que "se integran perfectamente en el mercado de trabajo".

Pregunta. ¿Cómo cree que valora la sociedad la labor que realiza su facultad?

Respuesta. Creo que todavía no se conoce el trabajo que realizamos. Somos un centro muy dinámico y con actividades muy variadas en muchos campos, como los audiovisuales, el grabado, la cerámica, el diseño, la restauración, la pintura, la escultura... Debe conocerse más y nosotros nos encontramos en esa fase, la de dar a conocer lo que somos, lo que hacemos.

"Me parece frívolo considerar que las especialidades técnicas son las únicas que tienen salidas laborales"

"La universidad tiene que potenciar las titulaciones humanísticas, porque forman a personas más flexibles, abiertas y dinámicas"

P. ¿Considera que Bellas Artes parte de una posición de desventaja frente a otros centros universitarios con mayor reconocimiento social?

R. Partimos de un modelo en el que se priman las áreas técnicas y económicas, en detrimento de la formación humanística, en la que podríamos incluir los aspectos artísticos. Creo, sin embargo, que poco a poco hay una mayor comprensión hacia el arte, aunque a mí en ocasiones me da miedo que esa comprensión se centre exclusivamente en una visión espectacular; por ejemplo, el efecto Guggenheim en Bilbao. Creo que debe prestarse más atención al trabajo cotidiano, no valorar sólo los elementos de tipo espectacular. La sociedad se está empezando a dar cuenta de que hay otros valores aparte de los económicos o los científico-técnicos, y que la excesiva preponderancia de estos valores empobrece. Por eso, la Universidad también tiene que potenciar las titulaciones de ámbito humanístico, porque, entre otras cosas, forman a personas más flexibles, abiertas y dinámicas, y la sociedad se enriquece con ello.

P. Sin embargo, el aspecto económico es insoslayable también en Bellas Artes. ¿Cómo encaja la formación que ofrece su centro en las cada vez más pujantes industrias culturales?

R. Nosotros no perdemos de vista dos aspectos: la formación práctica de los estudiantes y el acceso al mundo de la economía y del trabajo. Lo que queremos es que nuestros alumnos logren actividades que les enriquezcan cada vez más, que puedan vivir de aquello que les interesa más: el diseño, la restauración, la moda, la pintura...

P. ¿Qué pueden aportar sus licenciados al mercado laboral?

R. Nosotros queremos personas preparadas, abiertas... Nuestra obligación es lograr que nuestros estudiantes estén preparados para un mundo de trabajo muy flexible, muy abierto, muy operativo. Creo, además, que si la sociedad acepta a nuestros licenciados, personas que tienen sensibilidad artística, estética, emocional, etc., la sociedad va a ser mejor. Además, nuestros alumnos encajan perfectamente en el mercado laboral. Hasta ahora, ha existido en la sociedad la idea de que el estudiante de Bellas Artes no tenía lugares dónde colocarse. Ésa es una idea errónea, porque todos los estudios y estadísticas de que disponemos nos indican que se coloca en cantidad de sitios. De hecho, el de Bellas Artes es uno de los estudiantes más flexibles de la UPV. En ocasiones, sí notamos que nuestros alumnos no acceden a campos en los que sí creemos que deberían estar, pero esto también se está corrigiendo.

P. ¿Por ejemplo?

R. Hasta hace poco, era impensable que un alumno de Bellas Artes pudiera hacer algo, por ejemplo, para la Acería Compacta de Sestao. En cambio, ahora hay una relación directa. También se decía que era imposible que nuestros licenciados pudieran acceder a puestos de gestión. Y ahora lo están en empresas, galerías, museos. Ese mito debe cambiar. El estudiante de Bellas Artes se integra perfectamente en el mercado laboral, incluso mejor que otros estudiantes, gracias a su flexibilidad. No tiene la rigidez de los alumnos de carreras técnicas. Los informes que nos envían las empresas de nuestros estudiantes en prácticas señalan que comprenden mejor la realidad que les rodea, que no se limitan a dos ideas. Creo que son jóvenes de pensamiento complejo, abierto, creativo.

P. ¿Cuántos licenciados de su centro se ganan la vida dedicándose a lo que han estudiado?

R. No recuerdo exactamente el porcentaje, pero es muy alto; más si tenemos en cuenta que el estudiante de Bellas Artes no tiene que ser sólo pintor o escultor.

P. Sin embargo, los padres no suelen poner muy buena cara cuando sus hijos les adelantan que quieren estudiar Bellas Artes. ¿Qué deben decirles para convencerlos?

R. Creo que eso también está cambiando. Cada vez hay más padres que saben que el mundo no se reduce a las ideas que a ellos les han enseñado, en el sentido de que aquí los únicos estudios universitarios con salidas son las carreras técnicas. Hay padres que creen que la mejor salida es que su hijo sea lo más feliz posible, que trabaje lo mejor posible y sea lo mejor posible. Si su hijo tiene flexibilidad, sensibilidad, creatividad..., Bellas Artes le puede venir muy bien.

P. La pasada semana anunció que la Facultad de Bellas Artes acogerá en breve una pasarela de moda. ¿No puede parecer un poco frívolo que una centro universatario acoja una iniciativa así?

R. No creo. Además, con la moda también hay estereotipos, que la reducen a modelos desfilando. Nosotros queremos demostrar que no es así. Hay una industria: diseño, elaboración, mercadotecnia. Queremos mostrar que desde la UPV se está con la gente, con la sociedad de servicios, con el desarrollo de las ciudades. La pasarela no va a ser una campaña publicitaria, sino una iniciativa para demostrar que ese mundo de la moda merece la pena y que nuestra facultad tiene capacidad para conectar y crear vínculos con diferentes sectores productivos. Lo que a mí me parece frívolo es que se considere que las especialidades técnicas son las únicas que tienen salidas laborales.

P. Las quejas de la facultad sobre su escasa presencia en Bilbao se han acentuado con el Plan de Desarrollo, que la mantiene en el campus de Leioa. ¿Cree que han salido perjudicados?

R. Si convertimos a Leioa en una ciudad universitaria, con una mayor conexión con el núcleo urbano y con unas mejores comunicaciones, no veo ningún problema. Sigo diciendo que la facultad debe estar donde está la gente, y eso se puede conseguir en Leioa si las comunicaciones mejoran. Además, el equipo rectoral se ha comprometido a acometer mejoras en nuestro centro, y yo creo al equipo rectoral.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 2 de mayo de 2006